Un ambicioso proyecto ferroviario está tomando forma en el sur del continente: una nueva línea férrea transcontinental que conectará cinco países de América Latina y unirá dos océanos, con el objetivo de facilitar rutas de exportación más rápidas hacia Asia y Europa y dinamizar las economías de la región.
El plan consiste en la integración de líneas férreas existentes con nuevos tramos, para conformar un “Corredor Bioceánico Central”, que cruzará cinco países y que está siendo planificado para crear una ruta que facilite el transporte de mercancías desde las zonas productivas del interior de Sudamérica hasta puertos en el océano Pacífico y el Atlántico. Con ello, se busca reducir costos logísticos, tiempos de tránsito y fortalecer la competitividad exportadora de la región.

El proyecto contará con la participación de Perú, Bolivia, Paraguay, Brasil y Argentina, por lo que una parte significativa de Sudamérica tendrá injerencia en este ambicioso tramo ferroviario.
El principal propósito es ofrecer una alternativa viable para exportar productos agrícolas, minerales y manufacturas hacia mercados de Asia y Europa, sin depender exclusivamente de rutas marítimas. Esta vía férrea puede convertirse en una autopista logística multimodal que optimice las cadenas de suministro continentales.
El gran corredor ferroviario conectaría el puerto peruano de Ilo en el Pacífico con el puerto brasileño de Santos en el Atlántico; además, pasaría por La Paz en Bolivia, y tendría tramos en el norte de Argentina y Paraguay.

El nuevo corredor ferroviario apunta a acortar los tiempos de tránsito y reducir los costos de exportación, aspectos clave para que los productos sudamericanos compitan mejor en mercados globales. Por ejemplo, empresas exportadoras de granos, minerales o manufacturas podrán trasladar mercancías desde el interior de los territorios hasta puertos marítimos sin tener que depender únicamente del transporte por carretera.
Según los estudios preliminares, el uso de la red ferroviaria permitirá descongestionar rutas terrestres, favorecerá los tiempos para los proveedores y los compradores, ya que reducirían dos tercios del trayecto que se hace ahora mismo por el mar, y contribuirá a una logística más sostenible.

Ahora bien, el mayor respaldo detrás del Tren Bioceánico proviene de China, cuyo Gobierno ha expresado su disposición a involucrarse de forma directa mediante aportes de capital y conocimiento técnico. En ese marco, la empresa CRRC Dalian, dedicada a la fabricación de trenes de carga y soluciones ferroviarias, ya dio los primeros pasos para oficializar su interés al remitir una carta de intención al Gobierno del Perú.
El megaproyecto del Tren Bioceánico demandaría una inversión cercana a los US$15.000 millones, según estimaciones preliminares. Este presupuesto abarca la edificación integral de la red ferroviaria, que incluye puentes, túneles, estaciones, plataformas logísticas y sistemas de transporte con la última tecnología. No obstante, el monto final podría ajustarse en función de los retos geográficos que suponen tanto la Cordillera de los Andes como la selva amazónica.










