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“Colombia nos abrazó cuando más lo necesitábamos”: gobernador de Risaralda sobre el terremoto que afectó al departamento

Con un sentido agradecimiento a quienes han ayudado en este difícil momento, Juan Diego Patiño Ochoa destaca la labor del Gobierno, las organizaciones sociales, los empresarios y los voluntarios. “En los momentos difíciles uno descubre quién está realmente a su lado, y Colombia lo estuvo”.

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*Por Juan Diego Patiño Ochoa
12 de agosto de 2026 a las 4:45 p. m.
Juan Diego Patiño Ochoa, gobernador de Risaralda.
Juan Diego Patiño Ochoa, gobernador de Risaralda. Foto: Gobernación de Risaralda - API

La tierra tembló y, durante unos segundos que parecieron eternos, muchas familias de Risaralda sintieron que todo podía cambiar. Después llegó el miedo, la angustia, la incertidumbre. Pero también llegó algo más poderoso: la solidaridad. Hoy quiero escribir sobre eso. No sobre las cifras de la tragedia, sino sobre las personas que decidieron que el dolor de Risaralda también era suyo.

Colombia apareció

Apareció el presidente Abelardo de la Espriella, su familia y todo el Gobierno nacional. Aparecieron sus ministros, los organismos de socorro y las instituciones que, desde el primer momento, entendieron que una emergencia no conoce fronteras políticas ni geográficas. Y aparecieron miles de colombianos.

Empresarios, trabajadores, organizaciones sociales, gobernadores, alcaldes y ciudadanos que quizá nunca han estado en Risaralda, pero que preguntaron algo sencillo y enorme: ¿Cómo podemos ayudar?

En momentos como este, esa pregunta vale oro, porque detrás de cada vivienda afectada hay una familia. Detrás de cada pérdida hay una historia. Y detrás de cada persona que hoy tiene miedo hay alguien que necesita sentir que no está solo.

Juan Diego Patiño Ochoa, gobernador de Risaralda, ha estado al frente de muchas de las actividades relacionadas con la entrega de elementos de primera necesidad para las comunidades.
Juan Diego Patiño Ochoa, gobernador de Risaralda, ha estado al frente de muchas de las actividades relacionadas con la entrega de elementos de primera necesidad para las comunidades. Foto: Gobernación de Risaralda - API

Por eso quiero agradecer a quienes donaron recursos; a quienes enviaron alimentos, agua y elementos esenciales; a quienes abrieron sus empresas; a quienes pusieron su trabajo al servicio de los demás; a quienes hicieron una llamada, y a quienes, aunque tenían poco, compartieron lo que tenían.

No hay solidaridad grande o pequeña, porque toda ayuda que nace del corazón tiene un valor inmenso.

También quiero agradecer a quienes desde fuera de Colombia han mirado hacia nuestro departamento y han decidido acompañarnos. Porque cuando una comunidad sufre, la humanidad no entiende de fronteras.

Y esa es quizás una de las pocas certezas que nos deja una tragedia; cuando todo parece quebrarse, aparecen las personas capaces de reconstruir la esperanza.

Como gobernador, me ha correspondido liderar la respuesta institucional, pero estos días también me han permitido ver de cerca el carácter de nuestra gente. He visto a nuestros bomberos trabajar sin descanso, a nuestros policías y soldados estar donde se les necesita, a médicos, funcionarios y voluntarios entregar horas que nadie les pidió.

He visto empresarios ponerse la camiseta, a ciudadanos ayudar sin preguntar quién recibiría su ayuda, y he visto que Risaralda no se está rindiendo, algo que me llena de orgullo.

Nos han golpeado, sí. Pero seguimos de pie. Ahora comienza la tarea enorme de acompañar a las familias, recuperar viviendas, reconstruir infraestructura y devolver tranquilidad a quienes hoy sienten que su vida cambió. No será fácil, pero tampoco estaremos solos.

Tendremos al Gobierno nacional, a Colombia, a nuestros amigos del exterior y, sobre todo, tendremos la fuerza de un departamento que ha demostrado una y otra vez que sabe levantarse.

Al presidente de la República, a su familia, a su Gobierno y a cada colombiano que ha tendido su mano hacia Risaralda: gracias. No es una palabra de protocolo, es una palabra que sale del corazón. Porque en los momentos difíciles uno descubre quién está realmente a su lado, y Colombia lo estuvo.

Por eso estoy convencido de algo: la tierra pudo estremecer nuestras casas, pudo llenarnos de miedo y pudo cambiar nuestra rutina. Pero no pudo quitarnos la esperanza. Risaralda está herida, pero está de pie. Y con Colombia a nuestro lado, vamos a levantarnos más unidos, más fuertes y más orgullosos de lo que somos. Gracias.

*Gobernador de Risaralda