La reciente reforma laboral en Colombia, propuesta por el Gobierno Nacional, ha generado debate entre empresarios, trabajadores y analistas económicos. Mientras sectores sindicales y laborales han señalado posibles tensiones con los nuevos lineamientos, también hay voces dentro del gremio empresarial que reconocen que los cambios deben asumirse en cumplimiento de la ley.
Entre ellas se destaca la del presidente de Tiendas D1, una de las cadenas de supermercados de descuentos de mayor alcance en el país, quien hizo públicas sus reflexiones sobre el impacto de estas medidas en la operación y en la fuerza laboral de la empresa.
Con más de 2.500 tiendas en operación en Colombia, D1 es un actor clave en el sector retail nacional. La compañía ha experimentado un crecimiento sostenido, con un fuerte reconocimiento entre los consumidores y una presencia en gran parte del territorio.

Según su presidente, Christian Bäbler, este crecimiento se reflejó en resultados sólidos al cierre de 2025 y se vio acompañado por un incremento en la plantilla laboral, que actualmente supera los 26.000 empleados, incluidos quienes trabajan en administración y operación directa de las tiendas.
En una entrevista reciente con El Espectador, Bäbler reconoció que la reforma laboral, que ha introducido cambios en aspectos como el pago de horas extras, recargos nocturnos y dominicales, así como otras directrices sobre condiciones de trabajo, ha tenido efectos sobre todas las empresas del país, incluyendo a D1.
“La ley se respeta, la ley se cumple”, afirmó, al explicar que la organización está adaptando sus procesos para alinearse con las nuevas disposiciones sin poner en riesgo la sostenibilidad del negocio.
El ejecutivo destacó que, pese a los ajustes necesarios para cumplir con el marco legal, la marca mantiene una visión de largo plazo que combina la adaptación a la normativa con la continuidad operativa.

Esta posición se inscribe en un contexto más amplio en el que diversas compañías están revisando sus estructuras laborales para responder a los cambios impuestos por la reforma, que entró en vigencia durante el último año y ha generado tanto apoyo como críticas en distintos sectores sociales.
El impacto de la reforma ha sido objeto de atención por parte del Ministerio del Trabajo, que en 2025 adelantó inspecciones en más de 200 establecimientos de D1, reportando hallazgos relacionados con condiciones de contratación, jornadas laborales y vigilancia de derechos fundamentales de los empleados.
El organismo ha señalado situaciones que requieren corrección, como la falta de pausas para alimento, jornadas sin registro formal de horas extras y otros factores que podrían afectar la salud y el bienestar de los trabajadores.

La empresa, por su parte, ha respondido a estas observaciones señalando su compromiso con el respeto a la ley laboral y asegurando que mantiene canales abiertos de diálogo con sus colaboradores.

Representantes de D1 han sostenido que han colaborado con las autoridades laborales durante las inspecciones y que, en caso de observaciones formales, emplearán los mecanismos legales disponibles para garantizar una respuesta adecuada.
Los expertos señalan que combinar el cumplimiento de la reforma con la competitividad de un modelo de negocio que depende fuertemente de mano de obra en tiendas y centros de distribución no será sencillo, pero es necesario para consolidar un entorno de trabajo más estructurado y formal.










