En poder del Gaula de la Policía y de la Fiscalía General de la Nación hay tres celulares que fueron incautados a los presuntos responsables de haber asesinado a dos hermanas menores de edad residentes de Barranquilla, pero cuyos cadáveres fueron hallados en una zona enmontada del municipio de Malambo, Atlántico.

El crimen de estas dos menores generó gran impacto entre la comunidad porque uno de los novios de las mujeres fue capturado por la Policía Metropolitana de Barranquilla por ser uno de los supuestos responsables. SEMANA conoció, mediante fuentes judiciales, que las autoridades no descartan que el análisis de estos equipos pueda vincular a más personas.
“Esos equipos hacen parte de la cadena de custodia que tiene el proceso, por lo que no se puede filtrar mucha información, pero están siendo analizados en el laboratorio forense que tiene la Policía mediante unos sistemas que extraen todo lo que tienen los equipos; incluso, si han borrado algo, pueden extraer esa información que es clave”, dijo una fuente cercana al caso.
Asimismo, precisó la fuente de la Fiscalía General de la Nación que no descartan que en esos elementos borrados puedan recuperar información que permita darle un giro a la investigación.
“En este momento hay posibilidades de todo. El caso con este análisis, que puede demorar hasta 30 días, detalla cada una de las aplicaciones y archivos que estén en esos dispositivos”, agregó.

De igual manera, señaló que el equipo del Gaula de la Policía de Barranquilla se encuentra analizando varias interceptaciones telefónicas que sirven para poder esclarecer en detalle este escabroso caso.
“La demora es que esos resultados salgan para que los investigadores de la Policía, con el apoyo que les damos desde la Fiscalía General de la Nación, puedan avanzar para desenredar más el caso, que aunque ya hay cosas generales resueltas, son muchos los detalles que quedan en el aire”, precisó.
El horror, en este caso, comenzó en la madrugada del 18 de febrero, en pleno desarrollo del Carnaval de Barranquilla.

Ese día, las menores salieron de sus viviendas en el barrio La Sierrita con la intención de asistir a una fiesta junto a sus compañeros sentimentales en el barrio Rebolo. Sin embargo, el recorrido que iniciaron esa noche terminó desviándose hacia el municipio de Malambo, donde finalmente fueron asesinadas.
Tras la desaparición, el 19 de febrero, la madre de las adolescentes acudió al Gaula de la Policía de Barranquilla para denunciar que no sabía nada de sus hijas. Durante esa diligencia también reveló que estaba recibiendo amenazas y exigencias de dinero para la supuesta liberación de las menores.
Según relató, las intimidaciones provenían del teléfono celular que, aparentemente, pertenecía a uno de los novios de las adolescentes. Con esa denuncia se activaron de inmediato los protocolos de búsqueda y reacción. La Fiscalía fue alertada y comenzó un trabajo investigativo que incluyó entrevistas, verificación de información, labores de campo y solicitudes judiciales para interceptar varias líneas telefónicas vinculadas al entorno de las menores.

En un primer momento, los investigadores contemplaron la posibilidad de que las adolescentes se hubieran marchado por voluntad propia. Sin embargo, esa hipótesis comenzó a desmoronarse rápidamente cuando aparecieron indicios que apuntaban hacia un escenario mucho más complejo y violento. Las pesquisas empezaron a mostrar señales de que detrás de la desaparición podía haber una estructura criminal.
El caso avanza mientras que se espera que puedan registrarse más capturas dentro de las próximas semanas.
