Educación

La estrategia con la que el Politécnico Grancolombiano ha logrado frenar la deserción universitaria

Más allá de facilitar el ingreso, la universidad busca que sus estudiantes avancen y se gradúen mediante alertas tempranas, atención focalizada y apoyo financiero.

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3 de noviembre de 2026 a las 10:25 a. m.
Graduados del Politécnico Grancolombiano.
Graduados del Politécnico Grancolombiano. Foto: Politécnico Grancolombiano / API

Antes de empezar a estudiar, muchos estudiantes del Politécnico Grancolombiano ya han trabajado varias horas, cuidado de sus hijos o cumplido responsabilidades, porque permanecer formándose es luchar contra múltiples obstáculos. En ese sentido, el verdadero impacto no ocurre cuando una persona ingresa a la universidad, sino cuando logra convertir esa oportunidad en un proyecto de vida. Por eso, la permanencia es clave.

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Cerca del 90 % de los estudiantes de esta institución pertenece a los estratos 1, 2 y 3, una población para la que estudiar suele coexistir con responsabilidades económicas, laborales y familiares que pueden poner en riesgo su continuidad.

Politécnico Grancolombiano
Juan Fernando Montañez, rector del Politécnico Grancolombiano. Foto: Politécnico Grancolombiano / API

“Cuando las dificultades económicas amenazan con interrumpir sus estudios, muchos estudiantes encuentran una mano en la Fundación Huella Grancolombiana. Allí tienen la posibilidad de acceder a una beca y recibir apoyo durante su formación. La educación debe poner a las personas en el centro, y transformar vidas de manera positiva, es el propósito de la institución, que hoy acompaña a más de 60.000 estudiantes en todo el país”, explicó Juan Fernando Montañez, rector del Politécnico Grancolombiano.

Según indicaron desde la institución, cada trayectoria es observada desde una perspectiva integral, y cuando un estudiante abandona sus estudios, la decisión rara vez surge de un día para otro. Antes suelen aparecer señales silenciosas: menos participación en clase, dificultades académicas o problemas financieros.

Por eso, construyeron un modelo preventivo que busca detectar los riesgos antes de que se materialicen. La estrategia combina analítica de datos, alertas tempranas, apoyo académico, bienestar socioemocional y orientación financiera.

“Somos organizaciones de personas que trabajan para personas. Esa filosofía explica por qué el acompañamiento se entiende como una responsabilidad compartida entre distintas áreas”, afirmó Montañez.

De hecho, a través de los ‘Kitus Administrativos’, colaboradores de distintas dependencias participan en la identificación de necesidades, orientan a los estudiantes y ayudan a conectar las situaciones detectadas con las áreas capaces de ofrecer soluciones. Con este modelo, la permanencia institucional pasó de 85,5 % en 2024-2 a 86,6 % en 2026-1.

Chelmis Yurai Manosalva, quien se convirtió en la primera profesional de su comunidad indígena Kankawarwa, y Jennifer Ballesteros, graduada que dedicó años de esfuerzo para cumplir la promesa familiar de construirle una casa a su madre, son solo algunas de las estudiantes que, a pesar de las dificultades, siguieron adelante gracias a esta estrategia.

“Cada estudiante que continúa, se gradúa y transforma su futuro tiene el potencial de cambiar también la historia de su familia, su comunidad y su territorio”, concluyó Montañez.