Las historias de Instagram se han convertido por estos días en los nuevos escaparates de varios libreros independientes colombianos que, a través de las redes sociales, han logrado sostenerse ante el impacto ocasionado en sus negocios por el coronavirus.
“Odio el trap pero quisiera leer el libro, ¿cuánto vale y cuál es el horario de la librería?”, escribe un usuario en la publicación en Instagram de la reconocida librería bogotana La Valija de Fuego, que le ha tomado una foto a la portada de El Trap, filosofía millennial para la crisis en España.
Pero son los clásicos como Fahrenheit 451 (Ray Bradbury, 1953) o La Peste (Albert Camus, 1947), muy oportunos en estos tiempos, los que se roban la atención en este renovado mercado virtual.
Es un hecho que la pandemia ha cambiado los hábitos de consumo y las librerías no han sido la excepción, ya que durante la cuarentena han innovado con servicios personalizados en WhastApp. Publicar promociones, brindar recomendaciones para leer y, por supuesto, informar los detalles para la entrega a domicilio son las principales funciones de este canal, cada vez más utilizado por los libreros.
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El presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana del Libro (CCL), Enrique González Villa, dijo a Dinero que el libro ha sido durante estos meses de confinamiento “compañía para los lectores y para los que no están acostumbrados a leer”.
“Esto quiere decir que se ha leído más durante este tiempo de confinamiento. En los primeros meses, las librerías estuvieron completamente cerradas y, al cerrar las librerías, queda paralizada toda la cadena del libro compuesta por autores, editores, distribuidores, impresores y libreros”.
¿Podrá el comercio electrónico compensar la FILBo?
Enrique González dice que las librerías y editoriales que cuentan con ventas a través de sus páginas web y redes sociales han podido sortear la situación de una mejor forma, por lo que sentencia que “el comercio electrónico y los libros digitales llegaron para quedarse”.
“La gente está buscando qué leer y eso es un buen síntoma. Por eso seguimos trabajando de la mano de nuestros afiliados y aliados estratégicos, con agendas permanentes de eventos culturales y recomendaciones de lecturas para todas las edades”.
Según el portal alemán Statista, las plataformas de comercio electrónico del sector editorial “han experimentado un aumento del tráfico global del 16%, entre enero y marzo de 2020”. Estos portales generaron 1.510 millones de visitas en marzo pasado frente a las 1.340 millones de visitas globales en enero.
Uno de los golpes más duros que vivió el sector este año fue no poder hacer presencialmente la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), que representa un “mes trece” en ventas, dado que recibe a más de 2 millones de visitantes por año y 5.000 expositores.
“El proceso de recuperación no alcanza para subsanar esa pérdida. El despliegue de opinión que genera la feria arrastra ventas durante los meses siguientes, que tampoco se consiguieron”, señala.
Aún es demasiado temprano para conocer cuál será el impacto real de la industria, dado que hasta ahora no se conocen las cifras de este año. En 2018, se vendieron 47,1 millones de ejemplares y se registraron 21.750 nuevos títulos editados. La venta de libros ese año en el país alcanzó la cifra de $763.000 millones, 2,5% más con respecto a 2017.
La Cámara Colombiana del Libro informó que las ventas del sector editorial colombiano ascendieron a $798.838 millones en 2019 a precio de venta neto del editor, "lo que significa un aumento del 4,7% con respecto a 2018". El mercado nacional, que representa el 92,3% de las ventas totales, contribuyó con 4,5 puntos porcentuales al crecimiento del sector y el 7,7% restante corresponde a exportaciones.
"Las librerías continúan siendo el principal canal de ventas del sector, con el 35,2% de las ventas totales (contribuyeron con el 2,9% al crecimiento total), el segundo lugar lo ocupan las distribuidoras con el 11,1% (este canal presenta una contracción porcentual de -5,3%). Las ventas en línea ascendieron a $34.000 millones, contribuyendo en 1,3 puntos porcentuales a la variación total en 2019, mientras que las compras públicas disminuyeron de 5,1% en 2018 a 4,2 % en 2019", destacó en su informe.
Y en el tema de empleo se tiene que las empresas editoriales comerciales emplearon a 5.783 personas en 2019, decreciendo un 0,5% con respecto a 2018. "El 75,1 % del personal empleado tiene contrato a término indefinido o permanente, mientras que el restante 24,9 % es temporal", aclara.

