En las horas de la mañana del lunes 6 de febrero, día de la finalización del puente festivo de Reyes en Colombia, la fila de viajeros que esperaban atención en los módulos de chequeo de las aerolíneas en el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz salía de la gingantesca carpa dispuesta para este fin y llegaba hasta la calle, en la zona de los taxis. “¿Será que algún día terminarán estas obras de remodelación o tendremos que esperar hasta el otro mundial?”, bromeaba uno de los usuarios, mientras esperaba su turno a la intemperie.
La pregunta es más que un mal chiste. Por distintos motivos las obras de intervención y remodelación del aeropuerto de Barranquilla han venido ejecutándose de aplazamiento en aplazamiento. Por ejemplo, en el caso concreto de la carpa de los módulos de chequeo, a finales de septiembre del año pasado, el director de construcción de la terminal aérea, el ingeniero Jorge Maldonado, dijo que la estructura provisional, que tiene más de dos años de instalada, sería retirada el 31 de diciembre. Evidentemente la fecha no se cumplió.
Y en una información reciente, Mariela Vergara, gerente del Grupo Aeroportuario del Caribe, operador de la terminal, dijo que las obras no estarán terminadas totalmente para la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo, prevista para realizarse en Barranquilla entre el 18 y 20 de marzo. Es decir, la promesa del gobierno nacional de tener al 100% listo el aeropuerto para ese evento tampoco se cumpliría.

Según un balance hecho a mediados de diciembre por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) -información más reciente disponible – que es responsable de la obra, los trabajos de ampliación y modernización del Cortissoz avanzan a buen ritmo. Otra cosa piensan muchos de los usuarios, a quienes los constantes aplazamientos les han ido colmando la paciencia y constantemente se quejan por distintos medios del servicio y las instalaciones del aeropuerto.
Luis Eduardo Gutiérrez, vicepresidente de Gestión Contractual de la ANI, señaló en ese momento que el “compromiso del Gobierno Nacional es entregar a la región, en los primeros meses del 2020, un aeropuerto con infraestructura moderna, eficiente y listo para prestar operación integral, con servicios de calidad para los visitantes del BID y de la capital del Atlántico”. El plazo está por terminar.
El anuncio, con bombos y platillos, del inicio de los trabajos de modernización del Cortissoz se hizo en marzo de 2015, pero la intervención solo comenzó en mayo de ese año. En septiembre de 2017, el porcentaje de ejecución, según el Ministerio de Transporte, era del 21% y a finales de agosto del año pasado, la ANI señaló que llegaba al 58% y reafirmó su compromiso de entregar todo en febrero. Pero, una simple caminata por el aeropuerto evidencia qué hay muchas zonas inconclusas.
Eso preocupa a los representantes y líderes de diferentes sectores económicos y productivos de la ciudad, como Mario Muvdi, presidente de Cotelco en el Atlántico. En diálogo con SEMANA, el director del gremio hotelero en el departamento señaló que hasta el momento los tiempos de ejecución de los trabajos no han sido los ideales ni han estado acordes con el desarrollo en infraestructura que ha vivido Barranquilla en los últimos años.
“Por ejemplo, para la asamblea del BID estamos hablando de unos 7.000 invitados de perfil alto y la imagen de la ciudad está en juego -resaltó Muvdi-. Es importante que se haga el mayor esfuerzo, incluso trabajando 24 horas al día, para cumplir. Y si no, que se ejecuten las pólizas de cumplimiento del tiempo de las obras”.
Por su parte, Raúl Donado, experto en el tema aeroportuario y exgerente del Cortissoz, dijo qué hay que tener confianza en la ejecución de las obras que se están haciendo y al final evaluar los resultados. “En un momento como el que vive al ciudad de transformación y jalonamiento de viajeros, el aeropuerto debe se una herramienta importante. Pero hay que confiar lo prometido por el gobierno nacional y el concesionario. Y si queda mal se hacen las críticas”. Agregó.
La intervención
La obra tiene, según la ANI una inversión de $320.000 millones, para contar con un área de 15.000 metros cuadrados de terminal completamente remodelado. Además, unos 5.425 metros cuadrados ampliados y adecuados para la zona internacional; 6.200 destinados a un nuevo terminal de carga; y una fachada completamente renovada, entre otras obras.
La intervención también incluye la reubicación de 35 locales comerciales, demoliciones localizadas y la instalación de un refuerzo en acero armado y concreto. En las obras, dice la ANI, trabajan 240 personas en 40 frentes diferentes.
Hasta el momento ya fueron entregados los trabajos en el aire acondicionado y de la pista de aterrizaje, que ahora cuenta con pavimento flexible, y un moderno sistema de luces de aproximación.
