El balance por el doble terremoto que sacudió Venezuela hace casi tres semanas sobrepasó los 4.500 muertos y mantuvo el mismo número de heridos en cerca de 17.000, según el más reciente reporte del gobierno difundido el lunes.

El letal doble sismo consecutivo de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio golpeó el norte del país, en especial el estado de La Guaira, vecino de la capital.
Al menos 4.561 personas han muerto y 16.740 resultaron heridas, detalla el parte oficial difundido en Telegram por el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, quien ha dicho que la mayoría de estos lesionados fueron dados de alta.

Las autoridades evitan hablar de desaparecidos, pero de acuerdo con la ONU, la cifra de personas no localizadas podría llegar a 50.000, en lo que se considera uno de los peores terremotos ocurridos en América Latina.
El desastre afectó más de 800 edificios en esta zona costera, de los cuales 190 sufrieron colapso total.
En Caracas, el doble sismo sacudió con mayor fuerza el municipio de Chacao, donde hubo 68 muertos, tres edificios colapsados totalmente y otros 46 que fueron declarados inhabitables, informó este mismo lunes el alcalde Gustavo Duque.

Decenas de personas todavía buscan los restos de sus familiares entre las ruinas, al tiempo que retroexcavadoras adelantan labores de remoción de escombros.
Más de 20.200 personas tuvieron que irse a campamentos provisionales instalados en parques, estadios o plazas en La Guaira y en Caracas, indica el parte oficial.
Ayuda internacional
Dos semanas después del doble terremoto que enlutó a Venezuela y que dejó miles de damnificados sin un techo, médicos de varios países tratan de evitar una crisis sanitaria en los campamentos provisionales donde ahora viven de forma bastante precaria.

Hospitales de campaña de México, Estados Unidos, Brasil y España enfrentan ahora el desafío de contener enfermedades respiratorias, gastrointestinales y psicológicas provocadas por la tragedia.
Darwin López, de 54 años, es uno de los casi 19.000 venezolanos que se quedaron sin nada y ahora viven hacinados en carpas levantadas en estadios, parques, plazas y hasta en las aceras en La Guaira.
Los primeros tres días después de los sismos, López se dedicó a rescatar a su esposa de 44 años y su pequeño de tres años de debajo de los escombros del edificio donde vivían.
*Con información de AFP.
