A más de un año de la partida de Fabiola Posada, la eterna Gordita de Colombia, el vacío en el corazón de los colombianos y de su familia sigue siendo profundo. Sin embargo, su esposo, el también humorista Nelson Polanía, más conocido como Polilla, ha decidido abrir su corazón para compartir detalles inéditos y estremecedores sobre los días previos al fallecimiento de la mujer que hizo reír a todo un país en Sábados felices.

El misterio de las plantas: un mensaje de desapego
En una reciente e íntima entrevista para el pódcast Distintos Pódcast, Polilla, acompañado de su hijo, relató comportamientos de Fabiola que, en su momento, resultaron extraños, pero que hoy cobran un sentido casi sobrenatural. Uno de los actos más simbólicos tuvo que ver con la conexión que la comediante tenía con la naturaleza en su hogar.
“Por su mente estaban pasando muchas cosas y lo vi con algo que hizo con sus matas”, explicó Polanía. Según el humorista, dos semanas antes de su deceso, Fabiola decidió, sin previo aviso, regalar todas sus plantas a la administración del conjunto donde vivían. “Un día yo llegué y no había una sola mata”, confesó.
Sin embargo, el detalle más impactante involucra a un bonsái que ella decidió conservar. “Ella tenía un bonsái hermoso y fue el único que dejó; el día que falleció, se le cayeron todas las hojas”, añadió Polilla, sugiriendo una conexión inexplicable entre la salud de la artista y la vida de su planta favorita.
“Quería contemplarme”
La partida de la samaria el pasado 19 de septiembre de 2024 en la Clínica Colombia de Bogotá no fue un evento aislado de señales. Polilla reveló que ocho días antes del desenlace, se despertó en la madrugada para encontrar a Fabiola mirándolo fijamente en la cama. Al preguntarle qué sucedía, ella simplemente respondió que “quería contemplarlo”, un gesto de despedida silenciosa que hoy el humorista atesora.

Además, Polanía mencionó una conexión espiritual que trasciende la muerte. Reveló haber tenido un sueño posterior al fallecimiento de su esposa en el que ella le explicaba todo lo que había sucedido, confirmando que, de alguna manera, ella presentía su final. “Yo tengo una conexión con ella, una cosa impresionante”, afirmó conmovido.
El humorista aseguró que mantiene un vínculo espiritual con ella a través de los sueños, pero lo más sorprendente ha sido el hallazgo físico de un tesoro literario: cartas y poemas que ella escribió y guardó durante los casi 30 años que compartieron.
“Empiezo a encontrar cartas y poemas escritos por ella hace 10, 15 y 20 años que yo no los había visto”, relató Polilla.
Un legado de lucha y humor
La salud de la Gorda Fabiola había sido motivo de preocupación para sus seguidores durante años. Tras sufrir su primer infarto en 2014, la comediante enfrentó múltiples complicaciones que dejaron su corazón funcionando apenas al 40 % de su capacidad. Su muerte, producto de una infección derivada de problemas respiratorios y cardiovasculares, cerró un capítulo dorado en la televisión colombiana.
Fabiola Posada no solo fue la cara femenina más importante de Sábados felices, sino un símbolo de resiliencia y amor propio. Hoy, a través de los relatos de Polilla, su historia adquiere un matiz místico que demuestra que, incluso antes de partir, la Gorda estaba preparando el terreno para su eterno descanso.










