La tormenta Harry, un ciclón de gran intensidad que azotó el sur de Europa por más de 72 horas, provocó un deslizamiento de tierra de grandes proporciones en Sicilia, dejando a un pueblo dividido, con infraestructuras destruidas y enormes pérdidas económicas estimadas en más de 1.000 millones de euros en toda la región.
El municipio de Niscemi, ubicado en el sureste de Sicilia, fue el más afectado por el fenómeno meteorológico. Un deslizamiento masivo de tierra arrasó viviendas, carreteras y parte del casco urbano, dejando una sección del pueblo colgando sobre un precipicio formado por la erosión del suelo, una imagen que rápidamente se viralizó en redes sociales y medios internacionales.

El costo de los daños en el municipio asciende a más de 750 millones de euros y más de 300 familias tendrán que reubicarse mientras se reconstruye la zona.
Según los medios italianos, los equipos de emergencia han trabajado de manera ininterrumpida para asegurar zonas de riesgo y evitar nuevas tragedias, mientras se establecen perímetros de seguridad alrededor de las zonas más inestables, donde el suelo sigue mostrando riesgo de colapso.
Las imágenes tomadas durante y después del paso del ciclón muestran gran parte de Niscemi bordeando el precipicio, con casas y edificios al filo de la caída. El medio alemán DW difundió el video que muestra cómo el deslizamiento partió el terreno, dejando a familias completas con sus viviendas en zonas de riesgo extremo.
Los habitantes de la zona viven ahora en un estado de alerta constante, mientras las autoridades coordinan el traslado de aquellos residentes cuyas viviendas quedaron inestables o inhabitables. Se calcula que centenares de casas quedaron seriamente comprometidas o directamente inhabitables por el desplazamiento del terreno.
Las autoridades italianas han declarado zonas de emergencia y asignado recursos para evaluar la estabilidad de otros sectores críticos de la región, en vista de posibles lluvias adicionales y el riesgo de nuevos deslizamientos. Geólogos y expertos en gestión de riesgos trabajan en el terreno para determinar medidas preventivas a mediano y largo plazo.
Mientras tanto, los servicios de protección civil han advertido a la población que no regresen a áreas consideradas peligrosas hasta que no se verifique su seguridad estructural. El enfoque ahora es minimizar daños adicionales y proteger vidas humanas mientras se avanza en la reconstrucción de las zonas afectadas.
El último reporte de la Guardia Costera italiana estimó que hasta 380 personas podrían haber muerto la semana pasada. La cifra surge tras reportes de embarcaciones desaparecidas en plena tormenta. En paralelo, autoridades maltesas confirmaron un naufragio con 50 muertos.
