Opinión

La Agenda Estratégica del Agua: lanzan iniciativa para fortalecer el desarrollo en Santander

La gestión del agua en Colombia ha estado marcada por respuestas tardías, falta de coordinación y ausencia de visión de largo plazo. Por lo tanto, se creó la necesidad de una acción articulada, con rigor técnico y participación de distintos actores, para garantizar acceso sostenible y equitativo al recurso.

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En Santander, cuidan el agua y promueven el desarrollo.
En Santander, cuidan el agua y promueven el desarrollo. Foto: GUILLERMO TORRES

En Colombia estamos acostumbrados a reaccionar tarde. Esperamos a que la crisis sea evidente para actuar y muchas veces lo hacemos de manera fragmentada, sin visión de largo plazo y sin coordinación entre los distintos actores. El agua no ha sido la excepción. A pesar de ser un recurso estratégico para la vida, la salud pública, la productividad y la competitividad de los territorios, su gestión ha estado marcada por la improvisación, la dispersión institucional, la baja ejecución y la falta de continuidad. Encontrar la solución definitiva para garantizar el acceso universal al agua potable y al saneamiento básico, sin poner en riesgo la disponibilidad del recurso para las generaciones futuras, es una tarea que debe hacerse con rigor técnico y con la participación de todos los grupos de interés.

De esa realidad nace la Agenda Estratégica del Agua que venimos impulsando desde Prosantander. No como un documento más, ni como una suma de buenas intenciones, sino como un ejercicio serio de planificación de largo plazo, orientado a identificar, priorizar y viabilizar las soluciones que Santander necesita para garantizar su seguridad hídrica en las próximas décadas.

El propósito de esta agenda es claro: ordenar la conversación sobre el agua, pasar del diagnóstico a la acción, con una hoja de ruta compartida que nos permita convertir al recurso hídrico en un eje estructurante del desarrollo regional. Esto implica mirar el ciclo completo del agua, desde la conservación de las fuentes, hasta el acceso y uso eficiente del recurso hídrico, y el tratamiento adecuado de las aguas residuales. Ninguna de estas etapas puede abordarse de manera aislada si se quieren resultados sostenibles.

Hernán Clavijo, director Agenda Estratégica del Agua
Hernán Clavijo, director Agenda Estratégica del Agua Foto: Suministrada - API

Resolver los grandes problemas públicos exige algo más que decisiones tomadas desde un escritorio. Requiere una articulación efectiva entre el sector público, el sector privado, la academia y la sociedad civil. Se necesitan marcos normativos claros y políticas públicas bien diseñadas, con criterios de eficiencia y eficacia, pero también la capacidad de traducir esas decisiones en soluciones reales para los territorios. Nada de esto tiene sentido si no impacta materialmente la vida de las personas. Por eso, la voz de las comunidades es fundamental en la construcción de la Agenda Estratégica del Agua, no solo para legitimar las decisiones, sino para asegurar que respondan a las necesidades concretas de cada región.

Durante años hemos caído en una falsa dicotomía que ha hecho mucho daño. Se nos ha querido hacer creer que debemos escoger entre proteger el agua o promover el desarrollo, como si fueran objetivos incompatibles. Esa discusión mal planteada ha frenado proyectos, ha polarizado decisiones y ha postergado soluciones urgentes. La realidad es otra. No hay desarrollo posible sin agua, pero tampoco hay conservación sostenible sin desarrollo que genere recursos, institucionalidad y bienestar para las comunidades. El verdadero desafío está en hacer las cosas bien, en planificar con rigor, ordenar el territorio y tomar decisiones técnicas que permitan que el agua sea el eje sobre el cual se construye el progreso.

Este ejercicio responde también a una necesidad estructural del país. Los proyectos de agua no se resuelven en un periodo de gobierno ni admiten vaivenes políticos. Requieren planeación, recursos, estabilidad institucional y continuidad. Por eso, la Agenda Estratégica del Agua plantea la urgencia de diseñar un modelo de gobernanza que trascienda los cambios de administración, permita hacer seguimiento a los compromisos y garantice que las decisiones se tomen con criterios técnicos y no coyunturales.

En Santander hemos aprendido que no basta con identificar las brechas. Es necesario priorizar, definir responsables, establecer fuentes de financiación y, sobre todo, ejecutar. La agenda no pretende reemplazar competencias ni centralizar decisiones, sino servir como una plataforma común que oriente los planes de desarrollo, facilite la coordinación y evite la duplicación de esfuerzos.

Este es un ejemplo de cómo, desde las regiones, se puede construir desarrollo para el país. La Agenda Estratégica del Agua propone una forma distinta de trabajar, más técnica, más articulada y enfocada en resultados. Con esta iniciativa, ratificamos que agua y desarrollo no son caminos opuestos, sino rutas que deben avanzar juntas. En Santander, cuidamos el agua y promovemos el desarrollo.