Cae la tarde sobre un campo de paneles solares. La luz baja, la producción también y, al final, cuando se detiene, queda en el aire una pregunta: ¿de dónde saldrá la energía cuando ya no haya sol? Gustavo Ramírez Galindo, vicepresidente ejecutivo de Corficolombiana, explicó que el holding decidió apostar por la generación de energía y por su almacenamiento. Para ello, a finales de mayo de 2026 compró, a través de Promigas –su filial–, el ciento por ciento de Krelo, una plataforma de generación de energía renovable en Colombia, Chile y Perú. Promigas ha renombrado esta plataforma como Krelo.
Las renovables tienen un reto, explicó Ramírez: solo producen con sol o viento. “Esas generaciones necesitan un complemento, que es el almacenamiento”. Es decir, baterías que guardan la electricidad del día para usarla de noche, y en eso está la clave de la apuesta, pues Krelo tiene ambas.
Con Krelo, Promigas multiplicó por 20 su presencia en generación renovable: proyectos por cerca de 3.500 megavatios, entre plantas que ya funcionan, otras en obra y otras más en preparación. La plataforma suma 19 proyectos, más de 15 años de experiencia en la región y un equipo de más de 130 profesionales especializados. “No estamos hablando de un proyecto, sino de portafolio de proyectos”, subrayó. La operación convierte a la compañía en el sexto generador de energía solar de América Latina, y su presencia en tres países le permite “diversificar los riesgos”.
Ahora bien, la apuesta solar no implica soltar el gas. Según Ramírez, la economía y las personas dependen cada vez más de la energía, y eso significa “la necesidad de tener mucha energía muy barata y muy limpia”. Y en ese sentido las renovables llegan “no necesariamente para que reemplacen las energías actuales, sino para que agreguen y aumenten la posibilidad de tener energía para la economía”. Así que el gas sigue en el centro del negocio.
Según la compañía, al cierre de 2025, Promigas concentraba el 53 por ciento del transporte nacional de gas natural, y el gas regasificado por SPEC aportaba el 19 por ciento del consumo del país. Promigas y sus filiales atendían a 7,5 millones de usuarios en Colombia y Perú.
De las 4G al nuevo estadio de Bogotá
El portafolio de Corficolombiana, sin embargo, va más allá de la energía. La compañía, que hace parte del Grupo Aval, invierte en empresas de tres sectores más: infraestructura, turismo y agroindustria. En 2025 destinó 1,4 billones de pesos a sus cuatro líneas de negocio, y su ganancia neta llegó a 471.667 millones, más del doble que el año anterior.
En carreteras, está detrás de tres concesiones de cuarta generación, conocidas como 4G: grandes proyectos viales que el Estado entrega a privados para construirlos y operarlos. Se trata de Coviandina, Covioriente y Covipacífico, que a septiembre de 2025 tenían un avance de obra cercano al 98 por ciento. En el primer trimestre de 2026, las vías a cargo de la compañía movieron en promedio 117.000 vehículos al día.
Lejos del asfalto, la compañía tiene otras dos apuestas. En turismo participa con la cadena Hoteles Estelar, que cerró 2024 con una ocupación del 64 por ciento, frente a un promedio nacional del 56 por ciento, según Cotelco. Y en el campo, con empresas como Pajonales, Unipalma y Mavalle, 2025 dejó resultados dispares: la palma tuvo un desempeño sólido, las lluvias golpearon el caucho y el arroz sufrió una caída de precios.
A estos cuatro sectores se sumó uno nuevo en enero de 2026: el entretenimiento. Ese mes, Corficolombiana firmó el acuerdo para adquirir el 51 por ciento de Sencia, concesionaria de la renovación del estadio El Campín, en Bogotá. Se trata de una concesión de 29 años y una inversión cercana a 2,4 billones de pesos, que contempla un estadio para 50.000 espectadores, un hotel, áreas comerciales y de oficinas y espacio público.
¿Por qué un estadio? Para Ramírez la respuesta está en los hábitos de consumo: la gente gasta cada vez más en entretenimiento, y esa experiencia exige tecnología sofisticada. Más que construir un escenario, dice, se trata “de prestar y ofrecer a las personas la experiencia que buscan”.
Una estrategia pensada a 30 años
Cuando Corficolombiana pone dinero en un proyecto lo hace pensando en que siga siendo rentable dentro de 20 o 30 años. “La sostenibilidad no es parte de nuestra estrategia, la sostenibilidad es nuestra estrategia”, una declaración que tiene respaldo externo: la compañía fue incluida en el Dow Jones Sustainability Index, que destaca a las empresas líderes en sostenibilidad, y en el Sustainability Yearbook 2026.
En la práctica eso significa que Corficolombiana trabaja en unos 300 municipios, la mayoría en zonas apartadas, y suma casi 15.000 proveedores, casi todos micro, pequeñas y medianas empresas. “Nuestra actividad solo es posible si beneficiamos a las comunidades en las que trabajamos”, afirma Ramírez.
Pero nada de eso ocurre sin inversión, y ahí está uno de los mayores retos del país. “Colombia es un país que en este momento, si algo requiere, estoy hablando a nivel macroeconómico y social, es inversión”, afirma el vicepresidente ejecutivo. Sus necesidades son muchas y en los últimos años, la inversión ha bajado considerablemente.
Y Colombia, además, está lejos de la meta. Según sus cálculos, solo por encima del 20 por ciento del PIB la economía podría crecer a tasas de entre 3 y 5 por ciento. La gran incógnita es quién pone ese dinero, porque el Estado, con recursos limitados, no puede hacerlo solo. Por eso, Ramírez plantea un trabajo coordinado entre sociedad civil, Estado y empresa privada, enfocado en megaproyectos de infraestructura y energía, con reglas de juego claras para los inversionistas de largo plazo.
Corficolombiana está entre ellos, y sus planes para los próximos cinco años lo confirman: seguir siendo una referencia en la economía nacional, consolidar los sectores en los que acaba de entrar y crecer fuera del país —a comienzos de 2026 anunció su interés en proyectos viales en Centroamérica—. No obstante, mirar hacia afuera, aclara el vicepresidente, no significa dejar de lado a Colombia, a cuyo desarrollo quiere seguir aportando junto con las 10.000 personas que, a su lado, trabajan con la idea de un país mejor para esta y las próximas generaciones.
*Contenido elaborado con el apoyo de Corficolombiana
