Suena el primer Tik Tak de hoy viernes 29 de agosto en SEMANA, y suena por los lados del planeado restablecimiento de relaciones políticas, comerciales y diplomáticas con Venezuela.

La reunión del canciller entrante Álvaro Leyva con su colega Carlos Faría desató una cadena de verborrea adornada de expresiones felices como paz, amor y libertad de parte del presidente Nicolás Maduro. La pregunta es: ¿las disidencias de las Farc que se apagan bajo la protección del Gobierno venezolano en su territorio están hoy más contentas o más preocupadas con el anuncio?
En principio, yo creería que lo segundo, preocupadas, porque desde luego, era más fácil para Maduro proteger a las Farc peleando con Colombia con fronteras cerradas, sin ningún contacto diplomático o consular, que abriendo una relaciones civilizadas que hagan que si Venezuela protege a los ilegales colombianos haya algo que pueda perder Maduro. Hoy no lo hay.
En ningún país del mundo escandaliza que estas disidencias de las Farc, e incluso el ELN, trabajen en el narcotráfico bajo la mirada complaciente y hasta cómplice de Nicolás Maduro.
A pesar de que en la enumeración de los temas tratados en la reunión de Táchira, según Maduro, 14 temas, se incluyeron el mantenimiento de la seguridad y la paz, poco se sabe si el tema de las Farc se tocó, porque en la onda de la paz total es bastante incierta cuál será la posición del nuevo gobierno colombiano en el tema de la colaboración del régimen de Maduro con nuestros grupos guerrilleros, porque se pueden coger dos caminos, o usar al nuevo recuperado mejor amigo para darles palo, para perseguirlos o para ayudar bajo la influencia de Maduro, como en su momento lo hizo Hugo Chávez, que acepten un nuevo proceso de sometimiento, pero ahora con el gobierno de Petro.
Los menos sorprendidos con el encuentro de los dos cancilleres debe ser Estados Unidos, no solo porque ellos están en las mismas, sino porque ya había habido una visita al país de una importante delegación de Estados Unidos para sondear unos temas con el gobierno Petro, entre los cuales, no hay duda, de que necesariamente figuró el tema venezolano.
El que pierde más con el anuncio de la reunión de los cancilleres y la reapertura de relaciones es el inventado presidente interino Juan Guaidó. Colombia fue la creadora de esta figura y hasta el pasado concierto fracasado de la frontera era tomado Guaidó, por muchos países del mundo, como una alternativa seria para el reemplazo de Maduro, pero la figura se fue desgastando y hoy, hay que decirlo, francamente mientras Guaidó prácticamente no existe, Maduro sí se quedó y ahí sigue.
¿Qué viene ahora? Lo lógico sería que las opciones de escoger queden del lado colombiano, porque Maduro no querrá exponerse a tener que renunciar a la inmensa alegría y al enorme agradecimiento que le expresó a Petro por haberle mandado al canciller Álvaro Leyva a territorio venezolano. Vamos a ver dónde encaja Venezuela en los intereses de Colombia, pues falta lo más importante: que Petro se posesione y nos revele en qué consisten sus planes de la paz total.
