Transición energética

Colombia podría aumentar de 17 % a 25 % sus importaciones de gas en 2026: ¿hay forma de frenarlo?

Menos reservas y más gas importado generan preocupación por la seguridad energética del país. Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), explicó cómo se llegó a este escenario y qué decisiones podrían revertir la tendencia.

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28 de febrero de 2026, 12:39 p. m.
Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP).
Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP). Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

Colombia debate el futuro de los hidrocarburos. ¿Es viable la transición sin reactivar la exploración?

Frank Pearl: Ya perdimos autosuficiencia en gas. Hoy tenemos 5,9 años de reservas y estamos importando el 17 % del gas que consumimos. En 2026, esa cifra será cercana al 25 % y seguirá aumentando si no hacemos nada. En petróleo tenemos apenas siete años de reservas y los campos maduros están declinando. Mientras tanto, las proyecciones internacionales muestran que la demanda energética global crecerá de manera significativa en la próxima década. La transición no significa eliminar fuentes actuales, sino complementar matrices.

Ante una menor producción, precios a la baja y una política de Gobierno contra el petróleo y el carbón, ¿cuál es el futuro de las regalías?

¿Qué está en juego para el país?

F.P.: La soberanía nacional. La principal tarea de un Estado es protegerla, y dentro de ella está la soberanía energética, que significa autosuficiencia. Depender del suministro externo implica vulnerabilidad en política exterior, comercio y estabilidad macroeconómica del país. El diferencial es enorme. El gas nacional puede costar cerca de 9 dólares, y el importado, 14. Esa brecha la pagan las industrias, los hogares o el presupuesto público.

Si se toman decisiones hoy, ¿cuánto tardaría en recuperar esa autosuficiencia?

F.P.: Depende de la fuente. Los desarrollos costa adentro pueden ser relativamente rápidos porque ya existe infraestructura. Si se trata de proyectos costa afuera, podríamos cubrir cerca del 40 % de la demanda hacia finales de la década y unos tres años después recuperar autosuficiencia e incluso exportar.

¿Qué ocurre si no se hace nada?

F.P.: Un país dependiente energéticamente es un país débil, con menor autonomía en política exterior y comercio, y con una economía más frágil y menos competitiva.

¿Cómo es actualmente el entorno operativo del sector?

F.P.: El mayor reto no está en la capacidad técnica de las empresas, sino en el entorno. El año pasado hubo más de 1.500 bloqueos a las operaciones, es decir, más de tres diarios. Las condiciones de seguridad se han deteriorado. También hay incertidumbre regulatoria y tributaria. Si hoy se abrieran nuevas rondas de exploración, es probable que pocas empresas se presentaran.

¿Cómo encaja la transición energética en este panorama?

F.P.: Las proyecciones a largo plazo muestran que los hidrocarburos seguirán siendo relevantes aunque pierdan participación porcentual en la matriz. Colombia puede aprovechar sus recursos mientras adopta tecnologías más limpias y reduce inequidades regionales. No tiene sentido dejar recursos enterrados y asumir pobreza energética o menor competitividad.

Se señala al sector por el cambio climático. ¿Qué responde?

F.P.: Colombia emite menos del 0,5 % de los gases de efecto invernadero. Eso no significa que no debamos hacer la transición, pero sí que debemos hacerlo con racionalidad. La sostenibilidad tiene tres pilares: ambiental, social y económico. Si se debilita el componente económico, se generan problemas sociales y fiscales que terminan afectando el frente ambiental.

¿Dónde está Colombia frente a otros países de la región?

F.P.: En los rankings globales de atractivo del sector, estamos alrededor del puesto 80. Si se observan únicamente condiciones tributarias, estamos en la parte final de la tabla. Recuperar competitividad exige reformas profundas: estabilidad jurídica, seguridad y coherencia en la política pública. Sin esas condiciones, cualquier estrategia energética será insuficiente. n



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