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   El presidente Gustavo Petro y el canciller Álvaro Leyva parecen haber olvidado su promesa de privilegiar a los funcionarios de carrera diplomática.
El presidente Gustavo Petro y el canciller Álvaro Leyva parecen haber olvidado su promesa de privilegiar a los funcionarios de carrera diplomática. - Foto: guillermo torres-semana / Cesar carrion

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Gobierno Petro está nombrando a personas sin experiencia en embajadas y consulados, no a diplomáticos como lo prometió en campaña

El gobierno Petro parece incumplir su promesa de priorizar la carrera diplomática a la hora de hacer nombramientos clave en embajadas y consulados de Colombia en el mundo.

En la campaña y luego de su elección, el presidente Gustavo Petro ha hecho énfasis en lo que deben ser las relaciones exteriores para Colombia. En su programa de gobierno, el ahora mandatario prometió que privilegiaría la carrera diplomática en todas las misiones, primando el mérito y la experiencia para ocupar dichos cargos. Incluso, prometió que en el 50 % de las embajadas y consulados se nombraría a diplomáticos de carrera. El canciller Álvaro Leyva aseguró que esos puestos no serían “para la clase política”.

Sin embargo, todo apunta a que el Gobierno está incumpliendo su promesa. Hasta ahora, lo que ha trascendido es que el presidente Petro ha nombrado a aliados políticos, amigos personales y hasta personas cercanas a su esposa, Verónica Alcocer, en puestos de suma importancia para Colombia en otros países.

En principio, el mandatario nombró a Luis Gilberto Murillo como embajador de Colombia en Washington. Luego anunció la llegada de políticos como León Fredy Muñoz a Nicaragua, Camilo Romero a Argentina, y personas de su entera confianza, como Eduardo Ávila Navarrete a España. Así mismo, se concretó el nombramiento de Ligia Quessep como embajadora en Italia. Ella es oriunda de Sincelejo y es amiga de la infancia de la primera dama. A su vez, Elizabeth Carrillo, activista arhuaca cercana a la vicepresidenta Francia Márquez, fue nombrada embajadora en Bolivia. Ninguno de esa lista pertenece a la carrera diplomática.

En los últimos días, se conoció que se nombrarán más políticos y aliados como jefes de misión: Jorge Rojas, exsecretario de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá de Petro, sería embajador ante la Unión Europea; Guillermo Rivera, exministro del Interior, se convertiría en embajador en Brasil, y Germán Navas Talero, excongresista del Polo Democrático, ocuparía el cargo de embajador en Dinamarca.

Francisco Burchardt, presidente del Sindicato de Empleados del Ministerio de Relaciones Exteriores, conversó con SEMANA sobre la preocupación por la poca importancia que se les ha dado a los funcionarios de carrera diplomática. “Los cargos de mayor responsabilidad deben estar en manos de las personas que se han preparado para ello”, dijo el líder sindicalista.

Además, aseguró que se les ofrecieron los destinos más “apetecidos” a quienes no forman parte de la carrera diplomática. “Hay tendencia a nombrar a personas que no son de carrera diplomática en destinos europeos o en Norteamérica. Obviamente eso ha generado molestia en la Cancillería”, dijo Burchardt.

De acuerdo con la ley que regula el servicio exterior, como mínimo el 20 % del total de los cargos de embajador deben ser ocupados por miembros de la carrera diplomática. Según Burchardt, los nombramientos del presidente se aproximan al 30 %. “No consideramos que sea el número adecuado ante la expectativa de un gobierno que planteó un respeto por la carrera diplomática”.

Incluso, afirma que la falta de experiencia de los jefes de embajadas y consulados influye en que se preste un mal servicio para los colombianos en el exterior: “Por eso solicitamos que el servicio exterior sea profesional y especializado. No se aprende en una inducción de un mes”.

El sindicato espera desde hace siete semanas una reunión con el canciller Leyva, que ha sido aplazada con anterioridad, para hablar sobre esta situación. Por el momento, pocos países, como Alemania, Uruguay, Suiza, Hungría y Panamá, cuentan con embajadores de carrera.

Tal como se les prometió, los trabajadores del Ministerio de Relaciones Exteriores esperan un cambio en la dinámica histórica en la que se hace diplomacia con políticos y aliados del presidente de turno, y no con diplomáticos, como debe ser.