PIB

Lupa al crecimiento de 2025: tres años seguidos por debajo al promedio de los últimos 20 años. ¿Cómo habría sido sin impulso fiscal?

La inversión no solo continúa por debajo de los niveles prepandemia, sino que registra su menor participación en el PIB en seis décadas, afirma estudio de Corficolombiana.

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24 de febrero de 2026 a las 5:43 a. m.
Corficolombiana proyecta una expansión de la economía de 2,3 % para 2026, con una balanza de riesgos inclinada a la baja en un entorno de menor impulso y restricciones estructurales.
Corficolombiana proyecta una expansión de la economía de 2,3 % para 2026, con una balanza de riesgos inclinada a la baja en un entorno de menor impulso y restricciones estructurales. Foto: khunkornStudio - stock.adobe.com

El dato del crecimiento de la economía en 2025, de 2,6 %, fue agridulce: aunque reflejó una recuperación frente al modesto 1,5 % de 2024, estuvo por debajo de las expectativas del mercado y de los analistas que, de acuerdo con la encuesta del Banco de la República, lo ubicaban en 2,8 %.

Pero no fue la única preocupación. De acuerdo con un análisis de Corficolombiana, el país acumula tres años seguidos creciendo por debajo del promedio de las últimas dos décadas (3,5 %), y advierte que la recuperación fue frágil y desbalanceada, concentrándose en el consumo privado y el gasto público, y sin el respaldo de la inversión, que sigue por debajo de niveles prepandemia.

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Agrega que uno de los hechos más inquietantes es que, sin impulso fiscal, el crecimiento del año anterior habría sido de apenas 1,7 %, muy parecido al comportamiento de 2024.

En 2025, señala el estudio, la economía creció fundamentalmente impulsada por el consumo privado y el mayor gasto público. El dinamismo de los hogares y el impulso fiscal sostuvieron la demanda interna y compensaron la debilidad de otros componentes. En contraste, la inversión y las exportaciones aportaron muy poco al crecimiento anual. “Esta composición evidencia un patrón de crecimiento apoyado en el consumo, pero con escaso fortalecimiento de los motores estructurales de la economía”, afirma el documento de Corficolombiana.

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En 2025, señala el estudio de Corficolombiana, la economía creció fundamentalmente impulsada por el consumo privado y el mayor gasto público. Foto: Getty Images

Y va más allá: sin el impulso del gasto público, la economía habría crecido apenas 1,7 % en 2025, lo que pone en evidencia la débil tracción estructural de la actividad. “Es decir, el dinamismo observado no responde a un fortalecimiento autónomo de los motores productivos, sino a un estímulo transitorio desde la política fiscal. Sin el gasto público, la economía no se habría acelerado en 2025”.

Uno de los principales frentes de preocupación en el crecimiento de la economía es la inversión que, de acuerdo con la investigación, no solo continúa por debajo de los niveles prepandemia, sino que registra su menor participación en el PIB en seis décadas.

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“Esta caída en la formación de capital limita la ampliación de la capacidad productiva, frena el crecimiento de la productividad y reduce el potencial de mediano plazo. En conjunto, estos elementos evidencian la fragilidad del actual modelo de crecimiento, apoyado en el gasto, pero sin una base sólida de acumulación e inserción externa”, asegura Corficolombiana.

Desde la oferta, el crecimiento sectorial fue heterogéneo: se concentra en sectores vinculados al consumo privado y al gasto público, particularmente servicios y administración pública. En concreto, entretenimiento y administración pública explicaron el 46 % de la expansión; sin su aporte, la economía habría crecido solo 1,9 %. En contraste, los sectores asociados a la inversión —como construcción y minería— no solo no impulsaron la actividad, sino que restaron 0,4 puntos porcentuales al crecimiento en 2025, afirma el informe.

