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La venta de UNE significaría un aire para las finanzas de Medellín, sin embargo el negocio tiene que pasar primero por el Concejo Municipal, donde el alcalde Daniel Quintero tiene, sobre todo, resistencia.

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La venta de UNE: una papa caliente

El alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, anunció que pretende enajenar la empresa de telecomunicaciones. La decisión estará en manos del Concejo.

Los alcaldes del país están corriendo para conseguir dinero, pues el rescate económico de ciudades y departamentos pasa por la administración pública. Quizá, uno de los proyectos más ambiciosos de rescate es el de la Alcaldía de Medellín, que contempla en su plan joven más de 2 billones de pesos en inversión para crear becas y bolsas de empleo, sin contar con otros 4 billones con otro destino del que aún nada se conoce. Por esto, Daniel Quintero se ha lanzado a la búsqueda, y, para ello, mantiene una idea que rumiaba desde su plan de gobierno: vender UNE Telecomunicaciones.

UNE se creó en la alcaldía de Sergio Fajardo, en 2006, y se configuró con la integración entre el área de Telecomunicaciones de EPM y Orbitel S. A. Aunque todo parecía un buen negocio, la empresa no rindió como se esperaba, no era competente en el mercado. En 2013 el alcalde Aníbal Gaviria buscó un socio –después de surtir un proceso ante el Concejo, en el que se aprobó que esta fuera de carácter mixto–, que resultó ser la compañía sueca Millicom. Esta pagó 1,4 billones de pesos por el 50 por ciento de las acciones, y sumó una prima en dinero para tener el control operacional y administrativo, una decisión que desde entonces ha sido criticada, pues EPM y la Alcaldía de Medellín no son más que observadores en los planes de la compañía. Desde entonces, ha habido una cierta armonía en UNE Telecomunicaciones. Sin embargo, ahora que se necesita dinero para invertir en el rescate económico, la mejor opción sería esta venta.

La posible enajenación será una realidad cuando Quintero radique el proyecto en el Concejo, y es ese el verdadero problema, pues el Concejo no termina de andarle al alcalde. Y, si bien la idea de la venta no es descabellada y ha sido en otras ocasiones una petición de varios corporados, las relaciones políticas de Quintero no son del todo buenas con las bancadas mayoritarias. Muchos creen que la venta es necesaria, pero no confían en los planes que tienen en La Alpujarra. A esto se suma que el sindicato de trabajadores de EPM y UNE ya saltó a la arena, pues la enajenación pondría en vilo a cientos de empleados.

Ahora bien, ¿quién sería el comprador? Hasta hace pocos días, se creía que el único interesado posible, dadas las condiciones de la compra, era Millicom; pero fuentes cercanas a las empresas le confirmaron a SEMANA que el proceso de venta de acciones, después de surtir un primer momento de negociación entre los dos accionistas, se abriría al público en general. La Alcaldía espera recuperar por esta vía unos 2 billones de pesos, lo que le caería más que bien en sus planes de reactivación. Pero en las actuales condiciones de Medellín, donde Quintero cuenta con el apoyo de la calle, pero no de los políticos ni de los empresarios, todo puede enredarse.

Desde hace varios meses, el alcalde Quintero está buscando alivianar también la carga de responsabilidad de EPM, y ha criticado varios de los negocios de la empresa en el extranjero. Para algunos analistas, este sería un buen momento para vender UNE, pues, con los cambios rápidos de la industria de telecomunicaciones, se aproximan grandes inversiones que EPM debería reconsiderar, dado que tiene por delante la recuperación de Hidroituango y el negocio en el Caribe, centrado en su filial Afinia. Se está, así, ante otra lucha de Daniel Quintero.