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Gilberto Rodríguez: los secretos que el capo le contó a Julio Sánchez 48 horas antes de ser extraditado

El periodista publicó en W Radio una entrevista que le hizo al exjefe del Cartel de Cali días antes de que se lo llevaran en un avión para pagar una larga pena en las tierras del Tío Sam.


En las últimas décadas, muy pocas personas han podido hablar con Gilberto Rodríguez Orejuela. El capo se encontraba preso en una cárcel de máxima seguridad de Estados Unidos y venía sufriendo achaques muy graves de salud en los últimos años.

Apenas se conoció su deceso, el periodista Julio Sánchez Cristo desempolvó una entrevista que le hizo al máximo jefe del Cartel de Cali, apenas 48 horas antes de ser extraditado.

En esa extensa charla, el capo le contó muchas cosas, como el rol que tuvo en la muerte de Pablo Escobar, su papel en el escándalo del 8.000 y la manera en que terminó convertido en uno de los grandes líderes de la coca en el mundo. Alcanzó a manejar el 80 % del mercado de las drogas en el mundo.

“El ramo mío es la farmacia, yo soy farmaceuta y llega la propuesta. Comienza este problema y se comienza a ganar una plata fácil y ya uno se va metiendo en el cuento, muy difícil echar hacia atrás hasta que no llega la verdadera desgracia”, le relató el exnarcotraficante.

Según Rodríguez, la verdadera desgracia llegó en 1984, cuando se fue a Río de Janeiro con su esposa a ver un partido de América de Cali disputando la Copa Libertadores.

“Estoy allá cuando llena la noticia de la muerte del señor ministro Lara Bonilla”, confesó. Fue ahí donde llega el pedido de extradición por Rodríguez Orejuela.

Habló sobre Hélmer “Pacho” Herrera y el momento en el que Escobar pidió su cabeza por problemas entre el Cartel de Medellín y el de Cali.

“No tengo por qué entregárselo porque ese no es mi estilo. Llegamos a una conversación, la verdad es que yo estaba un poco asustado. Yo conocía, más o menos, esa gran organización delictiva que manejaba Pablo Escobar”, narró.

Fue ahí que el capo antioqueño concluyó que entre él y Rodríguez Orejuela no existía amistad. “El que no es mi amigo, es mi enemigo. Como enemigo lo voy a tratar de hoy en adelante”, le dijo Escobar al líder del Cartel de Cali.

También afirmó que no tenía contacto alguno con las autoridades: “Nosotros no teníamos ni una red, ni una comunicación con las autoridades colombianas, ni mucho menos con las norteamericanas. Cuando nosotros nos dimos cuenta que el señor Pablo Escobar tenía una gran organización delictiva y sicarial, nosotros buscamos el apoyo, la unión con las autoridades que ya lo estaban buscando, precisamente sindicado de la muerte del ministro (Rodrigo Lara Bonilla) y de otros crímenes”.

Sánchez Cristo también le preguntó sobre la creación de Los Pepes, grupo paramilitar en contra de Pablo Escobar. Rodríguez Orejuela aseguró que no tuvo nada que ver con la fundación del grupo al margen de la ley.

“Los Pepes fueron personas de Medellín que antes fueron sus aliados, que lo conocían muy bien y que se unieron después de que a Pablo Escobar se le comenzó a debilitar la organización”, respondió.

Además, detalló la forma en la que el cartel de Cali ayudó a cazar a Escobar. Incluso, importaron equipos de rastreo desconocidos para las autoridades colombianas.

“Nosotros los capturamos, les dijimos que estaba en esa casa. Hay un aparato que se llama direction finder, en ese momento no se conocía en Colombia. La Policía no lo tenía, nosotros lo trajimos. Nosotros le desenrollamos los teléfonos, lo grabamos. Tenemos más de 500 cassettes de Pablo Escobar”, narró, señalando que las grabaciones estaban “en un lugar bien seguro”.

A su vez, dijo que algunos fueron entregados a las autoridades, no todos. “Nosotros estábamos oyendo a Pablo y un alto mando cometió el error de entregarle a la prensa uno de los cassettes donde él estaba hablando. En ese momento se dio cuenta que lo teníamos interceptado. Mermó por completo su llamada por teléfono, escribía y tenía mensajeros que llevaban cartas”.

También habló sobre el llamado narco cassette, el Proceso 8.000 que enredó al expresidente Ernesto Samper y los aportes del Cartel de Cali a la política.

“Titulares de prensa dicen que los Rodríguez le compraron la presidencia al doctor Samper. Esa aseveración, en el orden lógico, no tiene nada. El presidente Samper le puso precio a nuestra captura, nos encarceló en pabellones de alta seguridad con reglamentos draconianos. Revivió la extradición de colombianos y además la quería con retroactividad. Impuso la ley de extinción de dominio”, indicó.

Gilberto Rodríguez Orejuela
Gilberto Rodríguez Orejuela. - Foto: Getty Images

“Nadie fue más perseguido en el gobierno del doctor Samper que la familia Rodríguez Orejuela”, aseveró.

Frente a las preguntas de Julio sobre los supuestos seis millones de dólares que entraron en la campaña de Samper y los contactos con miembros cercanos a la misma, el capo decidió no responder.

“Si usted lo que pretende es que yo le diga hoy que sí le aporté plata al señor Samper, que sí participé o participamos económicamente en la campaña del doctor Samper, esa respuesta no viene al caso. Sí viene al caso, en su afán periodístico. Pero no la voy a responder, excúseme usted”, contestó.

En su momento, expresó profunda desconfianza en la justicia colombiana, aseguró también que en cárceles colombianas no le ofrecieron garantías. En Estados Unidos, dice previo a su extradición, esperaba escuchar de las autoridades y un trato digno en prisión.

Recordó la última vez que visitó Estados Unidos en el año 1980. En ese momento pensó en la posibilidad de volver extraditado.

“Mire, desde que ha existido un tratado de extradición, todo el que quiera traficar tiene que pasarle por la mente que un día, tarde o temprano, va a llegar a Estados Unidos”, confesó.

Finalmente, envió un mensaje a la juventud del mundo, especialmente a quienes consumían cocaína en países como Estados Unidos.

“Yo sí quiero enviarle un mensaje diciéndole que me perdone. Yo la verdad es que lo siento mucho”.

Afirmó que lo siente desde antes de llegar al a cárcel y la razón por la que no hizo nada antes fue por “no tener la madurez de hoy”.

Sus años en la cárcel, según cuenta, fueron “de sufrimiento, arrepentimiento y crecimiento. Siento que soy un hombre nuevo, me siento inocente de lo que me están adjudicando, de la sindicación que me están haciendo”.

Le preguntó si había aportado a los últimos cinco presidentes de veinte años atrás. “Bueno, diría que regionalmente se les colaboró a algunas personas. No directamente a los presidentes. A los candidatos, mejor dicho. No a los presidentes”.