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Paro Nacional: doble jornada de manifestaciones termina con gases y piedras en Barranquilla

Las centrales obreras y miembros de los sindicatos se concentraron en el Paseo Bolívar, mientras que los jóvenes marcharon hasta la calle 17.


El fuerte sol y la alta temperatura fueron el complemento de la doble jornada de manifestaciones que vivió Barranquilla, este martes, por la movilización convocada por el Comité Nacional del Paro y las distintas agremiaciones y asociaciones de trabajadores y estudiantes. Y al igual que en otras ciudades capitales como Medellín y Bucaramanga, el día terminó con enfrentamientos.

Por parte de los trabajadores, la jornada empezó temprano. Alrededor de las 9:00 de la mañana, como habían anunciado con anterioridad, comenzaron reunirse en el Paseo de Bolívar, entre las carreras 44 y 45, a un costado de la estatua de Simón Bolívar.

En ese punto, a las 10:00 de la mañana, los líderes de las diferentes centrales obreras y de los sindicatos más importantes de la ciudad dieron espontáneos discursos, la mayoría de estos enfocados en manifestar su desacuerdo con algunas de las principales políticas del gobierno del presidente Iván Duque.

Bajo los pocos árboles del sector o refugiados en las entradas de los negocios vecinos, que permanecieron cerrados, unas 800 personas, integrantes de las diferentes organizaciones escucharon por más de una hora y media los discursos de sus líderes. Luego, al ritmo de una enorme amplificación de sonido, compartieron por unos minutos. Al filo de las 12:00 del mediodía la manifestación fue disuelta.

Paseo de Bolívar punto c concentración de las centrales obreras.
Paseo de Bolívar punto c concentración de las centrales obreras. - Foto: Archivo Particular

Javier Bermúdez, presidente seccional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), dijo que la jornada había transcurrido totalmente pacífica, como lo tenían preparado. “Decidimos mantener a la gente concentrada para cuidarla. Han llegado masivamente, a pesar de ser un día festivo, para rechazar el olvido en el que tiene el presidente Duque las propuestas de la sociedad civil”, señaló.

Para el líder sindical, el actual gobierno tiene solo dos opciones: negociar para resolver el problema que tiene con el legislativo, que parece hacerse el de oídos sordos ante las peticiones, o los trabajadores permanecerán en las calles manifestándose y él tendrá que correr con los muertos que deje este levantamiento.

Por la tarde

La Avenida Murillo con carrera 8, en la localidad Metropolitana, fue el otro lugar de Barranquilla establecido como punto de encuentro por los manifestantes de esta jornada del 20 de julio. Hasta allí empezaron a llegar decenas de jóvenes desde la 1:00 de la tarde, convocados por miembros de la denominada Primera Línea y por las distintas asociaciones estudiantiles.

Aunque inicialmente habían anunciado que marcharían derecho sobre la carrera 8 hasta la calle 17, en sentido norte–sur, alrededor de las 2:30 de la tarde los jóvenes largaron su recorrido, pero sobre la Avenida Murillo en dirección hacia el estadio Metropolitano. Allí, en las afueras del escenario deportivo, se detuvieron por más o menos una hora para realizar actividades culturales y pintar un mural alusivo al Día de la Independencia.

Hasta ese momento, la jornada era totalmente pacífica. Luego, los manifestantes tomaron la Avenida Circunvalar hacia el sur y caminaron por más de 1 hora y 30 minutos. Aunque la mayoría se comportó de manera ejemplar, un grupo de encapuchados aprovechó el recorrido para vandalizar un buen número de señales de tránsito y semáforos con los que se cruzaron en la vía.

A las 5:30 de la tarde, la marcha, que ya estaba compuesta por unos 3.000 jóvenes, llegó hasta la rotonda de la calle 17, en los límites de Barranquilla y Soledad. En ese lugar, mientras la mayoría de las personas descansaba, algunos encapuchados empezaron a quemar llantas en las diferentes intersecciones de la calles, lo que bloqueó el tráfico por completo.

Media hora después, lo que se había desarrollado en tranquilidad se convirtió en una pequeña batalla entre grupos de jóvenes y uniformados del Esmad. Todo se complico, según contaron algunos de los presentes, después de que algunos de los manifestantes se acercaron a las instalaciones de la Escuela de Policía de Soledad a reclamara por el ataque recibido por una joven, desde donde les fueron lanzados gases lacrimógenos para alejarlos y dispersarlos.

Después de más de una hora de gases lacrimógenos y piedras volando de un lado a otro, varios jóvenes resultaron con heridas y tuvieron que ser atendidos por miembros de la misión médica presente en la calle 17. Hasta ahora no hay un pronunciamiento oficial del estado de los afectados, ni un balance de los posibles daños causados por los encapuchados.