El contrabando de cigarrillos continúa expandiéndose en América Latina y empieza a consolidarse como uno de los principales desafíos económicos y de seguridad para los gobiernos de la región.

Un nuevo informe elaborado por KPMG reveló que el 31,9% de los cigarrillos consumidos en América Latina y Canadá durante 2025 fue ilegal, una cifra que duplica ampliamente el promedio global estimado en 15%.
Según el estudio, durante el último año se consumieron alrededor de 77.000 millones de cigarrillos ilícitos en los 11 países analizados, generando pérdidas fiscales cercanas a USD $8.500 millones para los gobiernos de la región.
El fenómeno refleja el crecimiento de economías ilegales asociadas al contrabando y evidencia cómo el comercio ilícito continúa adaptándose incluso en mercados donde han aumentado regulaciones e impuestos sobre productos de tabaco.
El mercado ilegal mostró una mayor resiliencia frente al mercado formal. Mientras el consumo total de cigarrillos registró reducciones en algunos países, el consumo ilícito cayó a un ritmo mucho menor, consolidando una participación cada vez más alta dentro de la industria tabacalera regional.
Brasil continúa siendo el principal mercado ilícito de cigarrillos en la región, con cerca de 41.800 millones de unidades ilegales, equivalentes al 54% del comercio ilícito total de los mercados analizados.
Panamá y Ecuador aparecen entre los casos más críticos, donde el producto ilegal representa el 89% y 84% del consumo total, respectivamente.
En Colombia, la situación también mantiene señales de deterioro. El estudio calcula que el consumo ilegal alcanzó el 37,8% del mercado nacional durante 2025, confirmando la persistencia de una problemática que el país viene enfrentando desde hace varios años.
Las cifras muestran además un fuerte impacto fiscal. El Estado colombiano dejó de recaudar cerca de USD $299 millones, equivalentes a aproximadamente $1,2 billones de pesos, recursos que podrían destinarse a sectores como salud, educación e infraestructura.
El mercado ilegal también mantiene volúmenes elevados dentro del país. Se estima que en 2025 se consumieron cerca de 4.620 millones de cigarrillos de contrabando en Colombia, muchos de ellos provenientes de Estados Unidos, Uruguay y Corea del Sur.

Otro de los hallazgos relevantes es el crecimiento de los llamados “cigarrillos blancos ilícitos”, productos fabricados legalmente en algunos países pero destinados posteriormente al contrabando internacional. Este segmento ya representa el 73 % del mercado ilegal regional, equivalente a más de 56.500 millones de cigarrillos.
El crecimiento de estas redes ilegales no solo afecta recaudo tributario y comercio formal, sino que también fortalece estructuras criminales asociadas al contrabando y dificulta controles sanitarios y regulatorios sobre productos consumidos masivamente en la región.
