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¿Cuál es la importancia de las zarigüeyas para los ecosistemas de Colombia?

Estos marsupiales son dispersores de semillas y regeneradores de bosques. Sin embargo, son constantemente atacados por los humanos. Dos expertos explican cómo son estos animales, su relevancia y principales amenazas.


También conocidas como chuchas, las zarigüeyas son mamíferos marsupiales, parientes de los canguros y los koalas.

Con un pelaje bastante variado, pues poseen tintes cafés, otras veces grises con blanco o blancos con negro, a las zarigüeyas las confunden en repetidas ocasiones con las ratas. Por esta razón son víctimas de agresiones, a pesar de ser animales vitales para la conservación de los bosques.

Sobre la importancia de esta especie conversaron Carlos Galvis, biólogo jefe de poblaciones de la Fundación Zoológica de Cali, y Sarita Suárez, médica veterinaria del convenio para la protección de la fauna silvestre entre Corantioquia, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y la Cooperativa Precoodes, en Encuentro Sostenible.

Estos animales silvestres están catalogados por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como “preocupación menor”, por su alto nivel de adaptabilidad. Foto: Cortolima.

La zarigüeya

Según explicó Galvis, en América existen diferentes especies de marsupiales, como las zarigüeyas. “En Colombia contamos con 38 especies de marsupiales, entre esas la zarigüeya o zorro chucho. Esta especie tiene diferentes nombres, pero el más común en las diferentes zonas del país es el de chucha”.

Estos animales silvestres, catalogados por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) de “preocupación menor”, suelen tener una nariz rosada y una cola muy larga, sin pelo y prensil para poder agarrarse de los árboles, además de tomar elementos de su entorno para construir sus nidos y madrigueras, explicó Suárez.

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“Ellas tienen una dieta omnívora, pues comen prácticamente de todo: frutos, raíces, semillas, insectos, aves pequeñas, reptiles, flores, polen y más. Son además nómadas, pues no permanecen durante mucho tiempo en un mismo sitio, por esto son también dispersores, polinizadores y controladores de plagas”, añadió la experta.

Las también conocidas como cuchas son mamíferos marsupiales, parientes de los canguros y los koalas. Foto: IDPYBA.

Existen, además, diferentes especies de zarigüeyas, “hay algunas que son de gran tamaño, como la zarigüeya común, y hay otras que son de tamaños más pequeños y que gente ataca creyendo que es una rata gigante, por los mitos de que ellas transmiten enfermedades que matan a los animales de producción”, agregó la médica veterinaria en el encuentro.

Sobre este aspecto, ambos expertos coincidieron al afirmar que en el país hay un enorme desconocimiento sobre este animal silvestre, lo que hace que continuamente sean atacadas. “Es muy importante hacer una labor educativa y de sensibilización con las personas, esto no puede seguir pasando ni con esta especie, ni con ningún animal silvestre”, aseguró Suárez.

Peligros para la especie

Para Galvis, la mayor problemática a la que se enfrentan estos marsupiales es el aspecto cultural y los mitos que alrededor de ellas se han tejido. “El solo hecho de temerles y de tener percepción negativa, hace que al encontrarlas la intención sea maltratarlas o sacrificarlas. Esto hace que sus poblaciones puedan tener presiones”, dijo.

“Usualmente las confunden con ratas, pero no tienen nada que ver con las ratas, pues están más emparentadas con los canguros. Es también común escuchar que huelen muy mal, pero esto se debe a un mecanismo de defensa, pues poseen glándulas que, al sentirse amenazadas, emiten olores desagradables”, añadió.

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Asimismo, el experto manifestó que la destrucción de su hábitat también es un factor de riesgo, puesto que este mal hace que los recursos donde ellas viven se reduzcan y que los encuentros con los seres humanos sean mayores.

Al respecto, desde su experiencia, Suaréz describió que, al ser muy estigmatizadas, ha encontrado a varios individuos de esta especie con golpes, apaleados, incluso con heridas de machete. “También las encontramos con heridas de perros por ejemplo, pero esos ataques con incentivados por el mismo propietario y justificados en el repudio que sienten por ellas”, describió.

Por esto, recomienda, además de fortalecer la educación ambiental alrededor de los animales silvestres, dejarlas seguir su camino si las personas se llegan a encontrar con una de estas. “Si la zarigüeya está transitando por un lugar abierto, un exterior, simplemente dejarla que siga su camino, observarla, disfrutarla y dejar que continúe. Debemos cuidarlas”, dijo.

Agregó, a su vez, que en caso de encontrarla en la casa, lo mejor que se puede hacer es tratar de ahuyentarlas con cuidado.

“Finalmente, si la encontramos en una situación de vulnerabilidad, lo importante es tratar de resguardar la vida del animal, ponerla en un sitio en el que esté a salvo y comunicarse con la autoridad ambiental”, aconsejó.

Los expertos coinciden en que la preservación de la especie también depende mucho de la educación que se imparta sobre el cuidado de cualquier tipo de vida. Foto: IDPYBA. 

Otro de los desafíos y peligros para la especie son las vías del país, pues son una de las más atropelladas en el territorio nacional. “Las vías generan una fragmentación de los ecosistemas y los lugares donde ellas habitan. Ellas no logran diferenciar que esta vía es un riesgo para ellas y terminan atropelladas”, explicó Galvis.

Por esto, Suárez explicó que además de que los conductores sean muy cuidadosos al volante, “es muy importante la señalización y que los pasos de fauna sean efectivos para el tipo de especie que habite en la zona respectiva”.

La importancia de la educación

Los expertos coinciden en que la preservación de la especie también depende mucho de la educación que se imparta sobre el cuidado de cualquier tipo de vida. “Lo ideal es que desde los colegios, las escuelas, siempre se dé a conocer a las especies que habitan nuestro entorno. Es crucial inculcar por encima de todo el respeto hacia cualquier tipo de vida, como de diversidad. Todo parte del conocimiento”, explicó Suárez.

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En este sentido, desde los zoológicos se imparten también estas herramientas educativas. Este es el caso de la Fundación Zoológica de Cali, donde trabaja Galvis.  “Nosotros manejamos diferentes estrategias de educación y divulgación tienen que propenden a apreciar la fauna. Tenemos diferentes áreas que se encargan de esto. Uno de nuestros objetivos es, por ejemplo, cambiar las percepciones de los animales que se ven afectados por esta falta de información adecuada”, finalizó. 

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