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Bojayá: reconciliación a través de cultivos de plátanos y cúrcuma

Después de una época de desintegración entre la comunidad, la posibilidad de tener su propia parcela reunió a los bojayaseños. 12 mujeres cultivaron 24 hectáreas de plátano, que se vendieron en tiempo récord en Quibdó. La comunidad también le apuesta a cultivos de cúrcuma.


Desde Bojayá hasta Quibdó llegaron varias mujeres con 20 toneladas de plátano a bordo de una embarcación que navegó varias horas por el río Atrato para llegar hasta su destino.

Se trataba de la cosecha que 12 mujeres de la vereda Piedra Candela de Bojayá recolectaron y fueron a vender a bajo precio para contribuir de algún modo a las personas que, debido al coronavirus, se encuentran con escasez en sus canastas familiares.

El cultivo de este plátano orgánico es el resultado del trabajo conjunto de comunidades afrodescendientes y la comunidad indígena, cada una de las 12 mujeres tiene a cargo dos hectáreas.

Made in Chocó / ACDI/VOCA Colombia

Se trata de un proyecto del Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA que promueve alianzas transformadoras para generar oportunidades sociales y económicas, y acciones de movilización y concientización sobre la identidad y la memoria.

‘’Es increíble ver la movilización, la propuesta y el impacto que tuvo en la comunidad, especialmente tratándose de acciones que integran el proceso de producción agrícola y fortalecimiento de género. Estas acciones han confirmado que los empoderamientos económicos con enfoque de género ayudan a disminuir tensiones familiares y disminuyen además la violencia de género’’, aseguró Niza Uribe, directora regional Chocó del Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA.

De acuerdo con USAID y ACDI/VOCA estas familias recibieron hace algunos años parcelas que cuentan con 24 hectáreas para plantación, las cuales les permitieron no solo cultivar plátanos, “sino también confianza y reconciliación a través del trabajo en equipo”.

Made in Chocó / ACDI/VOCA Colombia

Por otro lado, las comunidades afrodescendientes e indígenas de Bojayá también se encuentran desarrollando cultivos de cúrcuma. Estas comunidades ya plantaban la cúrcuma anteriormente dándole por nombre azafrán. Cuando conocieron las propiedades de esta planta y sus usos en la gastronomía, reconocieron su gran potencial y sacaron adelante un proyecto que hoy da trabajo a más de 200 familias.

“Trabajar la confianza, la cooperación y la empatía hizo que sumáramos esfuerzos, nos conociéramos de una mejor manera y definiéramos caminos de trabajo conjunto”, comenta Baldolovino Dumaza Cuñapa.