En la Refinería de Cartagena avanza la instalación de un equipo considerado clave para la producción de hidrógeno verde en Colombia, un paso que marca un hito dentro de la estrategia de transición energética del país. Se trata del Proyecto El Coral, una iniciativa de Ecopetrol orientada a reducir las emisiones asociadas a la producción de combustibles y a incorporar energéticos de menor impacto ambiental en sus procesos industriales.
Este proyecto corresponde al primer desarrollo de hidrógeno verde a escala industrial de la compañía. Su propósito: sentar las bases para la descarbonización progresiva de la actividad refinadora. De acuerdo con Ecopetrol, esta iniciativa no solo apunta a la protección del medio ambiente, sino también a la necesidad de hacer más competitivos los procesos productivos en un contexto global que exige una reducción sostenida de la huella de carbono.
El equipo instalado en la refinería es un electrolizador con tecnología de membrana de intercambio de protones (PEM, por sus siglas en inglés). Este sistema funciona mediante electrólisis, un proceso que utiliza electricidad para separar el agua en hidrógeno y oxígeno, sin generar emisiones directas de gases de efecto invernadero. La capacidad del electrolizador es de 5 megavatios, lo que permitiría producir hasta 800 toneladas de hidrógeno verde al año.

A diferencia del hidrógeno gris, que se obtiene a partir de combustibles fósiles y genera emisiones de CO₂, el hidrógeno verde se produce utilizando energía renovable. En este caso, la electricidad necesaria para el proceso provendrá de la granja solar de la Refinería de Cartagena, que cuenta con una capacidad instalada de 26 megavatios. El hidrógeno generado será utilizado en procesos internos de la refinería, reemplazando progresivamente el hidrógeno convencional que se emplea actualmente.
Según las estimaciones de Ecopetrol, el hidrógeno producido tendrá una pureza del 99,99 % y permitirá evitar la emisión de cerca de 7.700 toneladas de dióxido de carbono al año. La planta, que será la más grande de su tipo en América Latina, entrará en operación durante el primer semestre de 2026.
El impacto real del proyecto se conocerá una vez el sistema opere de manera continua y se evalúen sus resultados técnicos, ambientales y productivos. Mientras tanto, la iniciativa se perfila como un paso estratégico en la diversificación del portafolio energético del país y en el camino hacia una industria de combustibles con menores emisiones.









