Ha estado cerca del café toda la vida. De niño, sus juegos de fin de semana eran en el secadero de grano de la finca que su abuelo inició en los años sesenta en el Cauca. Esa herencia lo llevó a comerciar con el producto en Estados Unidos, donde se volvió un experto cuyas mezclas llegaron al paladar de Tom Cruise.

El actor quedó tan fascinado que desde 2015, cuando vino a rodar en Colombia, lo reclutó como su barista personal.
Para terminar de conquistar su gusto, le creó una mezcla de cafés colombiano y etíope. “De los diez shots de expreso doble pasamos hace rato”, anota, para explicar que el artista lo toma todo el día.
Certaín ha recorrido más de 40 países con Cruise, a quien define como fascinante y perfeccionista. “Es muy agradecido y cuida mucho a los que estamos a su alrededor. Nos da oportunidades increíbles viajando por el mundo”, asegura.
Por ejemplo, siempre dijo que jamás saltaría en paracaídas, pero cuando el artista armó ese plan para su equipo en Namibia, no se pudo resistir.
Su labor no es solo servirle el café a Tom, sino a los actores que trabajan con él, como Henry Cavill, o a quienes lo visitan en el set.
“Los baristas somos como una extensión de nuestro cliente”, apunta, para explicar cómo no solo se trata de mezclar y preparar, sino también de ofrecer una experiencia sobre lo mejor en materia de esta bebida.
A Cruise también le gusta su compromiso con las exigencias de los rodajes. “Si estamos en los Alpes nos toca montar la máquina en un helicóptero para treparnos a la cima y coordinar con la producción para que me pongan electricidad, de modo que cuando llegue Tom el café esté listo”, concluye.
