nación

“Los narcotraficantes no tienen espacio en la JEP”: nuevo sablazo del presidente Duque a Otoniel

El jefe de Estado fue crítico de la estrategia del máximo jefe del Clan del Golfo que pretende evitar su extradición a Estados Unidos.


El presidente de la República, Iván Duque, no ha sido ajeno a la estrategia que ha puesto en marcha Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, el exjefe máximo del Clan del Golfo, para evitar su extradición a Estados Unidos donde debería responder por la comisión de delitos relacionados con narcotráfico.

En ese sentido, el mandatario colombiano realizó una fuerte crítica en medio de la solicitud que realizó la defensa de Otoniel a la Corte Suprema de Justicia, que pidió de manera oficial que se aplique la garantía de no extradición a su cliente, hecho que motivó una fuerte reacción del jefe de Estado.

Para el presidente Duque es claro que los narcotraficantes como alias Otoniel no se pueden resguardar en la Justicia Especial para la Paz (JEP) con el objetivo de torpedear el trámite de extradición, situación que aprovechó el mandatario para aclarar que Dairo Antonio Úsuga no solo debe responder en Estados Unidos, sino también en Colombia por los crímenes que ha cometido.

Hay que analizar lo que hasta ahora ha sido una pauta de la Justicia Especial para la Paz y es que los narcotraficantes no tiene cabida allí, así se ha procedido con varios integrantes del Clan del Golfo que han pretendido eso aquí lo que tiene que proceder es la extradición”, sentenció Duque.

Y agregó: “También se debe garantizar la cooperación con la justicia colombiana, porque ese bandido va a pagar por sus crímenes de narcotráfico en los Estados Unidos y una vez los cumpla vendrá a Colombia a cumplir también las sanciones por los crímenes que ha cometido el Colombia”.

   El 23 de octubre del año pasado se realizó la Operación Osiris, en la que más de 500 hombres, apoyados por aviones y helicópteros, capturaron a Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, uno de los narcotraficantes más grandes del mundo, pedido en extradición por Estados Unidos.
El 23 de octubre del año pasado se realizó la Operación Osiris, en la que más de 500 hombres, apoyados por aviones y helicópteros, capturaron a Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, uno de los narcotraficantes más grandes del mundo, pedido en extradición por Estados Unidos. - Foto: ministerio de defensa

Hace varios días, SEMANA conoció información exclusiva de cómo la organización criminal de Otoniel y hasta los carteles mexicanos están buscando evitar, a como dé lugar, que aborde un avión de la DEA con rumbo a ese país.

La confirmación de los planes sucedió hace un mes, en una operación conjunta contra Jobanis de Jesús Ávila, alias Chiquito Malo, quien habría asumido la jefatura del Clan del Golfo luego de la captura de Otoniel. Allí fueron abatidos integrantes de su círculo de seguridad con información que prendió las alarmas.

En los dispositivos electrónicos se encontraron mensajes en los que se referían a Otoniel como “el patrón” y eran insistentes en la necesidad de rescatarlo, incluso a sangre y fuego. Mencionaban dos aspectos de forma reiterada: permear (infiltrar) a miembros de la fuerza pública, funcionarios, verdes (policías), que les dieran información sobre las condiciones de reclusión.

El objetivo era claro: obtener horarios, quién lo acompaña, dónde está ubicado, sus rutinas, los movimientos y cómo es el búnker en el que se encuentra.

Trascendió que los planes hallados en los dispositivos de los hombres de Chiquito Malo ponen sobre la mesa la oferta de aliarse con otras organizaciones que operen en Bogotá con “la capacidad de dar un golpe de esa magnitud”. Sus intenciones van en serio. Las autoridades que están manejando la información al más alto nivel contrastaron con fuentes, incluso con quienes pertenecieron al Clan del Golfo y ahora son informantes, y el plan de rescate es un hecho.

No escatiman en gastos. Un eventual plan de fuga de Otoniel requiere mover millones de dólares; por cada dato particular de la reclusión ofrecen desde 50 millones de pesos. El plan contempla atacar tres puntos críticos cerca a las instalaciones de la Dijín, en Bogotá, para convertirlo en un distractor y agotar la capacidad de reacción de las autoridades.

Parece de película. Están listos para simular la conformación de un grupo especial que llegaría uniformado y con carros oficiales en medio del caos para “proteger y rescatar a Otoniel” y trasladarlo a un sitio más seguro. Si esto falla, en la retaguardia habría hombres fuertemente armados con explosivos y dispuestos a enfrentarse a la fuerza pública para sacarlo del búnker.