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“Si le pisamos una güeva nos va decir dónde vive usted y su familia” víctima de secuestro de un coronel de Tránsito

La Fiscalía imputó cargos al coronel de Tránsito capturado junto a cinco uniformados de la Policía Judicial.

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8 de julio de 2021 a las 10:39 a. m.
Foto: Policía Nacional

El relato que hace la Fiscalía deja una historia dramática que tuvo que vivir un ciudadano a quien el coronel y jefe de la policía judicial de la dirección de tránsito, Gavino Humberto Gamboa, supuestamente lo secuestró y torturó, al parecer, por el robo de un objeto de valor sentimental para el oficial. La fiscal del caso leyó apartes de la denuncia que presentó quien sería la novia de la víctima y que en esta crónica fue testigo presencial. La mujer le dijo a la Fiscalía que varios hombres los abordaron frente a su vivienda en la localidad de Bosa, sur de Bogotá.

Luego les pidieron ingresar a la casa, mientras aseguraban que eran miembros de la Policía y que contaban con una orden de allanamiento, registraron la vivienda y encontraron más de un millón de pesos. “En ese momento uno de los hombres llama y le dice a otra persona que ya encontraron la plata que estaban buscando”, dijo la mujer que entregó su declaración a la Fiscalía.

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Minutos después los subieron a dos carros oficiales con destino al CAI más cercano y allí les informaron que estaban en un procedimiento de captura por un supuesto hurto y que se llevarían a la persona que luego se convirtió en la víctima de secuestro. Le pidieron a la mujer que se bajara del vehículo, no sin antes hacer una advertencia: “Si le pisamos una hueva nos va decir dónde vive usted y su familia”.

Tras una llamada los uniformados, al parecer al coronel capturado, quedaron de encontrarse con el hombre retenido en una estación de gasolina en la carrera 30 con calle 19 en el centro de Bogotá y allí el oficial y jefe de Policía Judicial de Tránsito. “En ese momento me dice, si se acuerda de mi gonorrera, yo le digo que sí, me responde que no sabe con quién se metió, que me va a matar y a mi familia también”, dijo la víctima en su relato de los hechos.

Dice la fiscal que tras la amenaza el coronel le preguntó por las cosas que fueron robadas y la víctima dijo que estaban en una casa del municipio de Cucunubá, Cundinamarca, lugar al que se fueron en al menos dos vehículos oficiales, uno de ellos ocupado por el coronel y el otro con la víctima y varios uniformados.

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Cuando llegaron al municipio se dirigieron a la casa a la que hacía referencia la víctima, de una expareja sentimental donde aseguró estaban las pertenencias del coronel. En la vivienda se encontraban varias mujeres que debieron soportar un allanamiento, nuevamente sin orden judicial. Los uniformados ingresaron armados y amenazando con disparar, mientras la víctima trataba de explicar lo que ocurría. “Los policías les gritaban que se calmaran y me pedían a mí que dijera por qué estábamos ahí, que dijera que yo me había robado algunas cosas”, dijo la víctima.

Después de varios minutos y luego de que la Policía del municipio llegó al sitio, el coronel se identificó para advertir que estaban en un procedimiento de captura de la Dirección de Tránsito. Al salir de la vivienda el coronel hizo una advertencia más: “lleven ese hijo de puta al páramo que lo vamos a matar” y arrancaron con rumbo a Bogotá.

En el trayecto, dice la víctima, lo golpearon en repetidas oportunidades, incluso un uniformado amenazó con degollarlo y para hacerlo utilizó un machete que llevaba todo el tiempo consigo. En ese recorrido y tras un descuido de los policías, la víctima se lanzó del vehículo aún en movimiento y escapó de sus captores, que decidieron no perseguirlo.

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Durante toda la noche y la madrugada la víctima caminó por el monte hasta llegar a una casa donde dos campesinos lo auxiliaron y llamaron a la Policía, esto tras advertir que el hombre estaba esposado. “Mientras esto ocurría, el coronel llegó hasta el director de la Policía de Tránsito para informarle que había sido víctima de hurto en su casa y que las cosas las estaban llevando a Cucunubá, a lo que el director le da la orden de desplazarse”, dijo la fiscal.

Con la orden de su superior, el coronel capturado lanzó una alerta a todas las unidades con foto de un supuesto fugitivo, justamente quien es la víctima de este caso. La alerta llegó a los policías que estaban por rescatar a la persona que llegó a la casa de los campesinos. El coronel fue advertido de que la Policía tenía ubicado a la supuesta víctima y decidió desplazarse también al sitio.

Cuando el oficial llegó al sitio le informó a los uniformados que la persona que rescataron era en realidad un fugitivo que debían judicializar, por eso era necesario trasladarlo a la ciudad de Bogotá, tal como hicieron luego de dejar algunos reportes en los libros de la estación de Policía de ese municipio. Sin embargo, la familia de la víctima ya había denunciado y advirtieron a la misma Policía de la desaparición.

El presunto feminicida era la pareja sentimental de la joven. La policía lo capturó con la ayuda de la comunidad.
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Dice la fiscal que el coronel y los uniformados le ofrecieron dinero a la víctima para “dejar eso así” y evitar la denuncia, incluso dar una declaración en la que asegurara que no fue víctima de ningún secuestro, dicho que fue confirmado por el hermano de la víctima que incluso se encontró con los uniformados para recibir la propuesta económica.

Horas después, tanto el director de la Policía de Tránsito, como el propio director de la institución, tenían conocimiento de lo ocurrido, ordenaron una investigación y hasta incautaron las armas de los uniformados comprometidos en estos hechos.

Luego de todo este relato la fiscal del caso imputó los delitos de secuestro simple agravado, tortura, falsedad en documento público, hurto, violación de datos personales, peculado por uso y concierto para delinquir.