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“La política exterior no puede ser rehén de una adicción al poder”: vicepresidente del Cori critica la gestión internacional de Petro

En la presentación del libro ‘Colombia global’, Andrés Rugeles aseguró que “revertir esta situación no solo es posible, sino urgente”. Estas son sus palabras.

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3 de mayo de 2026 a las 10:23 a. m.
Andrés Rugeles, vicepresidente del Cori, critica la política exterior de Gustavo Petro.
Andrés Rugeles, vicepresidente del Cori, critica la política exterior de Gustavo Petro. Foto: Fotomontaje SEMANA/ Getty

La inserción internacional de Colombia, junto con la profundización de la integración latinoamericana, constituye un desafío estratégico de enorme trascendencia. En un contexto de desglobalización y reconfiguración de bloques geopolíticos, la ‘Diplomacia para la Seguridad y el Desarrollo’ plantea un nuevo paradigma para la política exterior.

Libro "Colombia global"
Guillermo Fernández de Soto y Andrés Rugeles, autores del libro 'Colombia global'. Foto: Guillermo Torres Reina - SEMANA Foto: GUILLERMO TORRES REINA-SEMANA

Seguridad y desarrollo son interdependientes: sin seguridad no hay desarrollo sostenible, y sin desarrollo no hay seguridad duradera.

Esta diplomacia busca equilibrar la relación con los principales actores internacionales sin renunciar a los intereses y principios nacionales, y propone abordar de manera integral los desafíos globales.

Esta aproximación apunta a consolidar la autonomía e interdependencia estratégicas, recuperar la seguridad regional y promover los intereses del país en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), desde una visión renovada que le apunte al 2050.

Vea la entrevista de Guillermo Fernández de Soto y Andrés Rugeles con la editora general de SEMANA, Cristina Castro:

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Nuestro libro (escrito con el excanciller Guillermo Fernández de Soto) pone de relieve que Colombia ha perdido relevancia, peso específico y respeto en el escenario internacional durante los últimos cuatro años.

Esta situación es atribuible a un liderazgo equívoco que ha degenerado en una suerte —o infortunio— de “populismo internacional”, el cual ha debilitado la consistencia, la credibilidad y la eficacia de nuestra política exterior.

Presidente Gustavo Petro le responde al excanciller Guillermo Fernández de Soto tras artículo publicado en SEMANA

Revertir esta situación no solo es posible, sino urgente.

Es precisamente en contextos de incertidumbre cuando más se requiere una carta de navegación clara.

La brújula y la hoja de ruta permiten orientar la acción para un manejo adecuado en medio de la tempestad. Ese es, en esencia, el propósito de la política exterior: anticipar, ordenar y actuar estratégicamente.

Tener objetivos definidos y prioridades claras no limita la acción; por el contrario, fortalece la capacidad de respuesta frente a escenarios cambiantes.

En línea con lo anterior, y en el marco de los doce principios y los seis ejes de acción propuestos en el libro, quisiera destacar —a manera de mensajes breves, en clave de Twitter— algunas de las principales iniciativas planteadas:

