contenido en colaboración

Quibdó celebra las fiestas de San Pacho

Hasta el 5 de octubre la ciudad se convierte en un alegre y colorido escenario en el que se vive una experiencia mística, cultural y espiritual en homenaje a San Francisco de Asís.


Hay 15 días en el calendario quibdoseño que resumen la identidad chocoana. Entre el 19 de septiembre y el 5 de octubre de cada año, las calles de Quibdó se visten de caché, se convierten en pasarela de carrozas, en llamativas alboradas, en verbenas donde se comparte con los vecinos. El malecón es un tupido de procesiones religiosas y de arriadas de banderas, mientras que el río Atrato –eje articulador de la vida en estas tierras- lleva en su caudal las coloridas balsadas.

Se trata de las Fiestas de San Pacho -porque en el Chocó las cosas no se llaman por su nombre sino como el cariño las inspire-, incluido San Francisco de Asís, adoptado como su símbolo de religiosidad. Un evento con 373 años de historia, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2012, una cita anual a la que ningún chocoano quiere faltar. Es en esta época donde se encuentran los parientes que viven lejos y aquellos que han migrado a otras ciudades porque es cuando el pueblo reactiva su fuerza y expresa a través de bailes, cánticos, comparsas y procesiones sus alegrías, logros, miedos y sueños.

La celebración al patrono San Francisco de Asís se remonta al 4 de octubre de 1648, cuando un monje franciscano inauguró el templo consagrado al santo y para festejar el acontecimiento realizó una procesión en canoas a lo largo del costado derecho del río Atrato. Durante casi 300 años las fiestas patronales se limitaron sólo a los oficios religiosos, pero a partir de 1926 las celebraciones incluyeron desfiles y comparsas en los que hasta hoy participan todos los barrios de la ciudad.

Martín Emilio Sánchez, alcalde de Quibdó, Chocó.
Martín Emilio Sánchez, alcalde de Quibdó, Chocó. - Foto: Cortesía Alcaldía de Quibdó

De acuerdo con Ana Gilma Ayala, docente y gestora cultural, “San Pacho es la representatividad de la cultura chocoana. Es el evento mayor porque recoge todas nuestras expresiones culturales. La alegría, hermandad, el compañerismo y la colectividad que caracteriza a los chocoanos se hace muy visible en estos días y esos son valores heredados del santo. Además de ser una de las tradiciones orales que más ha perdurado en el tiempo, porque el niño desde que está en brazos escucha la música, baila y eso es una transferencia fundamental hasta hoy”.

Ayala explica que aunque la celebración nació como un acto religioso, el pueblo es el que lleva el ingenio y la dirección de las fiestas. “Una de las características que lo convirtió en Patrimonio de la Humanidad es la colectividad y el trabajo en equipo. Aquí a la gente no hay que pedirle nada porque todos están prestos para colaborar. San Pacho es incluyente con el residente y con el visitante, no tenemos límites ni preferencias, aquí las casas se convierten en albergues que acogen a todos por igual, algo muy valioso porque a pesar de la violencia seguimos siendo de puertas abiertas”.

San Pacho es un encuentro entre lo místico y lo carnavalesco. Entre la cultura y la religiosidad. Es una fiesta sin techo y en movimiento, donde las tradiciones e identidades colectivas se asumen como propias. Es la expresión cultural más visible de las comunidades negras. Como lo expresó el cantante quibdoseño Hansel Camacho en su canción Homenaje a San Pacho, es buscar a través de la fe lo que la dicha no alcanza.

San Pacho es la fiesta que todos los chocoanos llevamos dentro. Por eso el interés de preservarla”, precisa Ayala. Para evitar que tradiciones como estas se pierdan, desde el año 2000 en Quibdó nació un proyecto llamado Mitos y Leyendas a través del cual se vincula a todas las instituciones educativas con esta celebración.

Este año debido a la pandemia no habrá eventos masivos en las calles de Quibdó, se realizarán mucho más pequeños en cada barrio.