La desaparición de dos hermanas de 14 y 17 años en el departamento del Atlántico terminó destapando una historia que revela la crudeza con la que operan las redes criminales en el Caribe colombiano.
Lo que inicialmente fue reportado como la búsqueda angustiosa de dos adolescentes durante los días de Carnaval en Barranquilla terminó exponiendo la existencia de una sanguinaria oficina de sicarios que operaba desde el municipio de Malambo, en el área metropolitana de la capital del Atlántico.
La investigación judicial, conocida por SEMANA, no solo permitió reconstruir las últimas horas de vida de las menores, sino que también dejó al descubierto cómo una estructura criminal habría ordenado y ejecutado su asesinato.
SEMANA conoció información exclusiva que reposa en poder de la Fiscalía General de la Nación y que permitió a los investigadores seguir el rastro del crimen hasta ubicar los cuerpos sin vida de las jóvenes. El horror comenzó en la madrugada del 18 de febrero, en pleno desarrollo del Carnaval de Barranquilla.

Ese día, las menores salieron de sus viviendas en el barrio La Sierrita con la intención de asistir a una fiesta junto a sus compañeros sentimentales en el barrio Rebolo. Sin embargo, el recorrido que iniciaron esa noche terminó desviándose hacia el municipio de Malambo, donde finalmente fueron asesinadas.
Tras la desaparición, el 19 de febrero, la madre de las adolescentes acudió al Gaula de la Policía de Barranquilla para denunciar que no sabía nada de sus hijas. Durante esa diligencia también reveló que estaba recibiendo amenazas y exigencias de dinero para la supuesta liberación de las menores.

Según relató, las intimidaciones provenían del teléfono celular que, aparentemente, pertenecía a uno de los novios de las adolescentes. Con esa denuncia se activaron de inmediato los protocolos de búsqueda y reacción. La Fiscalía fue alertada y comenzó un trabajo investigativo que incluyó entrevistas, verificación de información, labores de campo y solicitudes judiciales para interceptar varias líneas telefónicas vinculadas al entorno de las menores.
En un primer momento, los investigadores contemplaron la posibilidad de que las adolescentes se hubieran marchado por voluntad propia. Sin embargo, esa hipótesis comenzó a desmoronarse rápidamente cuando aparecieron indicios que apuntaban hacia un escenario mucho más complejo y violento. Las pesquisas empezaron a mostrar señales de que detrás de la desaparición podía haber una estructura criminal involucrada.

SEMANA conversó con una fuente judicial de la Fiscalía General de la Nación que reveló detalles hasta ahora desconocidos sobre el caso, que ha causado conmoción en el Atlántico.
“La mamá de las menores terminó dando más detalles en una entrevista que ella no había dejado consignada ante las autoridades, pero sí ante los medios de comunicación, y eso terminó dándoles pistas a los investigadores. Se trata de la situación en la que alias Tatán llama a una de las jóvenes para decirle que no fuera a la fiesta porque sabía que la iban a matar. La pelada pregunta: ‘¿Por qué no quieres que vaya?’, y le responden: ‘Porque te vamos a poner (matar)’”, explicó la fuente.
De acuerdo con la misma fuente, una de las hipótesis que manejan las autoridades apunta a una disputa entre dos organizaciones criminales que operan en la zona: Los Pepes y Los Costeños. No obstante, los investigadores de la Policía Judicial siguen tratando de aclarar varios elementos que aún no encajan completamente dentro de la investigación.
El brigadier general Miguel Camelo, comandante de la Policía de Barranquilla, afirmó durante una rueda de prensa que no se descartaba la participación de más personas en el doble asesinato. En efecto, SEMANA pudo establecer que la Fiscalía cuenta con el testimonio de un tercer individuo que habría estado presente durante el crimen.

“La versión de esta persona fue recogida el jueves 5 de marzo. Según su relato, el crimen se produjo porque en un chat del celular encontraron una conversación en la que aparentemente las menores estaban entregando información a una organización rival. Eso generó sospechas dentro de la estructura criminal y por eso las citaron en Malambo”, explicó la fuente.
Los investigadores han encontrado coincidencias entre varios elementos del proceso: los testimonios entregados por el joven capturado, un menor aprehendido y la información extraída de los teléfonos celulares de los sicarios.

Todo ese material, según las autoridades, coincide con el último testimonio que permanece bajo reserva mientras se verifican algunos detalles. “Hay chats explícitos donde, al parecer, las menores tendrían algún tipo de vínculo con estructuras criminales en Barranquilla. Sin embargo, todo eso sigue siendo objeto de verificación dentro de la investigación”, agregó la fuente.
Por estos hechos fue capturado Juan David Taboada Oliveras, de 19 años, quien registra anotaciones judiciales por varios delitos. Actualmente, está siendo judicializado por el delito de secuestro extorsivo mientras las autoridades continúan reconstruyendo los detalles del caso. El expediente también incluye un elemento que ha generado particular indignación. En redes sociales comenzó a circular un video en el que se observa el momento en que una de las menores es asesinada.
De acuerdo con los investigadores, la grabación habría sido realizada por los propios sicarios como una prueba para enviarla a quienes ordenaron el crimen. Otra pieza clave dentro del caso es una interceptación telefónica obtenida por la Fiscalía y la Policía. En esa conversación se escucha cómo un integrante de una organización criminal intenta intervenir para que fueran liberadas.

“En la llamada se oye cuando un hombre les dice a los sicarios: ‘Hey, compadre, ven acá, ¿por qué no sueltas a esas peladitas?’ La respuesta fue contundente: ‘Ya esas viejas están muertas y me vale, porque a ti también te vamos a matar porque tú eres de la costa’. Es decir, lo identificaban como integrante de Los Costeños. Todo eso está siendo analizado por los investigadores”, explicó la fuente.
Las labores técnicas adelantadas por los investigadores también permitieron identificar otro detalle relevante. Mediante análisis de georreferenciación, lograron establecer que algunos de los implicados habrían sufrido un accidente de tránsito en una motocicleta en la vía que comunica a Barranquilla con Puerto Colombia.
El rastreo de las señales de los teléfonos celulares permitió ubicar el punto exacto desde donde estaban siendo encendidos los dispositivos, lo que condujo a los investigadores hasta un centro asistencial en el norte de la ciudad.
Uno de los sospechosos que resultó involucrado en ese episodio entregó información clave a las autoridades. Fue esa persona quien indicó el lugar exacto donde se encontraban los cuerpos sin vida de las menores, en el sector de Maranatha, en el municipio de Malambo.

El doble crimen también permitió a las autoridades descubrir el funcionamiento de una temida oficina de sicarios que operaba desde Malambo y que, según las investigaciones, prestaba servicios tanto a Los Pepes como a Los Costeños.
La estructura, de acuerdo con las autoridades, era liderada por un menor de 17 años que en el pasado había sido rescatado por el Ejército tras haber estado vinculado a las disidencias de las Farc en Antioquia. Sin embargo, posteriormente regresó a la actividad criminal.
“En los celulares de este sicario hay bastante información. Por ejemplo, aparece material relacionado con el asesinato de un cabecilla de las disidencias. En una de las imágenes, el menor aprehendido aparece vistiendo camuflado. También hay conversaciones con organizaciones criminales donde se observa la forma en que solicitan servicios de homicidio como si se tratara de una empresa”, explicó a SEMANA un integrante de la Fiscalía que pidió reserva de su identidad. Las autoridades no descartan que estuviera intentando consolidar una célula de las disidencias.