César Pabón
César Pabón, director de Estudios Económicos de Corficolombiana. Bogotá, febrero 27 de 2024. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO / SEMAN

En este contexto, el mayor gasto de los hogares ha dinamizado con mayor fuerza el mercado externo que el local, reflejándose principalmente en un aumento de las importaciones reales de 8,4 %, más de tres veces el crecimiento del PIB, y en un incremento de 52 % del déficit comercial de bienes, que superó por primera vez en la historia el umbral de los 16.000 millones de dólares. “Este patrón confirma que la expansión reciente ha descansado más en el impulso de la demanda que en un fortalecimiento de la capacidad productiva, lo que limita el crecimiento potencial y aumenta la vulnerabilidad frente a choques externos”, dice Corficolombiana.

El frenazo de la economía en el cuarto trimestre no solo marcó un cierre de año débil, sino que también condiciona de manera directa las perspectivas de crecimiento para 2026. A juicio de la firma, la dinámica con la que termina un año importa: cuando la actividad cierra en aceleración, ese impulso se transmite al año siguiente mediante un efecto base favorable. Esta vez ocurre lo contrario. La desaceleración trimestral deja a la economía con un punto de partida más bajo y limita el crecimiento anual incluso si la actividad retoma su dinámica.

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El mayor gasto de los hogares se refleja en un aumento de las importaciones reales de 8,4 %, más de tres veces el crecimiento del PIB. Foto: Made with Google AI

Para dimensionar este impacto, Corficolombiana plantea tres escenarios. En el primero, supone que la economía mantiene en 2026 el débil ritmo intertrimestral observado en el cuarto trimestre de 2025. Bajo este supuesto, el crecimiento anual sería de apenas 1,1 %.

En el segundo, asume que el frenazo fue transitorio y que la actividad retoma el dinamismo promedio de 2024 y 2025, consistente con expansiones intertrimestrales cercanas a 0,6 %, lo que llevaría a un crecimiento anual de 2,3 %. Por último, si la economía retomara su dinamismo histórico promedio —algo que no ocurre desde 2021— el crecimiento sería de 3,1 %, todavía por debajo del 3,5 % observado en prepandemia. “En otras palabras, incluso en escenarios de normalización, el punto de partida juega en contra”.

Y el panorama de los dinamizadores de la economía, a juicio de Corficolombiana, parece agotarse. Los factores que han impulsado el consumo en los últimos años —remesas, bonanza cafetera y fortaleza del mercado laboral— comienzan a mostrar signos de agotamiento y, aun si persistieran, difícilmente serían suficientes para sostener un crecimiento superior al registrado en 2025.

Corficolombiana estima que el valor de las remesas en pesos habría alcanzado un máximo en 2025 y que en 2026 caerían 8 %, consistente con un menor crecimiento en dólares y con la apreciación del peso prevista de 9,1 %. A su vez, asegura que los ingresos cafeteros se verían presionados por la caída del precio internacional del café —en mínimos de dos años— y por afectaciones en producción asociadas a las lluvias de inicio de año, mientras que el mercado laboral difícilmente mantendría la fortaleza observada tras el aumento del salario mínimo de 23 %.

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Los factores que han impulsado el consumo en los últimos años —remesas, bonanza cafetera y fortaleza del mercado laboral— comienzan a mostrar signos de agotamiento. Foto: El País

La entidad proyecta que en 2026 el ingreso de los hogares no crecería al ritmo observado en 2025, restándole impulso al consumo privado, uno de los principales motores de la economía. “Este agotamiento refleja la vulnerabilidad de una economía que ha dependido en exceso de impulsos transitorios y de la demanda corriente para sostener su expansión, sin que se consoliden fuentes más estructurales de crecimiento. En este contexto, proyectamos una expansión de 2,3 % para 2026, con una balanza de riesgos inclinada a la baja en un entorno de menor impulso y restricciones estructurales más evidentes. Todo indica que se mantendrá el patrón de los últimos años, con el consumo privado y el gasto público sosteniendo la actividad, mientras la inversión y las exportaciones —los pilares de un crecimiento sólido— continuarán rezagadas”, advierte Corficolombiana.

Y concluye: “Sin una reactivación de la inversión y un fortalecimiento del sector exportador, la economía seguirá atrapada en una senda de bajo crecimiento, donde la demanda avanza sin el respaldo de una base productiva robusta”.