El balance de la FILBo virtual
Para compensar el impacto, del 21 de abril al 5 de mayo, se celebró el evento virtual la FILBo en casa, que contó con 133 actividades que llegaron “a más de 2 millones de personas en Colombia y otros lugares del mundo”. Su Vitrina Virtual contó con la participación de 115 expositores y más de 2.000 títulos a disposición de los amantes de la lectura.
González manifiesta que esta FILBo en casa les permitió “repensarse” para esos lectores que “esperan a la feria cada año y que saben que es una cita impostergable". Además, reiteró que “sea cual sea el escenario, seguirán trabajando “de la mano” de su socio Corferias.
“Tenemos grandes retos frente a toda esta situación, pero también sabemos que el libro es una compañía fundamental para los ciudadanos y que es nuestra responsabilidad como gremio garantizar que los libros y la lectura lleguen a las manos de los lectores”, apuntó.
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Los retos que persisten
La CCL no percibe el tema de los precios como una de las barreras para leer, ya que “Colombia tiene una industria editorial integrada completamente, tiene producción de papel, impresores de muy buena calidad y editoriales profesionales”, lo que “nos lleva a tener un precio del libro por debajo de los estándares internacionales”.
“En las últimas encuestas sobre lectura y compra de libros, el tema del precio aparece como un factor en renglones secundarios. Los libros importados, como es obvio, [tienen un] precio un poco mayor por los costos de los fletes y la intermediación”.
La Cámara Colombiana del Libro, que aclara que de momento no tiene registro del cierre de librerías, sí ve la ausencia de regulación como un desafío. De hecho, señala que en Colombia “debería haber una política sobre libro, lectura y uso de textos escolares, tanto en papel como en formatos digitales”.
“Al carecer de esta política, las compras por parte del Gobierno —para dotar bibliotecas públicas y para que los estudiantes cuenten con el material de estudio suficiente y actualizado— se hacen con las mejores intenciones, pero con recursos insuficientes, porque no se tiene en cuenta un presupuesto general que cubra todas las necesidades”, afirma en la entrevista.
Añade que el próximo año será de una “lenta recuperación” y, por ello, se requerirá del apoyo del Gobierno y del público en general para que, durante 2021 y 2022, “volvamos a la normalidad plena”.
“No olvidemos que queremos hacer de Colombia un país de lectores”, sentencia Enrique González, quien señala que trabajarán de la mano de entidades públicas y privadas que les permitan “dar a conocer, a través de distintas rutas, el quehacer propio del sector editorial y, de esta manera, incentivar la compra de libros”.
La visión de los libreros
El "decano" de los libreros colombianos y director de la Librería Nacional, Felipe Ossa, manifestó a Dinero que "los colombianos buscaron el libro como una forma de entretenimiento durante la pandemia" y destacó que la literatura es “una medicina”.

Director de la Librería Nacional, Felipe Ossa.
"Antes de la pandemia íbamos excelente, el crecimiento iba muy bien para nosotros, teníamos una tasa del 15% frente al año pasado y las editoriales estaban bajo la misma situación. Se estaba proyectando un gran año de crecimiento", apuntó.
La Librería Nacional vende casi 1 millón de ejemplares al año, de los cuales la novela histórica tiene un papel muy importante, aunque también destaca el impulso que ha tomado la novela infantil, lo cual es una "muy buena noticia", de acuerdo al líder de la Librería Nacional.

