Una de las marcas colombianas con mayor proyección internacional, conocida por sus productos de moda y accesorios, volvió a poner el foco sobre el potencial productivo y creativo de Colombia.
Yonatan Bursztyn, fundador y presidente de Totto, ofreció una reflexión pública sobre la realidad empresarial del país y la percepción del talento nacional frente al mundo, en medio del crecimiento y la consolidación de su empresa a nivel global.
La historia de Totto es también un ejemplo del auge del emprendimiento colombiano. La marca fue fundada en 1987, en Bogotá, por Bursztyn, quien compró una fábrica de marroquinería en insolvencia y la transformó, enfocado en productos innovadores, como mochilas y bolsos con diseños distintivos.

Con ese giro estratégico sobre materiales y estética, Totto logró rápidamente llamar la atención del público nacional, lo que le permitió abrir su primer punto de venta propio antes de expandirse hacia mercados internacionales.
Durante la década de los 90, la compañía inició su crecimiento en Centroamérica, con tiendas en países como Costa Rica, Venezuela, Ecuador y Guatemala, reforzando su modelo de franquicias.
A partir de ese momento, Totto diversificó su portafolio incorporando maletas de viaje, accesorios, ropa y otros artículos, consolidando una presencia que hoy supera las fronteras colombianas.
La marca se comercializa en más de 57 países, con una base importante de empleados directos que supera los 3.000 trabajadores en todo el mundo.

Más allá de su expansión comercial, Totto ha participado en eventos de alto perfil, como su rol como proveedor del vestuario oficial del equipo colombiano en eventos deportivos internacionales, incluidos los Juegos Olímpicos, lo que ha reforzado su visibilidad externa y su vínculo con el deporte nacional.
Frente al desarrollo de su empresa y la proyección externa de la marca, Bursztyn ofreció una reflexión que trasciende la narrativa puramente empresarial.

En declaraciones a Portafolio, el empresario aseguró que muchas veces el talento colombiano es más valorado fuera del país que entre sus propios ciudadanos, y destacó que es “momento de creer” en la capacidad de las marcas y empresas creadas en Colombia para competir y destacarse globalmente.
“Como siempre, sale uno de Colombia y los mejores meseros son colombianos, los mejores artistas son colombianos. Entonces, por fuera nos reconocen; por dentro no nos la creemos. Sí. Y creo que es momento de creérnoslas. Creo que las marcas colombianas, las empresas colombianas, no solamente están para Colombia, están para el mundo, tienen esa capacidad”, afirmó Bursztyn, subrayando la necesidad de una mayor confianza interna en el talento nacional.

Su mirada no solo enaltece la trayectoria de Totto como empresa, sino que se inserta en una discusión más amplia sobre la competitividad y la identidad empresarial colombiana en el mercado global, donde cada vez más marcas construyen reputación.
El llamado de un empresario con experiencia internacional como Bursztyn es un eco a la creciente tendencia de exportar no solo productos, sino también historias de éxito.










