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Así lucen las nuevas tendencias de vivienda que apuestan por comodidades tipo club

Las viviendas hoy priorizan espacios pequeños pero funcionales, complementados con servicios y áreas comunes que transformaron la experiencia de vivir en una copropiedad.

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8 de mayo de 2026 a las 10:06 a. m.
Basta con recordar las necesidades de vivienda del pasado para comprender el presente y el futuro.
Basta con recordar las necesidades de vivienda del pasado para comprender el presente y el futuro. Foto: buraratn - stock.adobe.com

Son varios los factores que determinan la escogencia de un lugar para vivir no solo en Colombia sino alrededor del mundo. Ahora los proyectos inmobiliarios son determinados no solo por las dinámicas demográficas y macroeconómicas, sino por temas logísticos y tendencias de consumo.

Basta con recordar las necesidades de vivienda del pasado para comprender el presente y el futuro. Se pasó de espacios amplios y de convivencia para familias numerosas a lugares más reducidos debido a la disminución demográfica, mayores costos en la adquisición de vivienda y el crecimiento de edificios de renta corta con áreas especiales para trabajar.

Andrés Cuéllar, socio fundador de Blackhorse Developments, una compañía estructuradora de proyectos inmobiliarios, aseguró que hoy la gente prefiere sacrificar área privada por un área común mucho más robusta. “El concepto de vivienda se convirtió en un club, con espacios de amenidades y co-working. Esas áreas que se perdieron dentro de la vivienda tradicional, las compensa la copropiedad”, aseguró Cuéllar.

El proyecto de desarrollo inmobiliario Vive Río, pionero en el malecón de Barranquilla, es un ejemplo exitoso de las dinámicas del mercado. Son 800 apartamentos que ofrecen una combinación de espacios comerciales, oficinas, amenities, co-working, y áreas recreativas para niños y mascotas.

Macroproyectos en Estados Unidos y en México denominados “la ciudad de los 15 minutos” también son prueba de ello y demuestran el potencial de este concepto que pone al ciudadano en el centro, facilitando su calidad de vida y ofreciéndole la posibilidad de tener lo que necesita a una distancia de: colegios, hospitales, recreación y entretenimiento. También se privilegian las zonas verdes comunes generosas. Un concepto que en Colombia lidera la constructora Amarilo con proyectos en ciudades como Bogotá.

Muchas de estas nuevas dinámicas son consecuencia directa de la pandemia y del fenómeno de Airbnb. Por un lado, la pandemia dejó la virtualidad y el trabajo en casa, que dio paso a un estilo de vivienda de renta corta o co-living que permite a familias pequeñas vivir y trabajar en una ciudad con la opción de mudarse a otro lugar, sin tener que generar dependencia a una propiedad. Así lo aseguró Maycol Suárez, gerente técnico de vivienda de Compensar, quien lidera la ejecución técnica de promoción de vivienda de interés social en Bogotá y Cundinamarca.

Basta con recordar las necesidades de vivienda del pasado para comprender el presente y el futuro.
Basta con recordar las necesidades de vivienda del pasado para comprender el presente y el futuro. Foto: Photo Dogg - stock.adobe.com

“Aún se necesitan espacios de encuentro. A pesar de que se sigue trabajando en casa, las personas necesitan interactuar, encontrarse en el edificio, dialogar con los vecinos tras una junta de trabajo y volver al apartamento. Hay que continuar con esa vida social que en algún momento la pandemia arrebató”, señaló Suárez.

Y es que a diferencia de otros actores que intervienen solo en una etapa, Compensar integra el ciento por ciento del proceso: no solo asigna subsidios, sino que construye y desarrolla proyectos, facilita el cierre financiero, entrega las viviendas y brinda acompañamiento en comunidad y educación para asegurar una mejor calidad de vida.

En cuanto al fenómeno Airbnb, este cambió por completo el modelo de negocio del sector inmobiliario. Sergio Mendoza de Metro Corpo, cuya marca MetroLiviin opera rentas a corto plazo, aseguró que entre un 85 y 90 por ciento de su cartera inmobiliaria corresponde a inmuebles amoblados que funcionan bajo el formato de rentas cortas. “Son microapartamentos de entre 7 y 25 metros con dormitorio, cocina pequeña y baño, pero el edificio ofrece gimnasio, co-working, rooftop con barbecue y zonas verdes, lo cual invita a ‘vivir dentro del edificio’”, precisó.

Ha sido tan profundo el efecto Airbnb y su impacto en el bienestar inmobiliario, que cambió el juego de los precios y empezó a generar nuevas oportunidades: el inversionista empezará a comprar para rentar y generar pasivos, cambiando su mentalidad de solo invertir en una casa propia para vivir con su familia y que heredaban las siguientes generaciones. Esto explica en parte el alza del metro cuadrado en algunas ciudades. “Hemos venido culturizando al inversionista, diversificando sus inversiones inmobiliarias para que su patrimonio crezca”, detallaron desde MetroLiviin.

Se prevé que el futuro del mercado de la vivienda ya no dependa de adquirir una casa para toda la vida. “Las nuevas generaciones no buscan materializar su economía o dejar su fuente de ingreso en una vivienda: quieren espacios para habitar, vivir, desarrollarse y moverse”, afirmó Suárez.