Iván Restrepo empezó trabajando en un molino de arroz de La Mojana Sucreña, una región donde los cultivos conviven con ciénagas, resisten temporadas difíciles y las jornadas de trabajo son extenuantes. El sueño de tener un proyecto arrocero propio parecía lejano porque no contaba con hectáreas suficientes, maquinaria ni historial financiero. Lo que sí tenía era experiencia, constancia y una idea clara de futuro.
Sin embargo, cuando el Banco Agrario le aprobó su primer crédito para consolidar un proyecto productivo y ampliar sus siembras, comenzó una expansión gradual que terminó cambiando la escala de su operación.
A lo largo de los años, Restrepo recibió seis créditos, dirigidos a lograr más área sembrada, mayor capacidad de producción y, finalmente, la adquisición de un tractor propio. Ese último paso significó el salto hacia una agricultura con mayor mecanización y productividad.
Su historia se ha convertido en uno de los ejemplos que el banco utiliza para ilustrar el impacto que puede tener el acceso al crédito formal en los territorios rurales. Hoy, en el marco del Día del Campesino, la entidad habla de cifras concretas y del impacto de la financiación.

“Hemos venido derribando las barreras que les impiden a nuestros productores y emprendedores, particularmente a los agricultores y campesinos en general, obtener crédito legal e, incluso, iniciar una historia financiera con el sector bancario, gracias a que hemos flexibilizado los requisitos y, al mismo tiempo, establecido condiciones más favorables en términos de plazos e intereses”, señaló Hernando Chica Zuccardi, presidente del Banco Agrario.
De acuerdo con el banco, a lo largo del Gobierno actual han desembolsado más de 44 billones de pesos en créditos, una cifra que representa un crecimiento superior al 63 %, frente al mismo periodo del Gobierno anterior. Ese desempeño también se refleja en la cobertura, que pasó de 1,4 millones a 1,6 millones de personas, un aumento cercano al 14 %.
Pequeños productores, mujeres y jóvenes rurales
Del total de créditos dirigido al sector agropecuario, 15,3 billones de pesos se destinaron a pequeños productores, incluyendo mujeres y jóvenes rurales, lo que representa un crecimiento del 69 % frente al periodo anterior.
Y en cuanto a inclusión financiera rural, más de 323.000 mujeres se han beneficiado con desembolsos superiores a 5,2 billones de pesos. En el caso de los jóvenes dedicados a actividades agropecuarias, se han otorgado créditos por 1,5 billones de pesos desde agosto de 2022 a cerca de 99.000 personas.
“En el Día del Campesino reiteramos nuestro compromiso con quienes dedican sus vidas a trabajar la tierra, no solo en procura de mejorar su bienestar y la economía familiar y de sus regiones, sino porque gracias a ellos se garantiza la seguridad alimentaria para todos los colombianos”, agregó Chica Zuccardi.
Aunque los datos nacionales ayudan a dimensionar el alcance de la política de crédito rural, historias como la de Iván Restrepo muestran el impacto en escala humana. Para un productor que empezó como empleado de un molino, la posibilidad de acceder a un primer crédito no solo significó financiar una cosecha, sino construir una trayectoria financiera, invertir en maquinaria y transformarse en un empresario agrícola con capacidad de crecer y competir.
