Vivienda

Vivienda premium: así se mueve el mercado inmobiliario en estratos altos

Con la suspensión de ‘Mi Casa Ya’, el segmento de la vivienda se movió a mercados con mayores ingresos. Bogotá, Cartagena, Medellín y Barranquilla lideran la oferta.

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8 de mayo de 2026 a las 10:04 a. m.
Los segmentos más altos están reaccionando mejor que la vivienda social.
Los segmentos más altos están reaccionando mejor que la vivienda social. Foto: mohadi - stock.adobe.com

A finales de 2025 los proyectos No VIS vendían el 32 por ciento de sus unidades a los tres meses de haberse lanzado. En todo el año se comercializaron 58.000 unidades de vivienda en este segmento, con un crecimiento del 22 por ciento.

Por rangos, las viviendas entre 235 y 500 salarios mínimos (entre 411 y 875 millones de pesos) crecieron cerca del 21 por ciento, mientras que las de más de 500 salarios mínimos crecieron 18 por ciento. Es decir, que los segmentos más altos están reaccionando mejor que la vivienda social.

De acuerdo con Susana Peláez, gerente general de Cusezar en Colombia, esto sucede porque la vivienda de estratos altos tiene una lógica diferente a la de interés social (VIS). El comprador suele tener mayor capacidad de ahorro, acceso a crédito, posibilidad de tomar decisiones patrimoniales de largo plazo y menor dependencia de subsidios.

A esto se suma que después de varios años de incertidumbre económica, muchos hogares han vuelto a valorar atributos como amplitud, zonas verdes, ubicación, movilidad, sostenibilidad, diseño y calidad del entorno, de manera que la vivienda de mayor valor tiende a moverse con más fuerza en los grandes mercados urbanos, donde hay mayor concentración de empleo formal, servicios, equipamientos, oferta educativa, actividad empresarial y capacidad de financiación.

Para Guillermo Herrera, presidente de Camacol, la lectura es clara: cuando se debilita la política social de vivienda, el mercado no desaparece, se mueve hacia segmentos de mayores ingresos.

En estratos altos la dinámica no se distribuye de manera homogénea en toda la ciudad, se concentra en corredores donde coinciden tres factores: suelo escaso, ubicación consolidada y calidad de vida urbana. Por eso zonas del norte en Bogotá como La Colina, Usaquén y corredores cercanos a la autopista, así como sectores centrales y conectados como Salitre, se convierten en un atractivo para compradores que valoran la movilidad, la cercanía a servicios, los parques, la seguridad del entorno y la posibilidad de proteger su patrimonio en el largo plazo, explicó Peláez.

Las ciudades que lideran las ventas de vivienda en estratos altos son Bogotá, Santa Marta, Cartagena, Medellín y Barranquilla, con más de 700 unidades en cada una, lo que concentra la mitad del mercado.

En términos generales, las empresas tienen una oferta dirigida a hogares que buscan algo más que una unidad residencial. Hoy se privilegia la ubicación estratégica, diseño, amplitud, conectividad, zonas verdes y un activo inmobiliario para vivir con calidad.

Bajo esa mirada, se están fortaleciendo los proyectos en zonas consolidadas, donde el valor no depende únicamente del área, sino de la forma como el proyecto se integra con el entorno urbano y responde a nuevas formas de habitar.

Un buen ejemplo de esta visión es Borneo, un proyecto premium de Cusezar en La Colina y Gran Reserva de Syrah, en Salitre, una zona central y altamente conectada de Bogotá.

El lujo en la vivienda dejó de entenderse como ostentación y empezó a medirse en calma, confort y coherencia. La oferta se enfoca en apartamentos amplios, con zonas comunes y una localización que permite vivir cerca de corredores empresariales, equipamientos urbanos, parques, servicios y vías principales.