Financiación

No hay becas pa’ tanta gente: el preocupante panorama de la educación superior en Colombia

Con la eliminación del subsidio a las tasas de interés del Icetex, universidades y ciudades como Medellín y Bogotá crearon ayudas para facilitar el acceso a la educación superior. Un esfuerzo que no alcanza a cubrir la demanda. Análisis.

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10 de abril de 2026 a las 12:37 p. m.
Los estudiantes deben explorar nuevas vías para financiar sus estudios.
Los estudiantes deben explorar nuevas vías para financiar sus estudios. Foto: BillionPhotos.com - stock.adobe.com

La eliminación del subsidio a la tasa de interés en los créditos del Icetex dejó en el limbo financiero a miles de estudiantes en Colombia, pues con esta medida, que comenzó a regir en 2025 y que responde a una coyuntura fiscal adversa, desapareció un mecanismo que les había permitido a las familias de menores ingresos acceder a la educación superior. Ahora, el costo mensual de los créditos puede incrementarse entre 20 y 80 por ciento, dependiendo del tipo de subsidio de cada beneficiario.

“El crédito educativo a largo plazo no es atractivo para el sistema financiero privado, por eso son las entidades públicas las que lo han sostenido. La eliminación de estas tasas de subsidio impacta necesariamente a la población estudiantil de más bajos recursos”, explicó en su momento Salomón Cruz Zirene, director general de Sapiencia, la Agencia de Educación Possecundaria de Medellín.

La Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) alertó sobre las consecuencias de esta decisión. “Colombia tiene la mayoría de los jóvenes que quieren aspirar a la educación superior con limitaciones en la financiación. Es un tema todavía escaso para las grandes demandas que tiene el sistema”, afirmó Óscar Domínguez, director de Ascun.

Las consecuencias de esta medida, sin embargo, no se limitan a los estudiantes, también alcanzan a las instituciones. Las universidades, en especial las privadas, enfrentan un impacto considerable, tal y como lo advirtió Andrés Eduardo Vásquez Plazas, gerente del Fondo de Desarrollo de la Educación Superior (Fodesep): “Muchas de ellas reciben recursos que provienen del Icetex. Se afecta por un lado a los estudiantes y sus familias, y por otro, a la institucionalidad, que abre cupos a jóvenes de estratos 1, 2 y 3”.

Es decir, la decisión no solo encarece el acceso, sino que revela con crudeza la fragilidad del sistema: al desaparecer el subsidio, miles de estudiantes deberán reorganizar su economía familiar o buscar nuevas fuentes de financiación que, en muchos casos, no existen todavía, por eso el país necesita activar una conversación amplia entre gobiernos, universidades, empresas y familias. Si no se puede lograr que los jóvenes accedan a la educación superior, se comprometen temas fundamentales para el futuro del país como la competitividad.

Las instituciones están ajustando sus modelos para atraer a estos nuevos perfiles de estudiantes.
Universidades crearon ayudas para facilitar el acceso a la educación superior. Foto: Eve - stock.adobe.com

¿Qué alternativas tienen los estudiantes?

Ante el retiro del subsidio del Icetex, los estudiantes deben explorar nuevas vías para financiar sus estudios. Aunque no hay una solución única, sí existe un abanico de alternativas que incluyen becas, planes de pago flexibles en universidades y créditos condonables gestionados por entidades públicas o locales.

Uno de los mecanismos más sólidos es el que lidera Medellín a través de Sapiencia. Esta agencia tiene un modelo que combina créditos condonables, becas por mérito y el programa Matrícula Cero. “Contamos con becas del ciento por ciento para los mejores bachilleres de instituciones oficiales y para deportistas en ciclo olímpico, y financiamos créditos condonables por hasta 5,5 salarios mínimos, con la meta de entregar 2.600 nuevos cupos en este cuatrienio”, señaló Cruz Zirene. La ciudad espera otorgar cerca de 108.000 beneficios de matrícula cero y destinar cerca de 200.000 millones de pesos para garantizar el acceso, la permanencia y que los estudiantes se gradúen.

Otras ciudades han desarrollado esquemas similares. Bogotá, a través del Fondo de Educación Superior para Todos (FEST), ofrece créditos condonables hasta del ciento por ciento, con la condición de que los jóvenes se gradúen y realicen una pasantía social. En paralelo, el programa Jóvenes a la U, operado por la Agencia Atenea, financia matrícula y sostenimiento para jóvenes de estratos 1, 2 y 3 admitidos en universidades públicas o privadas de la ciudad.

Así mismo, las universidades han activado estrategias propias. La Universidad de Medellín, por ejemplo, permite fraccionar el valor de la matrícula en cuotas mensuales, sin intermediarios, con tasas inferiores al mercado, además, mantiene convenios con entidades como Sufi (Grupo Bancolombia), que ofrece créditos sin intereses a corto plazo. La Universidad Javeriana, por su parte, otorga hasta seis cuotas mensuales con una tasa del 1,2 por ciento y sin necesidad de codeudor en algunos casos. Otras como la Universidad de los Andes, Eafit y la Universidad del Norte tienen programas de becas internas y alianzas con cooperativas o cajas de compensación.

Fodesep promueve estrategias para que los recursos lleguen a las regiones a través de alianzas con gobiernos locales, empresas y el sistema de regalías. “Este tipo de situaciones nos obliga a innovar en mecanismos de financiación, donde participen todos los actores posibles para que los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 no queden por fuera del sistema”, expresó Vásquez Plazas.

Pese a estos esfuerzos, el alcance de las becas sigue siendo limitado. Según advirtió el director de Ascun, “hay un importante número de becas ofrecidas desde las instituciones, muchas con apoyo de la empresa privada. Pero sigue siendo un tema escaso frente a la gran demanda que tiene la educación superior colombiana”.

La nueva realidad

Este nuevo contexto les exige a los estudiantes y sus familias tomar decisiones informadas. El primer paso es comprender el efecto financiero directo de la eliminación del subsidio, que ya se traduce en un aumento considerable de las cuotas mensuales. “Es una nueva realidad que tiene un impacto económico, y eso definitivamente va a afectar el flujo de caja de las familias”, advirtió Vásquez Plazas.

Con esa claridad, las familias deben evaluar todas las alternativas disponibles. Una de las recomendaciones es revisar las medidas adoptadas por universidades, alcaldías y gobernaciones, muchas de las cuales han activado nuevos fondos, becas o esquemas de alivio. “Es importante que los estudiantes acudan a las páginas web de sus alcaldías y gobernaciones para verificar si se están generando fuentes de financiación local”, añadió el gerente de Fodesep.

De igual forma, se sugiere comparar cuidadosamente las condiciones entre distintas fuentes de crédito. A pesar del retiro del subsidio, el Icetex continúa ofreciendo tasas más bajas que las del sector financiero tradicional, lo que lo convierte –en muchos casos– en la opción menos costosa.

En un escenario complejo, la información clara, el acompañamiento familiar y la articulación entre actores públicos y privados serán determinantes para que miles de jóvenes no vean truncados sus estudios. El acceso a la educación superior, más que un asunto individual, es una responsabilidad colectiva.