OPINIÓN

Karen Giraldo

El valor del turismo médico colombiano está en la confianza

El turismo médico representa, indudablemente, una oportunidad para Colombia, pero su crecimiento sostenible depende de la capacidad del sector salud para ofrecer atención segura, profesionales preparados, tecnología, acompañamiento y una experiencia integral al paciente internacional.
25 de septiembre de 2026 a las 10:31 p. m.

Vivimos en un mundo en el que las fronteras son cada vez más pequeñas. Hoy una persona puede conocer a un profesional, investigar su trayectoria, comparar alternativas y decidir viajar a otro país para realizarse un procedimiento que considera importante para su vida.

Esta realidad también ha transformado la manera de hacer negocios en el sector salud. Colombia tiene una gran oportunidad frente al crecimiento del turismo médico. Contamos con profesionales preparados, tecnología, instituciones que han evolucionado y una industria de salud y estética que ha ganado reconocimiento. Sin embargo, considero que antes de hablar de pacientes internacionales, cifras o crecimiento comercial, debemos hacernos una pregunta: ¿qué significa realmente recibir a una persona que cruza una frontera para poner su salud en nuestras manos?

Desde nuestra experiencia hemos entendido que atender pacientes que vienen de otras ciudades o países exige mucho más que tener una agenda disponible. Implica construir una experiencia completa: desde el primer contacto, la valoración y la planeación médica, hasta el procedimiento, la recuperación y el seguimiento.

Y ahí está, para mí, el verdadero reto del turismo médico. No se trata únicamente de atraer pacientes extranjeros, sino de preparados para atenderlos.

Un paciente que viaja por salud necesita respuestas. Quiere saber quién lo atenderá, cuál es la formación del profesional, dónde será atendido, cómo será su recuperación, qué acompañamiento tendrá y qué sucederá cuando regrese a su país. Cada una de esas respuestas hace parte de la experiencia y también de la confianza.

Por eso considero que el turismo médico no puede construirse únicamente alrededor del precio. Si nuestra propuesta se limita a decir que en Colombia un procedimiento cuesta menos, estamos reduciendo una oportunidad mucho más grande. La verdadera propuesta de valor debería estar en la combinación de talento, seguridad, tecnología, experiencia y acompañamiento.

El precio puede llamar la atención, pero cuando hablamos de salud, la confianza es la que permite tomar la decisión. Y esa confianza se construye mucho antes de que el paciente llegue al consultorio, empieza con una búsqueda en internet, un mensaje, una llamada, una valoración virtual o una conversación con alguien del equipo.

Por eso, el turismo médico también exige que las empresas transformen sus procesos internos. Se necesitan canales digitales eficientes, equipos preparados, protocolos claros, seguimiento, herramientas de comunicación y alianzas que faciliten la experiencia del paciente durante su permanencia en el país.

También necesitamos aprender a medir. No solamente cuántos pacientes internacionales llegan, sino de dónde vienen, qué los llevó a elegirnos, cuánto tardaron en decidir, cómo fue su experiencia y si volverían a confiar en nosotros.

Porque crecer no significa solamente vender más. Crecer también significa construir la estructura necesaria para responder correctamente a ese crecimiento.

Y existe otro punto que considero fundamental: no podemos convertir el turismo médico en turismo de procedimientos.

Una cirugía no es un producto que se compra como parte de un paquete vacacional. Detrás de cada procedimiento hay una persona, una expectativa y una responsabilidad médica. La experiencia puede ser organizada, cálida y eficiente, pero nunca debería estar por encima de la seguridad y del cuidado del paciente.

Colombia tiene una oportunidad importante para seguir desarrollando el turismo médico, pero el verdadero desafío será hacerlo de manera responsable y sostenible. Entonces, en este punto, no deberíamos preguntarnos solamente cuántos pacientes podemos atraer, sino cuántos podemos cuidar realmente bien: porque un paciente satisfecho puede regresar, recomendar y convertirse en el mejor embajador de una empresa. Pero para lograrlo, primero debemos cumplir aquello que prometimos.

Como gerente de una empresa del sector, cada vez tengo más claro que una estrategia comercial sostenible no puede comenzar únicamente con la pregunta ¿cómo vendemos más?, sino con otra: ¿Qué experiencia estamos preparados para ofrecer?

El turismo médico puede convertirse en una gran oportunidad para Colombia y para nuestras empresas de salud. Pero no debería tratarse solamente de traer personas de otros países para realizarse procedimientos, sino también demostrar que estamos preparados para recibirlas, atenderlas y acompañarlas con profesionalismo, seguridad y humanidad.

Porque viajar puede tomar unas horas, pero construir la confianza para que alguien decida cruzar una frontera y poner su salud en nuestras manos puede tomar años. Y ahí, precisamente, está el verdadero valor del turismo médico.

Karen Giraldo, CEO de Mike Pizarro Plastic Surgery

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