A una semana de las elecciones en Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu publicó un mensaje en su cuenta de X en el que advirtió sobre lo que calificó como la amenaza del “islamismo radical” y acusó a los líderes del bloque de izquierda de intentar formar un gobierno de minoría con el respaldo de partidos que, según él, apoyan el terrorismo.

En su pronunciamiento, Netanyahu sostuvo que ese movimiento representa un peligro tanto para Israel como para varios países europeos. Afirmó que la amenaza llega desde el exterior, a través de Irán y sus aliados, y desde el interior, mediante partidos islamistas que, según sus palabras, rechazan la existencia de un Estado judío.
“Ellos buscan borrar la identidad judía del Estado de Israel. Lo dicen abiertamente. Buscan impedirnos la capacidad de defendernos de nuestros enemigos”, escribió el mandatario.

Netanyahu cuestionó que un eventual gobierno dependa de esas agrupaciones y planteó que no tendría capacidad para enfrentar las amenazas contra el país.
Frente a ese escenario, el primer ministro defendió la conformación de un “gobierno nacional amplio” encabezado por el Likud y bajo su liderazgo. Según explicó, esa coalición debería incluir a los integrantes del bloque nacional y a todos los partidos sionistas dispuestos a sumarse.

El mensaje también estuvo dirigido contra los líderes del bloque de izquierda, a quienes acusó de priorizar sus intereses políticos y de obstaculizar la formación de una coalición amplia. Netanyahu aseguró que estos dirigentes trabajan en la conformación de un gobierno minoritario que dependería del apoyo de partidos a los que calificó de partidarios del terrorismo.
La publicación incluyó, además, una denuncia sobre una posible intervención extranjera en el proceso electoral. Netanyahu afirmó que existen “sospechas graves” de que países extranjeros habrían destinado grandes sumas de dinero para influir en los resultados de los comicios israelíes.

Como parte de ese señalamiento, mencionó que el presidente de la Comisión Electoral, el juez Solberg, habría instruido al Shin Bet, el servicio de seguridad interior de Israel, para abrir una investigación de seguridad y eliminar los obstáculos que pudieran impedir su desarrollo.
“Es imperativo llegar a la verdad completa, sin encubrimientos y sin demoras”, escribió Netanyahu, quien defendió la necesidad de proteger la transparencia electoral. “La pureza de las elecciones es el fundamento de la democracia”, añadió.

En su mensaje, el primer ministro no identificó a los países que, según sus sospechas, habrían intentado influir en la votación ni presentó detalles sobre las presuntas transferencias de dinero. Tampoco precisó qué partidos o representantes estarían involucrados en las declaraciones que citó.
