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Otra baja en el Centro Democrático: la senadora Amanda Rocío González renunció al partido y denuncia “malos tratos”

Después de conocerse que le quitaron el aval para dárselo a Alirio Barrera, la legisladora hizo pública la carta con la que corta su relación con el uribismo.


El Centro Democrático registra otra renuncia: Amanda Rocío González, quien actualmente ocupa una curul en el Senado de la República, decidió dejar el partido y argumenta que su decisión se debe a “malos tratos” recibidos al no otorgársele un aval para volver a aspirar a la misma corporación. La mujer dio a conocer la carta dirigida a Nubia Stella Martínez, directora de la colectividad.

Al inicio, argumenta “sistemáticas actuaciones de mala fe por parte de dicha colectividad” y pone en conocimiento la vulneración de sus derechos como mujer. Ahí, anuncia su renuncia irrevocable al partido y enumera las consideraciones que sustentan su decisión.

Cabe recordar que a González se le negó un aval que finalmente se le otorgó a Alirio Barrera, exgobernador de Casanare y uno de los precandidatos del Centro Democrático que se midió en la encuesta interna.

Frente a estos hechos, González relató lo que ocurrió desde el momento en el que hizo su preinscripción para una nueva candidatura al Senado de la República. Después, escuchó rumores que indicaban que no le sería otorgado el aval. Por eso, envió una carta radicada el pasado 6 de diciembre para que la situación fuera aclarada.

Según la senadora, nunca recibió una respuesta formal. Ese mismo día, recibió un correo solicitándole documentos para proceder con el otorgamiento del aval. Dichos documentos fueron enviados por correo y en físico al día siguiente.

Sin embargo, el 9 del mismo mes, recibió un mensaje de la veedora nacional del partido. “Un correo electrónico donde solicitaba aclaración por investigaciones reportadas”, relató.

“El mismo 10 de diciembre di respuesta de forma física y electrónica a la solicitud de la señora veedora nacional, poniendo de presente los argumentos de fondo”, explicó. Sin embargo, se le pidió la firma de otrosí y el formato CJ15 de aceptación. González los diligenció y envió por correo.

Posterior a esto, el 12 de diciembre a las 11:26 de la noche, Nubia Stella Martínez llamó a González. “Me manifestó que no me sería otorgado el aval para aspirar al Senado de la República”, reza la carta.

“En virtud de lo expuesto anteriormente, considero una vez más que las actuaciones del partido Centro Democrático atentan contra mi dignidad y mis derechos, he sido vulnerada y violentada, pues al amparo del principio de confianza legítima y de la buena fe, surtí todo el procedimiento requerido y aporté los documentos solicitados para mi aspiración”, destacó.

González consideró que, desconociendo principios democráticos, el Centro Democrático “desconoció totalmente mi condición de congresista actual, con la tercera votación más alta dentro del partido en las últimas elecciones legislativas”.

En su momento, la senadora rechazó el hecho de que se le otorgó el aval a su primo, Alirio Barrera, quien presuntamente exigió que no se le diera a González. “Esta decisión, según lo expresado por la doctora Martínez, corresponde a una condición exigida por Alirio Barrera para aspirar también al Senado como candidato único por la Orinoquía, violentando el principio de igualdad y el derecho legítimo adquirido que tengo de ser elegida, aún más en mi condición de aforada. Pregunto: ¿cuál es el temor de competir conmigo? ¿No se siente en la capacidad de competir conmigo?”, dijo González, visiblemente molesta por lo ocurrido.

La hoy senadora está molesta con el Centro Democrático, porque en su región venía avanzando en su campaña política, pero a escasas horas no tiene otra alternativa que declinar a su aspiración. “Definitivamente la colectividad olvida y desconoce que la posibilidad de elegir y ser elegida, así como la de acceder al desempeño de funciones y cargos públicos es un derecho político”, agregó, en un comunicado que también explicó la situación.