Ahorrar con propósito, invertir con criterio, planificar gastos y usar bien las tarjetas siguen siendo retos pendientes para millones de colombianos. Aunque la mayoría reconoce la importancia de saber manejar el dinero, en la práctica persisten errores básicos que terminan afectando la estabilidad financiera de los hogares. Así lo confirman tanto expertos en finanzas personales como los datos más recientes de la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC).
La Primera Encuesta sobre Preferencias para Recibir Educación Financiera, realizada por la SFC entre noviembre y diciembre de 2023 en 153 municipios del país, revela que solo el 56,1% de las personas hace un presupuesto mensual, y apenas el 17,7% utiliza herramientas específicas para llevar el control de sus gastos. En ese contexto, el reto no es solo acceder a productos financieros, sino aprender a usarlos de forma informada y consciente.
El punto de partida
Uno de los errores más frecuentes es querer “mejorar las finanzas” sin tener claro el panorama completo. Juan Pablo Zuluaga y Carolina Pineda, de Mis Propias Finanzas, advierten que muchas personas intentan empezar por invertir o generar rendimientos sin haber ordenado lo básico.
“Las personas se saltan pasos y toman decisiones sin ver el panorama completo. Lo ideal es comenzar por identificar el ingreso neto mensual, registrar en qué se va el dinero y hacer una lista de todas las deudas”, explican.
Esta falta de diagnóstico se refleja en la encuesta de la SFC: el 44,8% de los colombianos reconoce tener ‘gastos hormiga’, y el 39,4% identifica los gastos impulsivos como un hábito que quisiera cambiar.
Presupuestar no es castigarse
Para Jaime Jaramillo, director de Finanzas Emocionales, el problema del presupuesto no suele ser matemático, sino emocional. Desde su experiencia, muchas personas construyen presupuestos ideales que no se parecen a su vida real.
“El presupuesto se construye desde la verdad, no desde la culpa. Observar uno o dos meses reales de gastos, sin juicio, es el primer paso”, señala.
Jaramillo insiste que también es clave reconocer los gastos emocionales —como domicilios, cafés o compras impulsivas— y darles un lugar consciente dentro del presupuesto, en lugar de ignorarlos. “Organizar el presupuesto no es castigarse, es cuidarse”, resume.
El hábito de registrar gastos aparece de forma reiterada entre los expertos. Nicolás Abril, creador de contenido de finanzas personales, coincide en que muchas personas empiezan recortando sin saber realmente en qué se les va el dinero.
“Lo primero es medir antes de cambiar. No tiene que ser perfecto, sino lo más cercano a la realidad para entender el punto de partida”, explica.
Según la SFC, solo el 45,4% de los encuestados anota sus gastos, una brecha que limita la toma de decisiones informadas y refuerza la sensación de desorden financiero.
¿Cómo manejar las tarjetas?
El manejo de tarjetas de crédito y débito es otro de los puntos críticos. Para Édgar Jiménez, profesor experto en finanzas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, el error más común es no entender que se trata de productos financieros con condiciones, costos y beneficios específicos.
“No me sirve la primera tarjeta que me den. Cada tarjeta funciona diferente y debe elegirse con cuidado, como cuando uno compra zapatos: no se lleva el primero que ve”, afirma.
Jiménez insiste en que leer los beneficios, condiciones y costos puede marcar una diferencia sustancial. Desde descuentos hasta seguros de viaje o acceso a salas VIP, muchas personas pagan cuotas de manejo sin usar ventajas que ya están incluidas.
Otro aspecto poco aprovechado es la posibilidad de negociar con las entidades financieras. Jiménez señala que, en muchos casos, es posible evitar cuotas de manejo o intereses si se cumplen ciertas condiciones de uso.
“Cada producto tiene reglas claras. Si uno las conoce y tiene disciplina, puede usar la tarjeta como si fuera débito: pagar todo a una cuota y saldar el total al final del mes”. La clave, subraya, está en no confundir capacidad de pago con endeudamiento sano, y en preguntar siempre por la tasa de interés, un dato que muchas personas pasan por alto.
Pensar solo en la cuota: el error más costoso
Al analizar decisiones de mayor impacto, como la compra de un carro, Jiménez advierte que enfocarse únicamente en la cuota mensual puede ser un error grave.
“Un carro no es solo la cuota: tiene seguro, impuestos, mantenimiento, parqueadero. Hay que hacer un flujo de caja y pensar en los gastos recurrentes”, señala.
Este enfoque coincide con las recomendaciones de Mis Propias Finanzas, que insisten en “hacer números antes de asumir cualquier deuda” para evitar que las obligaciones financieras terminen ahogando el presupuesto.
Ahorrar con propósito y no por inercia
El ahorro es otro punto débil. La encuesta de la SFC muestra que solo el 44,7% de los colombianos ahorró en el último año, y que la mayoría lo hace de manera informal: el 75,7% guarda el dinero en efectivo en casa.
Para Nicolás Abril uno de los errores más comunes es ahorrar sin un objetivo claro. “Ahorrar por ahorrar tiene una alta probabilidad de abandono. Las metas deben ser concretas, con monto y fecha”, señala.
Automatizar el ahorro —apenas llega el ingreso— es una de las estrategias más recomendadas por los expertos, ya que reduce el esfuerzo y aumenta la constancia.
Jaime Jaramillo también hace énfasis en un aspecto que suele pasarse por alto: la relación emocional con el dinero. Muchas decisiones de consumo y endeudamiento, dice, se toman desde la ansiedad, el cansancio o la comparación. “Antes de gastar o endeudarse, vale la pena preguntarse: ¿qué estoy sintiendo y qué estoy buscando con esta decisión?”.
Separar el dinero del juicio personal también es clave. “No es que una persona sea mala para el dinero, es que no ha tenido herramientas”, asegura.
Entender el riesgo antes de buscar rentabilidad
En materia de inversión, Jiménez es enfático: no existe la inversión “segura” con altas rentabilidades. Toda promesa de retornos del 30%, 40% o más implica un riesgo elevado. “Entre mayor es la rentabilidad prometida, mayor es el riesgo. Nadie puede garantizar el futuro”, advierte.
Determinar el perfil de riesgo, entender la regulación y asesorarse con profesionales certificados — como comisionistas de bolsa, fiduciarias o fondos de pensiones— es fundamental para tomar decisiones responsables.
La encuesta de la SFC revela una brecha clara entre interés y conocimiento: aunque el 73,6% considera importante aprender sobre finanzas, el nivel promedio de conocimiento se ubica en 4,4 sobre 10. Conceptos como inflación o intereses siguen siendo poco comprendidos por más de la mitad de la población.
En ese contexto, los expertos coinciden en que informarse, leer y buscar fuentes confiables es tan importante como elegir un buen producto financiero.
Tomar mejores decisiones financieras no es cuestión de fórmulas mágicas ni de ingresos elevados. Es, como coinciden los expertos, un proceso de orden, conciencia, disciplina y educación continua. Desde medir gastos y presupuestar con flexibilidad, hasta usar el crédito con criterio y ahorrar con propósito, cada decisión suma o resta en el largo plazo.
En esa línea, entidades financieras como el Banco GNB Sudameris han fortalecido su apuesta por la educación financiera. A través de su portal de Educación Financiera, el banco ofrece cursos, cartillas, videos y recursos gratuitos que buscan acompañar a las personas en la construcción de hábitos financieros más sólidos y decisiones mejor informadas, entendiendo que la educación es una de las herramientas más efectivas para mejorar la salud financiera de los hogares.
