Miles de raciones de alimento llegan diariamente a hogares y comunidades en condición de vulnerabilidad en 18 municipios del Valle del Cauca. Detrás de cada plato de comida caliente están los Comedores Valle, una iniciativa que no solo combate el hambre, fortalece el tejido social y transforma la vida de quienes más lo necesitan.
Así lo vive, Fernando Acevedo, uno de los beneficiarios de este programa de la Gobernación del Valle del Cauca, que cada día, antes del mediodía, llega al comedor comunitario ‘Dios Proveerá’ en Buenaventura, un lugar donde además de un almuerzo, encuentra compañía, tranquilidad y una mano amiga que le ayuda a enfrentar los desafíos cotidianos.
“Venimos todos los días a disfrutar de una comida deliciosa, preparada con mucho amor”, cuenta Fernando, mientras comparte con otros beneficiarios que, como él, han convertido este espacio en un punto de encuentro, apoyo y esperanza.
En Buenaventura, donde muchas familias enfrentan condiciones económicas complejas, esta estrategia se ha convertido en un alivio diario. Cerca de 7.000 niños, niñas, jóvenes, adultos mayores y personas en condición de vulnerabilidad encuentran en estos espacios una oportunidad para mejorar sus condiciones de vida.
Más allá de una ración de alimento, cada plato representa la posibilidad de que una familia destine sus pocos recursos a otras necesidades, que un adulto mayor tenga garantizada una comida nutritiva o que una persona sin red de apoyo encuentre un espacio donde sentirse acompañada.
“El propósito siempre ha sido que las personas más pobres tengan alimentación y así podamos acabar con el hambre”, explica la gobernadora Dilian Francisca Toro, luego de asegurar que la estrategia comenzó “en 2021 con una fase piloto que incluyó 48 comedores; sin embargo, a hoy, Comedores Valle ha logrado entregar más de 3.1 millones de raciones en todo el departamento con 110 comedores”.

En Buenaventura, asegura Jimena Toro, gestora social del Valle, “se concentra el 70% del proyecto Comedores Valle, donde la comida caliente y a la mano, beneficia a 7.000 bonaverenses. Este, es un proyecto que genera sobre todo paz”.
Niñas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad, víctimas del conflicto armado, madres cabeza de hogar, habitantes de calle y comunidades étnicas, son quienes reciben de lunes a viernes una ración balanceada y supervisada nutricionalmente.
Karen Rada, secretaria de Desarrollo, Participación e Inclusión Social del Valle, precisa que “este programa piensa en todos estos vallecaucanos vulnerables, en los habitantes de y en calle, en los adultos mayores sin red de apoyo, las madres, las cuidadoras y la población con discapacidad, que son los que se benefician con una minuta nutricional que aporta el 35% de los elementos que necesita el cuerpo para continuar con las actividades diarias”.
La estrategia llega a municipios como Buenaventura, Palmira, Cartago, Tuluá, Buga, Guacarí, Bolívar, El Cerrito, Yotoco, Candelaria y Zarzal, donde los comedores se han convertido en espacios de bienestar, encuentro y acompañamiento comunitario.

“La comida que dan acá es muy buena y la atención también. Además, como yo estoy sola, me permite contar con un apoyo para calmar el hambre”, indica María Omaira Salazar, otra de las beneficiarias. Por su parte, Sol María Melo, asegura que, “aquí me atienden como una reina y la comida es muy buena, me ahorra tiempo, dinero y me permite contar con un alimento balanceado porque las porciones tienen de todo”.
Comida con amor
Detrás de cada plato servido también hay historias de liderazgo y solidaridad. Mujeres de diferentes comunidades son quienes, con compromiso y vocación de servicio, hacen posible que diariamente miles de vallecaucanos reciban los alimentos con un condimento especial: el amor.
Una de ellas es Diana Pretelt, gestora comunitaria en Buenaventura, quien asegura que los comedores también se han convertido en un escenario para transformar la vida de las mujeres que participan en ellos.

“Cada mujer que ha ingresado como gestora en nuestro comedor hace un proceso de formación y preparación, no solo para hacer comida, sino para empoderarse. Nueve de esas mujeres hacen parte de la Universidad del Pacífico, preparando más de 900 comidas. Esto demuestra que el programa no solo empodera a la mujer, sino que fortalece el tejido social de nuestro distrito”, afirmó.
Con esta apuesta, la Gobernación del Valle del Cauca continúa fortaleciendo una estrategia que busca combatir el hambre, brindar bienestar a quienes más lo necesitan y demostrar que detrás de cada alimento entregado hay una oportunidad para construir un mejor futuro.
*Contenido elaborado con el apoyo de la Gobernación del Valle del Cauca.
