Philip Morris habla de una transformación profunda de su industria. ¿Qué significa avanzar hacia un futuro libre de humo y qué cambios implica este proceso?
Juan Ignacio Suárez (J.I.S.): Avanzar hacia un futuro libre de humo implica transformar un modelo de negocio históricamente centrado en los cigarrillos para sustituirlo, lo más rápido posible, por alternativas sin humo respaldadas por ciencia y tecnología, dirigidas a adultos que, de otro modo, continuarían fumando. Para nosotros, este proceso no es un ajuste menor: supone redefinir el propósito, la inversión, la innovación, la operación y la manera en que medimos el progreso.
¿Qué avances han logrado en esta iniciativa?
J.I.S: Los avances ya son concretos: más de 16.000 millones de dólares invertidos desde 2008 en investigación y desarrollo científico; presencia de productos sin humo en 109 mercados; más de 43 millones de usuarios adultos; y la meta de que, para 2030, más de dos tercios de nuestros ingresos netos provengan de productos sin humo.

¿Cómo puede una compañía integrar la sostenibilidad en una transformación empresarial basada en ciencia, tecnología e innovación?
J.I.S: Antes, innovación, ciencia y sostenibilidad podían verse como agendas separadas. Hoy, para nosotros, son inseparables. La transformación hacia un futuro libre de humo ha requerido que la ciencia y la tecnología se conviertan en la base de nuestro negocio, permitiéndonos desarrollar alternativas sin humo para los fumadores adultos que, de otra manera, continuarían fumando.
La sostenibilidad, en ese contexto, no es un programa adicional ni una narrativa externa: es parte central de nuestra estrategia.
Para nosotros, innovar responsablemente significa desarrollar productos basados en evidencia, operar con altos estándares, prevenir el acceso de menores de edad y gestionar de manera responsable el impacto de nuestros productos y operaciones. Esa es la manera en que buscamos generar valor para el negocio, para los consumidores adultos y para la sociedad.
¿Qué significa para ustedes innovar responsablemente?
J.I.S: Para nosotros, innovar responsablemente significa desarrollar productos basados en evidencia, operar con altos estándares, prevenir el acceso de menores de edad; mientras gestionamos el impacto social y ambiental de nuestros productos y operaciones- a través de nuestra estrategia de Sostenibilidad. Así buscamos generar valor para el negocio, los consumidores adultos y nuestra sociedad.
¿Qué papel tiene la innovación para responder a los nuevos desafíos sociales y a las expectativas de consumidores cada vez más exigentes?
J.I.S: La innovación cumple un doble rol. Por un lado, permite responder a desafíos sociales complejos con soluciones concretas y basadas en evidencia; por otro, ayuda a entender mejor a consumidores que hoy esperan más información, más calidad, más personalización y más transparencia y coherencia entre lo que una empresa dice y lo que hace.
La innovación es el motor que nos ha permitido desarrollar un portafolio creciente de alternativas sin humo sustentadas científicamente, con distintas tecnologías y propuestas de valor para responder a diversas preferencias.

¿Cómo pueden las empresas convertir sus procesos de transformación en oportunidades para generar valor económico y social?
J.I.S: Cuando logran conectar propósito, desempeño y resultados medibles. Eso significa que la transformación no solo debe abrir nuevas fuentes de crecimiento, sino también responder a impactos materiales a nivel ASG (ambiente, sociedad y gobierno).
En nuestro caso, esa lógica se traduce en una evolución del negocio hacia productos sin humo que se ha comprobado científicamente son de menor riesgo que el cigarrillo y que, con una regulación adecuada y el apoyo de la sociedad civil, pueden contribuir a poner fin a los cigarrillos.
Cuando una empresa alinea innovación, sostenibilidad y ciencia a través de métricas claras, la transformación deja de ser un costo y se convierte en una ventaja competitiva y social.
La responsabilidad empresarial también implica establecer prácticas de comercialización responsables. ¿Cuáles son los principales retos para la industria?
J.I.S: El principal reto es mantener un equilibrio entre dos objetivos que deben avanzar al mismo tiempo: asegurar que los adultos que, de otro modo, seguirían fumando tengan acceso a información precisa sobre mejores alternativas y, al mismo tiempo, prevenir el acceso y el uso por parte de menores de edad y de personas que nunca han consumido tabaco o nicotina.
A esto se suma un segundo desafío: comunicar con precisión en un entorno regulatorio diverso, altamente sensible y en el que la desinformación puede distorsionar la conversación pública.
En un contexto donde consumidores y sociedad exigen mayor transparencia, ¿cómo construyen las empresas relaciones de confianza?
J.I.S: La confianza se construye con coherencia, transparencia y responsabilidad. En nuestro caso, partimos de reconocer abiertamente que el mayor impacto que tenemos como empresa está relacionado con la salud pública. Por eso, nuestro propósito de avanzar hacia un futuro libre de humo debe estar respaldado por hechos medibles, ciencia rigurosa y una comunicación responsable.
La confianza también se construye diciendo las cosas con claridad: los productos sin humo no están libres de riesgo y contienen nicotina, que es adictiva. No están dirigidos a menores de edad, a personas que nunca han fumado ni a quienes ya no consumen tabaco o nicotina.
¿Qué indicadores permiten demostrar que una estrategia de sostenibilidad está generando impactos reales en la sociedad y las comunidades?
J.I.S: Lo primero es definir prioridades con base en evidencia y en las expectativas de los grupos de interés. En nuestro caso, esto parte de un ejercicio de doble materialidad, que nos permite identificar los riesgos y oportunidades más relevantes en materia social, ambiental y de gobernanza.
Los avances también deben medirse con indicadores concretos. Al cierre del primer semestre de 2026, PMI contaba con 43 millones de usuarios adultos de productos sin humo, presencia en 109 mercados y el 42 % de sus ingresos netos totales provenientes de productos sin humo.
En materia de consumidores, la responsabilidad es fundamental. Un indicador relevante es que el 98 % del volumen de envíos está cubierto por programas de prevención del acceso de menores. Asimismo, hemos avanzado en ecodiseño y programas de recuperación: la tasa de reciclaje de dispositivos sin humo alcanza el 80 % y, desde 2025, el 100 % de nuestros dispositivos electrónicos cuenta con certificación de ecodiseño.

¿Qué aprendizajes deja esta transformación para otras compañías que buscan incorporar la sostenibilidad como parte de su estrategia de negocio?
J.I.S: Hay cuatro aprendizajes principales. Primero, la sostenibilidad debe estar integrada al negocio y no gestionarse como una agenda paralela. Segundo, transformar de verdad exige decisiones difíciles: reasignar inversión y recursos, rediseñar procesos.
En donde, la transformación que estamos llevando a cabo no se trata solo de reemplazar un producto por otro sino de proveer de nuevas habilidades a nuestro equipo interno- innovar el producto y como interactuamos con nuestra cadena de valor y sociedad. Esto requiere una revisión total de todo nuestro modelo de negocio y para así ofrecer una propuesta de valor en donde tenemos operaciones.
Tercero, la credibilidad depende de combinar ambición con evidencia: objetivos claros, métricas verificables, transparencia en el reporte y coherencia en la ejecución. Cuarto, ninguna transformación se sostiene sin escuchar a los grupos de interés, adaptar la narrativa al contexto local y actuar con responsabilidad frente a los impactos del negocio.
