La transición energética empieza a reflejarse también en los techos de la vivienda nueva. Amarilo anunció una ambiciosa apuesta para incorporar energía solar en sus desarrollos inmobiliarios, una estrategia que transforma el modelo de construcción residencial, reduce la huella ambiental de las ciudades y genera ahorro para los compradores.
En alianza con la startup colombiana Rocasol, especializada en proyectos de autogeneración solar, la iniciativa contempla una inversión superior a los 145.800 millones de pesos para instalar 58.500 paneles solares en techos de copropiedades, zonas comunes y salas de ventas de 318 proyectos inmobiliarios en distintas regiones del país durante los próximos 15 años. La estrategia comenzará en 2026 con 12 proyectos en Cundinamarca, Atlántico, Bolívar, Meta, Tolima y Antioquia.
Para el presidente de Amarilo, Roberto Moreno, esta alianza “refuerza nuestro compromiso con la sostenibilidad y con nuestra ruta de descarbonización, contribuyendo directamente con los objetivos de transición energética del país y fortaleciendo nuestra visión de construcción responsable y resiliente. En Amarilo actuamos en el presente, pensando en el futuro”.
La estrategia no implica cambios radicales en la forma de construir, pero sí una transformación desde la planeación. Según Moreno, los sistemas solares se integran desde el diseño inicial de los proyectos para facilitar su implementación con mínima intervención posterior.
Los sistemas solares tendrán una capacidad instalada superior a 41 MWp, lo que permitirá generar más de 49 millones de kilovatios hora (kWh) de energía limpia al año. Este volumen evitaría la emisión de más de 8.800 toneladas de CO₂ anuales, un impacto comparable a sembrar más de 300.000 árboles.
El uso de estos sistemas también permitiría ahorros estimados de 1,3 billones de pesos durante la vida útil de los paneles solares, disminuyendo los costos asociados al consumo de electricidad en las zonas comunes de los edificios. “Es una señal clara de liderazgo y responsabilidad empresarial, que no solo reduce de forma significativa la huella de carbono de sus proyectos, sino que demuestra que la autogeneración solar puede incorporarse de manera estructural al diseño inmobiliario”, explicó Santiago Rodríguez, cofundador de Rocasol.
En los últimos años Amarilo ha incorporado diferentes estrategias de eficiencia energética en sus proyectos, como iluminación LED, sensores automáticos en zonas comunes y diseños arquitectónicos que aprovechan mejor la luz natural y la ventilación cruzada.
A esto se suma la implementación de estándares internacionales de construcción sostenible como EDGE y LEED, que evalúan el desempeño ambiental en consumo de agua, eficiencia energética y uso responsable de materiales. En algunos desarrollos certificados se han alcanzado ahorros cercanos al 34 por ciento en energía y hasta 43 por ciento en consumo de agua.
“Este proyecto refleja hacia dónde debe evolucionar el sector constructor, integrando soluciones que generen valor en el largo plazo y no solo al momento de entregar la vivienda”, concluyó Moreno.
*Contenido elaborado con el apoyo de Amarilo.