Catalina Arias y Érika García, cofundadoras de la tienda virtual Multiverso Libros y Accesorios
Catalina Arias, cofundadora de la tienda virtual Multiverso Libros y Accesorios, dice a Dinero que “el mercado de los libros nunca ha sido” —y piensa que nunca será— “muy rentable”; al menos “no uno que, como dicen, se lleve a cabo ‘por amor al arte’”.
“Sin embargo, sí hay que reconocer que el cambio que el mundo está experimentando en sus esferas más importantes ha hecho que el regreso a la lectura —y, más específicamente, a la de los libros físicos—, se sienta una necesidad impostergable. Con seguridad, lo anterior, para poder sobrellevar un poco el deterioro de la educación y de la humanidad misma”.
Cuenta que en tiempos de cuarentena, para “alegría” de su librería, “la compra de libros (sobre todo, de literatura clásica) se ha incrementado". "Sabemos que la propuesta de hacer más visible el libro a través de algún accesorio alusivo tiene mucho que ver a la hora de elegir comprarlo; pero también se evidencia que ‘el tiempo libre’ que ha dejado el confinamiento exige buenas lecturas”.
Andrés Forero, vocero de la tradicional Librería bogotana Quevedo, dijo que "luego de conservar un modelo muy tradicional de venta, basado en la presencialidad, la coyuntura ha hecho que el negocio se reinvente e incluya la opción de compra digital para todos sus clientes".
"Esta metodología ha permitido que personas de otras ciudades como Barranquilla, Cali, Medellín y Bucaramanga, puedan comprar los ejemplares que la librería ofrece al público. Adicional a las ventas por internet, ha contribuido el hecho de tener libros económicos, tener promociones constantes y una gran variedad de temas para superar la crisis que están enfrentando gran parte de los sectores de la economía", señaló.

De otra parte, la firma chilena Buscalibre triplicó sus ventas de libros hasta las 150.000 unidades al mes durante el confinamiento en el país, confirmó a Dinero el gerente para Colombia de esta plataforma, Juan José Daza.
"Antes de la pandemia estábamos vendiendo 50.000 unidades al mes, pero desde abril hemos triplicado el número de ventas. Una vez empezó la emergencia sanitaria pasamos a vender cerca de 150.000 libros al mes, lo cual representa un muy buen comportamiento en las ventas, relacionado con que la gente pasa más tiempo en casa y busca otras formas de distracción", afirmó.
Buscalibre es un emprendimiento chileno que arrancó hace 11 años como una start-up de unos compañeros de universidad, que querían pasarse los libros de un semestre a otro. Luego empezaron a recibir solicitudes de otras personas para otros libros que no tenían, y empezaron a buscarlos en editoriales, y así se fue expandiendo. Luego ya abrieron en España, Estados Unidos, México, Perú, Colombia, Ecuador.

El mercado digital también ha cobrado mucha fuerza. La líder de la plataforma musical Deezer para Norteamérica y Centroamérica, Debora Jourdan, dijo a Dinero que los pódcasts y audiolibros están teniendo “mucho éxito” durante la pandemia en ese servicio, y en categorías como deporte, meditación y niños.
"En Deezer, la gente está escuchando pódcasts el doble de tiempo hoy en comparación con principios de marzo, pasando a 40 minutos de un promedio de 20 minutos. [...] El mayor consumo en Latinoamérica de pódcast, un 89%, se genera en dispositivos móviles, precisamente un 50% en dispositivos Android", añadió.
Alivios para libreros
Durante la crisis del coronavirus se han activado varias campañas para impulsar las ventas de los libreros, como #AdoptaUnaLibrería, una campaña de microfinanciación que tenía como objetivo convocar a la ciudadanía para que apoyara económicamente por medio de donaciones a las 41 librerías participantes.
Y la segunda etapa es #CompraEnLibrerías, que contempla diversas actividades durante todo el segundo semestre para dar a conocer la programación de los afiliados a la CCL en el marco del programa #ColombiaLee.
La agremiación de la industria editorial, además, destaca que el Gobierno también ha tenido incentivos generales para el pago de nómina, negociación de arriendos y unos incentivos y becas “que están ayudando a solventar la situación”.
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Hace unos días, el Movimiento de Trabajadores de la Biblioteca Luis Ángel Arango denunció que más de 140 personas fueron despedidas. Entre los extrabajadores se encontrarían madres cabeza de hogar y adultos cercanos a pensionarse “con más de 20 años de servicio”.
Al respecto, el Banco de la República, administrador de la biblioteca, explicó que no hubo despidos masivos, sino que se vencieron dos contratos con firmas diferentes. Uno de los contratos, que era con la firma Eficiencia y Servicios, no se renovó y de allí saldrían 53 trabajadores. El otro contrato, que es con Presencia Profesional, en el cual hay 113 empleos comprometidos, sí se renovó, pero la firma habría cambiado el personal.
