Homenaje

Vanna Brandestini, la musa de Guillermo Angulo en Gabo+8

El autor del libro conversó recientemente con SEMANA a propósito del lanzamiento de este anecdotario de la vida de García Márquez y otros grandes personajes de la cultura colombiana. La publicación está dedicada a Vanna, su esposa, quien falleció hace unos días. Aquí un pequeño homenaje a su memoria.

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27 de mayo de 2021 a las 3:00 p. m.
Guillermo Angulo, autor del libro Gabo+8.
Guillermo Angulo, autor del libro Gabo+8. Foto: Guillermo Angulo

Una foto en blanco y negro. La de una mujer cubierta con sábanas blancas puestas como si fueran un vestido de novia y un velo hecho de retazos de papel higiénico. Su mano izquierda reposa sobre el hombro de un señor vestido con traje negro, guantes blancos, bigote pintado y sandalias ‘tres puntadas’. Son Vanna Brandestini y Guillermo Angulo.

El autor de esta imagen es el fotógrafo Hernán Díaz, quien también produjo el traje y maquillaje del novio. La vestimenta nupcial de Vanna, en cambio, estuvo a cargo del pintor Enrique Grau. Ese no fue el día real de su matrimonio, pero los artistas, amigos de Angulo, decidieron tomarles una fotografía oficial como marido y mujer, un recuerdo que la pareja no tenía de su boda original.

La escena es descrita magistralmente por Angulo en su libro Gabo+8, que está dedicado a “Vanna, en su laberinto”. La italiana con la que el escritor, fotógrafo, cineasta y ahora jardinero compartió su vida. Ella, al igual que García Márquez, amigo entrañable de Angulo, tenía Alzheimer. Por eso en su libro hizo un énfasis profundo en la memoria: “El tema del Alzheimer tiene dos razones. Primero, es la enfermedad con la que murió Gabo. Segundo, es la enfermedad que padece Vanna, mi mujer. El libro está dedicado a Vanna, en su laberinto. Ese capítulo, para mí, es el más importante del libro”, le contó el autor hace poco  a SEMANA.

El escritor describe con dolor los efectos de esa enfermedad en el ser humano. “Es una muerte lenta. La vida es tener memoria”, dijo. Sin embargo, aseguró que lo único bueno que tiene este mal es que lo último que se pierde es la sonrisa: “Mi mujer a veces no me reconoce y me pregunta: ‘¿Y usted quién es?’ Y yo hago como que la regaño y le respondo: ‘¿Y usted está durmiendo con un desconocido?’ Ella se sonríe y me dice ‘Angulo’. Me reconoce”.

Con Vanna, quien no sabía ni una sola palabra de español cuando se casó con el escritor, tuvo dos hijos, Alessandro y Paolo. Hace unos días falleció, pero su historia quedará inmortalizada en Gabo+8 y en las escenas que Angulo guarda intactas en su memoria y con las que deleita a quienes tienen la dicha de oírlo y leerlo.

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