El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó este miércoles confirmar si respaldará una eventual candidatura del vicepresidente J. D. Vance para las elecciones presidenciales de 2028. Sus declaraciones se produjeron un día después de que los demócratas consiguieran arrebatarles a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones legislativas de medio mandato.
“Veremos qué pasa. No sabemos quién se presentará. Hay mucha gente. Tal vez nadie lo haga. Tal vez él no se presente, no lo sé“, respondió Trump a los periodistas en la Casa Blanca cuando le preguntaron si Vance buscaría la nominación republicana para sucederlo.

El mandatario tampoco se decantó por el otro nombre que aparece entre los posibles aspirantes: el secretario de Estado, Marco Rubio.
En los últimos meses, Trump ha elogiado a ambos funcionarios y ha evitado anunciar a quién apoyaría para la contienda presidencial, que comenzará a tomar forma después de las elecciones legislativas.

Sin embargo, sus declaraciones públicas contrastan con un comentario que hizo en privado en julio, durante una reunión con donantes en la Oficina Oval. Según reveló The Washington Post en agosto, Trump afirmó entonces: “Al final del día, necesitamos elegir a J.D.”.
Dos personas familiarizadas con la conversación confirmaron al diario que el presidente se refería a Vance y a la posibilidad de que llegue a la Casa Blanca en 2028.

Vance aparece como uno de los principales nombres para competir por la nominación republicana. El promedio de encuestas nacionales de RealClearPolling, con mediciones recopiladas hasta el 1 de noviembre, lo ubicaba con el 38,6 % de las preferencias, frente al 26,4 % de Rubio.
En ese registro, el vicepresidente aventajaba al secretario de Estado por 12,2 puntos porcentuales.

No obstante, la competencia entre ambos no está definida. Una encuesta de Atlas Intel realizada entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, incluida en el mismo registro, mostró a Rubio con el 46 % de las preferencias y a Vance con el 33 %. Los resultados reflejan que, aunque el vicepresidente lidera el promedio nacional, el secretario de Estado también cuenta con respaldo entre los republicanos.

Las declaraciones del mandatario se dieron luego de que los demócratas recuperaran el control de la Cámara de Representantes y del Senado, lo que les permitirá dirigir las mayorías legislativas y ejercer mayor supervisión sobre la administración durante los dos últimos años del mandato de Trump, así como se añade más presión para los próximos candidatos de ambos partidos.
