El Gobierno estadounidense destacó su prioritaria lucha contra el narcotráfico, cuando el Secretario de Seguridad de la administración Trump, Marco Rubio, declaró en medios nacionales que “No hay una guerra. Estamos en guerra contra las organizaciones de narcotráfico, no contra Venezuela”.

Nicolás Maduro enfrenta cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos, todas estas justificaciones, fueron las que avalaron la invasión estadounidense, además de la dictadura sobre los venezolanos.

Marco Rubio dio pistas de los grandes motivadores de la invasión, cuando destacó:“Este es el hemisferio occidental. Aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el hemisferio occidental se convierta en una base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”.
¿A qué se refería con ser una base de operaciones para los adversarios?
Venezuela tiene una ubicación estratégica para una eventual guerra con Estados Unidos, el gobierno norteamericano denunció anteriormente la presencia de bases militares de Irán en territorio venezolano.

Rubio mencionó algunos de sus posibles contrincantes mundiales: “No más narcotráfico. No más presencia de Irán y Hezbolá allí. No más uso de la industria petrolera para enriquecer a todos nuestros adversarios en todo el mundo”.

China, rival comercial de Estados Unidos, estaba preparando una inversión de uno de sus consorcios, para importar el petróleo venezolano, además, esta intervención militar tendría tambaleando acuerdos previos entre las dos naciones comunistas, el prestigioso medio estadounidense, The New York Times aseguró que el país asiático ha hecho préstamos millonarios al régimen de Maduro, mientras la transacción estaría respaldada con petróleo de Venezuela, que hoy está en duda.
Rubio destacó que las tensiones no existen solamente con países árabes: “Todo el aparato de política exterior cree que todo es Libia, todo es Irak, todo es Afganistán. Esto no es Oriente Medio, y nuestra misión aquí es muy diferente. Esto es el hemisferio occidental“.
La cercanía de la dictadura de Maduro con el gobierno chino y ruso es innegable, durante años los países fueron aliados comerciales y eran los principales socios del régimen, tras las sanciones mundiales que enfrentaba Venezuela.

El Secretario del Gobierno Trump aseguró que lo que pasa con los recursos minerales en otros continentes, no lo permitirán en América: “Hemos visto cómo nuestros adversarios en todo el mundo explotan y extraen recursos de África y de todos los demás países. No lo harán en el hemisferio occidental. Eso no va a suceder con el presidente Trump. Lean nuestra estrategia de seguridad nacional. Se lo toma muy en serio".
Aseguró que luego de esta intervención militar, quieren que Venezuela tome un rumbo, que sea direccionado por el país estadounidense, destacando que esto no solo beneficiaría al país latino, sino que también al gobierno de Donald Trump.