  1. Implementar el Plan Colombia 2.0. como herramienta para el fortalecimiento institucional, la lucha contra las drogas y el crimen organizado trasnacional, y la promoción de la inversión social.
  2. Reconstruir la relación con los EE. UU. y vincularnos al Escudo de las Américas, bajo el principio de la corresponsabilidad.
  3. Contribuir a la recuperación de la democracia y las libertades en Venezuela y denunciar la denominada ‘Zona binacional de paz, unión y desarrollo’ que se ha convertido en corredor para el crimen.
  4. Aportar a la reconstrucción económica de Venezuela, donde el sector privado colombiano tiene un rol fundamental.
  5. Crear una instancia operativa interamericana contra el crimen, cuya sede sería Colombia.
  6. Normalizar, desde el 7 de agosto, la relación con Ecuador y combatir de manera conjunta el crimen en la frontera. No tiene sentido continuar las disputas con los vecinos.
  7. Privilegiar la articulación con América del Sur como base de una integración regional sólida y priorizar la protección del bioma amazónico y la integración física. Brasil será clave en esa tarea.
  8. Incentivar la integración económica mediante el impulso de cadenas de valor compartidas en sectores estratégicos como la agroindustria, las energías renovables, las tierras raras, la manufactura y las tecnologías digitales.
  9. Promover a Colombia como destino privilegiado de inversión extranjera directa, especialmente bajo esquemas de relocalización de cadenas de producción y suministro. La región Caribe será nuestra punta de lanza.
  10. Insertarnos de manera efectiva en Asia-Pacífico, priorizando el ingreso a APEC. El Pacífico colombiano será la punta de lanza. Países como Australia, China, Corea del Sur, India, Japón, Singapur, entre otros, serán una prioridad.
  11. Impulsar una agenda de “acontecimientos específicos” con la Unión Europea que permita dar un salto cualitativo y cuantitativo en la relación multinivel.
  12. Fortalecer la cooperación con el Reino Unido, especialmente en materia de seguridad, educación e inteligencia artificial.
  13. Restablecer de inmediato las relaciones diplomáticas con Israel.
  14. Reafirmar la importancia estratégica del Sur Global como un actor con creciente peso geopolítico, económico y demográfico.
  15. Implementar una política de Estado que transforme las fronteras en zonas de desarrollo, integración y seguridad, y que atienda de manera integral y coordinada el fenómeno migratorio.
  16. Ejecutar una política holística de atención a los colombianos en el exterior, reconociendo a la diáspora no solo como sujetos de protección, sino como un activo estratégico.
  17. Implementar un Plan Nacional de Digitalización Consular y crear la Carpeta Ciudadana Consular.
  18. Ejercer un liderazgo claro, propositivo y coherente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (2026–2027), con el objetivo de recuperar la voz y el prestigio de Colombia. El multilateralismo renovado será una prioridad.
  19. Coadyuvar a la elección del nuevo secretario general de la ONU, posición que le corresponde en esta ocasión a América Latina y el Caribe.
  20. Lanzar la Misión 2.0 de Política Exterior para redefinir la arquitectura institucional y la inserción internacional del país, con participación de la academia, el sector privado y la sociedad civil como una triple hélice.
  21. Rediseñar la diplomacia económica como un verdadero motor de crecimiento, atracción de inversión extranjera y turismo, y generación de empleo.

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Estas acciones deben partir de un hecho clave: es necesario recuperar el consenso nacional en materia de política exterior. En efecto, la Comisión Asesora quedó guardada en el baúl de los recuerdos.

Se volvió inoperante e incómoda. En vez de servir de espacio de consulta y concertación, se convirtió en campo de batalla.

“La política exterior se encuentra en uno de sus puntos más bajos de las últimas décadas”: Guillermo Fernández de Soto

Recuperar este consenso interno es fundamental para construir una política de Estado coherente, estable y creíble, con capacidad de proyectarse en el largo plazo.

A esta altura surge la pregunta de si esto será posible de alcanzar en medio del clima de polarización interna.

Así como la solución a los problemas de la democracia está en la ampliación de la democracia en todas sus dimensiones, los desafíos de la política se afrontan con buenas políticas.

Esto es, actuar desde una posición que rechace los extremos —sin importar de qué orilla provengan—. La clave está en unir.

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Además de construir consensos, es necesario impulsar la emergencia de nuevos liderazgos en la política exterior colombiana.

No tiene sentido que algunos pretendan aferrarse a los cargos, cerrar espacios y generar una fortaleza inexpugnable que imposibilite el relevo. Esa lógica no beneficia al país. La política exterior no puede ser rehén de una adicción al poder.

Libro "Colombia global"
"Colombia ha perdido relevancia, peso específico y respeto en el escenario internacional durante los últimos cuatro años". Foto: Guillermo Torres Reina - SEMANA Foto: GUILLERMO TORRES REINA-SEMANA

Es momento de soltar para que otros puedan llegar y avanzar.

El cambio de época que vive América Latina exige precisamente eso: que nuevas generaciones formadas asuman desde ahora los desafíos del futuro, aportando ideas, energía y una renovada vocación de servicio para recuperar y proyectar los valores y principios que deben guiar a la sociedad.

Como bien lo señaló Winston Churchill a mediados del siglo pasado: “El político se convierte en estadista cuando empieza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

*Andrés Rugeles es vicepresidente del Consejo de Relaciones Internacionales (Cori), miembro Asociado de la Universidad de Oxford e investigador sénior del Centro Adam Smith para la Libertad Económica (FIU). Es autor del libro América Latina en el mundo. 21 ideas para la reflexión y la acción, y de Colombia Global.