La economía no es una ciencia exacta y, además, está atravesada por decisiones humanas difíciles de anticipar. Por ello, prever el comportamiento de indicadores clave como la inflación, las tasas de interés, el dólar o el crecimiento económico es una tarea compleja y propensa a errores.
En consecuencia, es muy destacable la labor que realizan los analistas al intentar ayudar en la toma de decisiones con sus cálculos y escenarios probables.

De hecho, mensualmente el Banco de la República consulta a expertos de entidades financieras para conocer sus expectativas frente a los principales indicadores, al tiempo que hace un ranking de los más acertados. Al cierre de 2025, los cinco grupos de investigaciones económicas que más atinaron en sus proyecciones de inflación fueron, en su orden: Davivienda, BTG Pactual, Credicorp Capital, DAVIbank y Corficolombiana.
Estos profesionales señalaron que una de las mayores dificultades para pronosticar la inflación de 2025 fue el efecto de precios que se ajustan solo una vez al año, pero que tienen un peso significativo. Ese es el caso de los arriendos, cuyos incrementos están indexados al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del año inmediatamente anterior. Así, la inflación de 2024, que cerró en 5,20 por ciento, tuvo una influencia determinante para que la inflación de 2025 terminara en 5,10 por ciento.

A eso se sumó un inesperado abaratamiento del dólar, el cual perdió 652 pesos el año pasado, ayudando a contener las alzas de varios de los productos de la canasta familiar. Así mismo, el costo de vida estuvo amenazado por políticas externas, como la guerra arancelaria desatada por el Gobierno Trump, al igual que por políticas internas que buscaban aumentar los impuestos a los combustibles, los licores, los juegos de azar y hasta la boletería para diversos espectáculos.

Aunque muchas de esas medidas no se hicieron realidad, quedan las esquirlas que son aprovechadas por los especuladores para subir precios.
Este año, con un incremento inédito del salario mínimo, la labor de predicción económica será aún más retadora, pero lo importante es recordar que esos pronósticos no son certezas, ni adivinan el futuro; son simplemente una guía.
