En la mañana de este 20 de enero, el empresario Juan de Bedout rindió su declaración ante la Fiscalía General en medio de la investigación que se adelanta por la muerte de su hija y de su amiga tras consumir unas frambuesas envenenadas con talio.
El empresario rindió de manera presencial su declaración en el búnker de la Fiscalía General ante la fiscal del caso, en compañía de su abogado, el penalista Fabio Humar.

Fuentes cercanas al caso indicaron que el empresario detalló la forma en cómo se enteró de la entrega del mencionado domicilio, las acciones que se adelantaron cuando su hija y su amiga ―que se encontraba en su apartamento ubicado en el nororiente de Bogotá― empezaron a mostrar molestias. Así como lo ocurrido con su esposa, la empresaria Alicia Graham, quien también presentó rastros de talio en su cuerpo tras su fallecimiento en 2021.
El pasado 30 de diciembre, la Fiscalía General de la Nación anunció que reabrirá la investigación por el posible envenenamiento con talio de Alicia Graham Sardi, madre de una de las dos menores fallecidas en abril de 2025, tras consumir frambuesas contaminadas.

El 25 de octubre, un juez de Bogotá ordenó la captura e Interpol emitió una circular roja contra Zulma Guzmán Castro, la principal señalada por el doble homicidio, quien permanece hospitalizada en Londres, Reino Unido, por su delicado estado de salud, tras un presunto intento de suicidio en el río Támesis.
Según el documento de la Fiscalía, entre las evidencias que relacionan a Guzmán con el crimen figura que intentó “ubicar un GPS en el vehículo del señor Juan de Bedout sin su conocimiento y consultó a un clarividente para saber por qué razón, si la esposa de su amante había fallecido, él no quería continuar con la relación sentimental”.

Guzmán, empresaria colombiana del mundo de los carros eléctricos, es acusada de gestionar la entrega de las frambuesas envenenadas en la casa de Juan de Bedout, padre de una de las víctimas y con quien mantuvo una relación extramatrimonial.
En las últimas horas se conoció la declaración del domiciliario que llevó el pedido hasta la vivienda del empresario.
El joven, cuyo nombre se mantiene en reserva para preservar su integridad en medio de la investigación, señaló directamente a una mujer identificada como Zenaida Vargas de ser la persona que le pagó el domicilio y le entregó toda la información para la entrega del paquete.

Para respaldar su versión, entregó los chats que sostuvo mediante una aplicación con la mujer, quien lo presionó después de conocer que no había podido entregar el pedido, puesto que la menor de edad que lo atendió le señaló que no habían solicitado absolutamente nada y que no esperaban a ningún domiciliario.
La mujer, es decir, Zenaida, le insistió y le propuso pagarle un adicional para que entregara el paquete. En esa conversación le indicó que tenía que preguntar por Martín, nombre que coincidía con el hijo del empresario.
Después de que su nombre apareciera, la mujer rompió su silencio, asegurando que no tiene relación con el caso y que jamás ha conocido a Zulma Guzmán Castro, la principal señalada por el doble homicidio.

“Yo soy una mujer de 63 años, trabajadora, no tengo nada que ocultar. Mi vida es una hoja abierta para el que la quiera ver. Me están inculpando de algo que yo en la vida sería capaz de hacer”, detalló.
“Ni siquiera sé quién es. Mi círculo de amigos se reduce a mi familia. Yo no soy una mujer de fiesta, yo no soy una mujer de círculos sociales de ninguna índole, yo no comparto con nadie más”, añadió. Zenaida Vargas aseguró que, para el momento de los hechos materia de investigación, no se encontraba en el país.










