La captura de Nicolás Maduro ha generado expectativas sobre un cambio en Venezuela, en el que Colombia podría resultar favorecida no solo desde el punto de vista de la seguridad, sino también por una reactivación del comercio.
No obstante, la mayor parte de los analistas piensa que ese impacto positivo no se sentirá este año. En la aseguradora Positiva explican que la recuperación de la infraestructura del país vecino tomaría varios años, mientras que en Acciones y Valores indican que su situación política aún es inestable.
En Fénix Valor, sin embargo, creen que, a medida que se comience a recuperar confianza en Venezuela, arrancará la inversión que necesita su economía y eso se podría dar en 2026.

Otros analistas consideran que este año sería un proceso muy marginal.
El comercio binacional viene recuperándose desde la reapertura fronteriza de 2022, pero aún está muy lejos de su potencial histórico y enfrenta fuertes restricciones estructurales en Venezuela. Se requiere mayor confianza y seguridad para sentar unas bases sólidas que les permitirán a los empresarios colombianos entrar de lleno al otro lado de la frontera.
“Los ingresos de Venezuela dependen críticamente de su capacidad de producción de petróleo. Este año no vemos incrementos significativos de la misma, razón por la cual no tendrían los recursos para adquirir productos colombianos”, concluyen en BTG Pactual.
¿Y la plata de las pensiones?

Pese a que había mucha preocupación por la idea del Gobierno de impedir que los fondos de pensiones privados invirtieran los ahorros de sus afiliados en el exterior, cuando se conoció el proyecto de decreto, se disiparon los temores. En la fiduciaria y comisionista Alianza dicen que esos recursos pueden ser significativos si se aprueba la reforma pensional, pero el alcance de la medida dependerá de la valoración del nuevo Gobierno.
Un año con más deuda
Si se cumplen las proyecciones, Colombia cerraría 2026 con un panorama fiscal exigente: un déficit de entre 7 y 8 por ciento del PIB y una deuda pública cercana al 58-60 por ciento del PIB, lo que mantendría elevadas las necesidades de financiamiento y presionaría la curva de TES y los costos de endeudamiento. A esto se sumaría un déficit de cuenta corriente de entre 3 y 4 por ciento del PIB, que aumentaría la dependencia del financiamiento externo y la exposición al tipo de cambio.

Estos argumentos hacen que los analistas esperen un año de endeudamiento al alza, que hace más necesaria la llamada consolidación fiscal o proceso para corregir los desequilibrios de las finanzas públicas.
“Se espera que el endeudamiento se mantenga en niveles elevados hacia el cierre de 2026, y su trayectoria dependerá en gran medida de las decisiones de política fiscal que adopte el Gobierno de turno, en particular de la capacidad para ajustar el gasto y contener el déficit”, señalan en Aval Asset Management. Asimismo, en Itaú indican que las mayores tasas de interés que se esperan presionarían el endeudamiento local, mientras que un dólar bajo favorecería el financiamiento externo.
Este especial sobre expectativas de inversión se construyó a partir de una encuesta de Dinero, aplicada entre el 20 y el 28 de enero de 2026 y respondida por analistas de las siguientes firmas: Sectorial, BTG Pactual, Alianza, Credicorp, Aval Asset Management, Fénix Valor, Bancolombia, Positiva, BBVA, Elemento Alpha, Protección, Asobancaria, Banco de Bogotá, Corficolombiana, Acciones y Valores, Itaú, Davibank y Colfondos.