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Ana del Castillo, en la parranda en La Picota
Ana del Castillo, en la parranda en La Picota - Foto: Pantallazo de video y redes sociales

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SEMANA revela video en el que se ve a Ana del Castillo cantándoles a los extraditables en La Picota, en medio de muchas botellas de whisky. Ahora tendrá que declarar en la Procuraduría

La intérprete participó de la parranda en la que también estuvo el cantante el Mono Zabaleta.

La cantante vallenata Ana del Castillo participó en la parranda en el pabellón de los extraditables de La Picota, denunciada por SEMANA, junto con el Mono Zabaleta, lo que desató la indignación nacional. En la fiesta hubo whisky, carpas, sillas y mesas, pese a que ocurrió en un centro carcelario.

Este medio conoció el video en que la mujer aparece, micrófono en mano, cantando en La Picota.

Luego de que SEMANA revelara, en exclusiva, los detalles de un escándalo de cuenta mayor por las fiestas que se han venido realizando en la cárcel La Picota, hechos que llevaron incluso a que el ministro de Justicia anunciara traslados de internos, la Procuraduría acaba de llegar hasta las celdas para adelantar tareas de investigación.

Esto, en el marco de la apertura de investigación anunciada este lunes por el Ministerio Público.

SEMANA conoció que la Procuraduría citó a declarar a algunos artistas como, el Mono Zabaleta, Ana del Castillo y Churo Díaz, entre otros, para que entreguen detalles sobre la fiesta que se hizo en días pasados.

Al respecto, el procurador delegado para los Derechos Humanos, Javier Sarmiento, confirmó a la salida de las celdas que adelantarán todas las pesquisas para verificar las condiciones de modo, tiempo y lugar en el que ocurrieron los hechos.

Y es que no es para menos: en los videos revelados por este medio, se observa incluso una parranda vallenata, botellas de licor, como si se tratara de un club y no de un centro carcelario.

En el auto, además de citar a los artistas, la Procuraduría ordena otras pruebas como:

Revisar la investigación que adelanta la Fiscalía General de la Nación, “con el fin de obtener todas aquellas pruebas o evidencias que ayude a la plena identificación o individualización de los presuntos miembros del INPEC comprometidos en estos hechos”.

De igual manera, se practicará “Inspección disciplinaria” al proceso disciplinario que se adelanta en la Oficina de Control Interno Disciplinario del INPEC, con el fin de obtener todas aquellas pruebas o evidencias que ayude a la plena identificación o individualización de los presuntos miembros del INPEC comprometidos en estos hechos.

Justamente en las denuncias reveladas por SEMANA se advertía que la Procuraduría tenía en su poder varias investigaciones por hechos diferentes, pero que ocurrieron en la cárcel La Picota y a la fecha no se conocían decisiones. Lo que esperan los funcionarios, que han hecho las denuncias, es que en esta oportunidad tomen las determinaciones urgentes que requiere el centro penitenciario.

En ese orden de ideas, los funcionarios también aseguran que es necesario la intervención de la Fiscalía, pues en su poder hay expedientes completos con las pruebas y las evidencias de hechos de corrupción de funcionarios que se mantienen en sus cargos, incluso después de decisiones importantes como cambiar los directores del penal.

“La fiesta duró tres días y hasta los guardianes salieron borrachos”. Esa es la versión que, desde la cárcel La Picota, en Bogotá, se conoció sobre la bacanal en que se convirtió la celebración del Día de la Virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos. La califican como una fiesta “traqueta”, con licor, cigarrillos, artistas reconocidos, juegos de azar y apuestas. Hasta en celulares quedó registrada la ruidosa rumba que, curiosamente, ni las directivas del penal ni la guardia escucharon.

El Mono Zabaleta, en parranda en el pabellón de los extraditables en La Picota
El Mono Zabaleta, en parranda en el pabellón de los extraditables en La Picota - Foto: Pantallazo de video

Los videos son dicientes: mesas repletas de latas de cerveza importada, whisky servido en vasos plásticos, acordeones, cantantes. Algunos, con algo de prudencia, ponían las botellas de whisky en el piso tratando de disimular lo evidente. En La Picota había prácticamente un bazar que se convirtió en bacanal con la caída de la noche.