Las recientes medidas del Gobierno sobre las inversiones de los fondos de pensiones privados en el exterior no solo han generado polémica porque limitan las posibilidades de rentabilidad que tendrían los afiliados a dichos fondos, sino también porque se generarán impactos en los mercados financieros, en especial el de deuda pública y el de dólar.
El Decreto 0369 del pasado 7 de abril de 2026 establece un límite máximo de 30 % a la inversión en activos en el exterior para las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), en un proceso que se debe hacer de manera gradual durante los próximos cinco años. De esta manera, los fondos tendrán plazo hasta abril de 2029 para que sus activos en el exterior bajen del 49 % actual al 35 % del portafolio, y hasta abril de 2031 para que lleguen al 30 %.

Un análisis de la fiduciaria y comisionista Alianza estima que el portafolio internacional de la AFP pasaría de 257,3 billones de pesos en 2026 a un nivel de 171,7 billones en 2031 y la mayor parte del ajuste se concentra en los primeros tres años. “En términos anuales, ello equivale a ventas por 25,4 billones de pesos en 2027; 26,4 billones en 2028 y 27,3 billones en 2029. Luego, el ritmo se modera a 16,4 billones y 17 billones en 2030 y 2031. A una tasa de cambio de 3.400 pesos, estos flujos representan entradas de entre 4.800 y 8.000 millones de dólares por año”, sostienen en la entidad financiera.
Ese flujo de recursos tendrá una magnitud relevante entre 2027 y 2029, pues representaría una fracción significativa de las exportaciones petroleras, que son actualmente la principal fuente de divisas del país.

“Es más, el flujo promedio de dólares por las ventas que tendrán que hacer las AFP de sus inversiones en el exterior sería equivalente a cerca del 71 % de las remesas, 81 % de la Inversión Extranjera Directa y más de un tercio de las exportaciones no tradicionales”, precisan en Alianza y agregan que, en este contexto, esta medida pensional se convierte en un nuevo factor de presión bajista para la tasa de cambio. En otras palabras, en esta entidad financiera consideran que esta medida implicará “una bonanza cambiaria por decreto”.
Aunque en la jornada del 27 de abril el precio del dólar en Colombia tuvo un incremento fuerte y se volvió a acercar a los 3.600 pesos, en lo corrido de este año registra una caída de 164 pesos. La devaluación del lunes fue atribuida a la reacción de los mercados ante las más recientes encuestas electorales, que muestran al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, consolidando su ventaja, con un aumento en su intención de voto, además de imponerse en escenarios de segunda vuelta frente a sus principales rivales, a cinco semanas de las elecciones.

No obstante, las tendencias de largo plazo indican que habría más presiones bajistas que alcistas para el dólar, incluyendo el impacto del nuevo régimen de inversión en el exterior de las AFP. Este también tendrá repercusiones en los activos locales, pues implicaría una demanda relevante por títulos de deuda interna (TES), particularmente por aquellos que vencen en el corto plazo, favoreciendo una mejora de sus precios.
Paralelamente, las remesas de trabajadores colombianos en el exterior siguen siendo un factor de presión bajista para el dólar, dado que este tipo de giros se mantienen al alza. En marzo de 2026 alcanzaron un máximo histórico de 1.225 millones de dólares, según las estadísticas del Banco de la República. Esa cifra representa un incremento de 11,3 % frente a los 1.101 millones que se reportaron en febrero y de 11,7 % comparada con los 1.089 millones de marzo de 2025.
En Davivienda Corredores señalan que los ingresos por remesas sumaron 3.346 millones de dólares en los primeros tres meses de 2026, un alza de 6,9 % frente al mismo periodo del año anterior.
