Estados Unidos recientemente se ha visto involucrado en una nueva polémica internacional por las declaraciones que ha proferido el mandatario norteamericano, Donald Trump, en las que asevera que impedirá que se haga la apertura del puente internacional Gordie Howe.
Las declaraciones las dio el lunes 9 de febrero a través de Truth Social, y se suman al gran número de polémicas en las que ha estado envuelto Estados Unidos desde el regreso del líder republicano a la Casa Blanca.

“No permitiré que este puente abra hasta que Estados Unidos sea completamente compensado por todo lo que les hemos dado, y también hasta que Canadá trate a Estados Unidos con la justicia y el respeto que merecemos”, mencionó en su publicación.

Esto no ha sido bien recibido por distintos sectores, que miran de muy mala manera las intenciones del presidente norteamericano. La Canadian Chamber of Commerce, la principal asociación empresarial del país canadiense, precisó que “ya sea que esto resulte real o simplemente una amenaza para mantener alta la incertidumbre, bloquear o poner barricadas en los puentes es una medida contraproducente”.
El presidente norteamericano dijo del mismo modo que harían negociaciones para buscar solución a este tema: “Comenzaremos negociaciones, DE INMEDIATO. Con todo lo que les hemos dado, deberíamos poseer, quizás, al menos la mitad de este activo. Los ingresos generados por el mercado estadounidense serán astronómicos”.
Drew Dilkens, alcalde de Windsor, afirmó que para la construcción del lado estadounidense del puente sí se había utilizado acero de Estados Unidos, e indicó que “es una locura. Cuando leo esa publicación no puedo creer lo que estoy leyendo, pero es lo normal”.

Pese a que Dilkens sostiene que sí se utilizó acero estadounidense, Donald Trump en su publicación arremete contra el expresidente Barack Obama, diciendo que el exmandatario “les dio una exención para que pudieran eludir la Ley de Compra de Productos Estadounidenses y no usar ningún producto estadounidense, incluido nuestro acero”.

Estados Unidos, en cabeza del mandatario norteamericano Donald Trump, ha sido criticado ampliamente por tener una política internacional que para muchos es cuestionable. Trump, en diferentes ocasiones, ha hecho explícito su deseo de que el país canadiense se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.
A eso se suman las intenciones de que el territorio de Groenlandia también se anexe para poder adelantar el proyecto de “La Cúpula Dorada”.

Desde la Casa Blanca se ha argumentado que la necesidad de que Groenlandia sea parte de Estados Unidos es por un tema de “seguridad nacional”. Hay que precisar que este proyecto de “La Cúpula Dorada” es un sistema de defensa aéreo que pretende defender a Estados Unidos de cualquier amenaza que venga por el aire.

Esto también ha generado rechazo por parte de varios países que consideran las acciones de Trump como arbitrarias. Dinamarca ha hecho despliegue de tropas para salvaguardar la soberanía del territorio ante las amenazas del presidente estadounidense.
